Vuelve Rita.... para quedarse

¡Queridas amigas! ¿Cómo estáis? ¡No sabéis cuánto os he echado de menos!

Perdonadme por esta ausencia, pero he sufrido un terremoto en mi vida que me ha impedido estar más presente.

Pero, ¡no os asustéis!: yo estoy bien y ya ha pasado todo. Os lo voy a contar, como os podéis imaginar.

Érase una vez una princesa que se casó con un príncipe que resultó ser, con el tiempo, una rana…

Perdón, perdón, que me he dejado llevar…

Una princesa se casó con un príncipe que resultó rana

Vamos a empezar por el principio porque ya lo dice el saber popular: “lo primero es antes”.

Os dejé en Navidad, con los preparativos, las compras, el eco de los villancicos de mis alumnos y un estrés del tamaño del mundo (¿a que parece que eso ocurrió hace un siglo? Pues no, queridas, ha sido hace nada y ya estamos en Semana Santa… dejamos los turrones y empezamos con las torrijas. No sé qué va a ser de mi vida)

Pues eso: llegó la Navidad, Año Viejo y Reyes y volvimos a la “normalidad”. Yo noté a Toni muy raro durante todas las Fiesta, muy ausente, pero lo achaqué al estrés propio de las Fiestas.

El Congreso de Toni en ….. Burgos

En enero me dijo que se iba a un congreso a Burgos. Yo le noté muy apagado y le dije que me iba con él. Él que no, que no hacía falta y yo que si, que pobre, que estás cansado y, además, va a hacer un frío del carajo. Total, que al final se negó en rotundo. Me quedé chafada; hablé con mi madre, que me dijo que aprovechara el fin de semana para hacer limpieza general, que tenía la casa hecha un asco.

No me convenció: hablé con mi amiga Marta y me dijo, rotunda ella: “tu marido tiene un ligue y por eso no quiere que vayas”. Mira, me entró un no-sé-qué combinado con un me-cagüen-tó que hice la maleta y me fui para Burgos: ni rastro del Congreso en el hotel donde me había dicho que estaba y ni rastro de él en el hotel.

¿Os ponéis en mi piel? Casi quemo la Catedral (sin culpa, que la Catedral no tenía nada que ver… es que el hotel que me había dicho estaba justo enfrente).

Terminé en el restaurante más típico y …. caro de Burgos

Se me pasó de todo por la cabeza: me puse a andar y a dar vueltas por Burgos como si no hubiera un mañana hasta que me volvió el sentido común – y el hambre… porque tanto andar me abrió el apetito – y decidí que, si mi Toni me estaba engañando, pues que yo no podía hacer nada. Lo mejor era limpiarse las lágrimas y seguir adelante. Y comer algo, claro.

Busqué el restaurante más típico de Burgos (me interesaba sobre todo que fuera caro, muy caro) y allá que fui. Pedí mesa y un vino tinto. Por cierto, no entiendo por qué en los restaurantes ponen cara rara cuando una mujer se sienta sola en una mesa y pide un buen vino… en fin, de eso hablaremos en otra ocasión.

Pedí un menú de degustación y cuando estaba en lo mejor de la botella de vino (es decir, me había bebido ya más de la mitad) se abrió la puerta y entró Toni. Casi me muero allí mismo y él también.

Pasado el mal momento de los primeros segundos, no le quedó más remedio que sentarse conmigo y ahí empezó todo.

¿Una crisis de identidad a los 50??

¡Hubiera preferido que me hubiera dicho que tenía una amante! Pero no… me dijo que tenía una crisis de identidad y que necesitaba reencontrase. Casado desde hace 25 años, con 6 hijos, dos hipotecas y casi 50 años y… ¿no se encuentra? Si yo le llego a dar el bofetón que me estaba apeteciendo ni se encuentra él ni le encuentran los GEO.

En fin, aquella comida acabó como el rosario de la aurora y conmigo saliendo muy digna del restaurante con una botella de vino caro (y entera) debajo del brazo, dejándole la cuenta sin pagar y volviendo como pude hasta el hotel.

Lo que pasó después os lo podéis imaginar: vuelta a Madrid, bronca a diario y… trámites de separación.

Eso ya os lo cuento el próximo día que ahora me voy a arreglar porque he quedado para ir al cine con una amiga.

Lo importante (por lo menos para mi) es que he vuelto, con energía, con alegría y con ganas de saber de vosotras.

¡Hasta la semana que viene!

 

Rita

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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