Hace poco más de un año, seguro que pasaste las vacaciones de Semana Santa paseando con tu pequeña, haciendo planes juntas y, probablemente, comprando chuches.

También es probable que vieras con una gran sonrisa como padre e hijo veían juntos ese nuevo “partido del siglo”, riendo y comiendo patatas fritas frente al televisión.

Pero es posible que en estas vacaciones tu hija de haya dicho “mejor voy con mis amigas” o “las chuches son cosas de niñas” y hasta es posible que hayas tenido que ver cómo padre e hijo veían juntos el partido con mal gesto después de que tu pequeño peleara con papá durante horas porque quería ver el partido con amigos y no con su papi.

Ya tienes un adolescente en casa

¡No te preocupes! No pasa nada. Es sólo que ya tienes un preadolescente o un adolescente en casa. No te desesperes: está pasando por importantes cambios hormonales y de carácter que le pueden hacer comportarse de una forma diferente que te puede sorprender. NO pasa nada: esa separación emocional de los padres le permitirá convertirse en adultos emocionalmente equilibrados.

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Aquí van algunos consejos o trucos para hacer que esa separación y ese crecimiento sea lo más llevadera posible:

  1. Déjale su espacio. Es bueno que empiecen a encontrar su lugar en el mundo, lo cual no quiere decir que les permitas saltarse límites o ir con personas que pueden ejercer una mala influencia.
  2. Elige bien tus batallas. NO le busques tres pies al gato a todo lo que hagan. No es lo mismo que aparezcan con un corazón tatuado en un brazo que se dejen crecer el pelo.
  3. Acércate a sus amigos. Puede ser interesante que les invites a merendar o a cenar. Será bueno para ti que veas cómo se comportan en un ambiente distendido y “familiar”.
  4. Marca los límites y las reglas con anterioridad. Por ejemplo, si ves que empieza a pedir salir o que se acerca el verano y va a demandar más tiempo, pacta con él cuáles van a ser los horarios, las normas y las condiciones. De la misma manera, hay que dejar claras cuáles son las consecuencias del no cumplimiento de las normas establecidas.
  5. No temas hablar con ellos de cualquier tema. El hecho de que no quieras hablar con ellos de drogas, alcohol o sexo no quiere decir que esos temas no existan y mucho menos que tu hijo/hija adolescente necesite información veraz y de confianza sobre esos temas. Si tú no hablas con ellos, buscarán con quién hacerlo.
  6. Si es importante para él, también debe serlo para ti. Huye de expresiones como “eso es una tontería”, “yo tengo problemas más importantes”. Ten en cuenta que tú te has podido descubrir muchos granos en la cara a lo largo de tu vida, pero seguro que la primera vez que lo hiciste también fue doloroso e importante para ti. Recuerda que tú también has pasado por lo mismo y tampoco que te gustaba que menospreciaran tus preocupaciones o tus problemas.
  7. Haz lo que digo y no lo que hago. Es un error en el que los padres caemos con mucha frecuencia. Pedimos a nuestros hijos que se comporten de una determinada manera, que respeten, que sean sinceros y a la primera de cambio, nosotros les mentimos a ellos o a personas de nuestro alrededor. Conviértete en un modelo para ellos. Si tú nunca lees un libro ¿de verdad crees que tu insistencia va a hacer que ellos lo hagan?

Bienvenido al apasionante mundo de los adolescentes

Bienvenido al apasionante mundo de los adolescentes. Una etapa apasionante y llena de posibilidades en la que ellos forjarán su identidad y tú muchos patrones de relación con ellos en su edad adulta.

Para terminar, te dejo una frase de G. Stanley Hall (*):

La adolescencia es un nuevo nacimiento, ya que con ella nacen rasgos humanos más completos y más altos”.

(*) Stanley Hall (1846-1924) fue un pedagogo y psicólogo estadounidense. Su principal área de investigación fue la niñez; también se le conoce como uno de los iniciadores de la psicología genética en los Estados Unidos.

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