Vuelta a casa

¡Hola querid@s!

¿Cómo hemos pasado la semana?

¡Yo no he parado! Hay que ver lo rápido que se olvidan las vacaciones, con lo que tardan en llegar y después se van en un suspiro. Yo no sé cómo lo hacéis los demás, pero yo, en cuanto piso la casa al volver de vacaciones, me pongo en marcha y es un no parar hasta el año siguiente…

Estamos en modo Vuelta a casa

Y este año he decidido denunciarlo… ¡no puedo más! Me he dado cuenta de que hay una serie de misterios que rodean el final de las vacaciones que – estos sí – están sin resolver. Os los voy a contar:

  • La ropa encoge con el calor

Este misterio me trae por la calle de la amargura. Tú te vas de vacaciones y te llevas unas cuantas cositas para pasar dignamente tu estancia. En mi caso, me llevo la ropa de sport y dejo la seria en el armario. ¡Pues hete aquí que cuando vuelves a tu casa, una y otra han encogido una barbaridad! No me caben ni los pantalones de sport ni los de vestir. Yo creo que es por el calor que ha hecho, que los tejidos se han debido apelmazar un poco…

  • La ropa se reproduce

Sobre todo, la de los niños. Cuando preparas la maleta para ir tú doblas cuidadosamente toda la ropa interior, la emparejas (los calcetines, sobre todo) por tamaños y colores y no te parece que lleves tanto.

Lo mismo pasa con las camisetas, los jersecitos (rebequitas, según mi madre) y los bañadores. Pues bien: cuando tú empiezas a organizar las maletas para la operación retorno y dices eso de “hoy ya no lavamos. Metemos la ropa sucia en una bolsa y lavamos en casa” … en ese momento ¡descubres que los calcetines están en una fase reproductora inigualable!

Yo, después de dos días sin lavar en el pueblo, he lavado 66 calcetines. ¡66 calcetines! Vosotros diréis que son 33 pares y yo lo diría si casaran todos, pero, lamentablemente, no lo hacen: algunos sí coinciden en tamaño y color, pero… OTROS NO.

Lo de las camisetas mejor no os lo digo. Aprovecho para comunicar que tengo una camiseta rosa, talla 10, que tiene pintado a boli en la etiqueta lo siguiente: MarGonz79. Ya os digo que nuestra no es.

  • La ropa suda

Si eres previsor o previsora (mira que es pesado esto de cambiar a todos los adjetivos de sexo para que nadie se sienta excluido) … digo que, si lo eres y lavas, planchas y guardas toda la ropa en la maleta con la sana intención de meterla en el armario tal cual cuando llegues ¡Zas! Descubrirás que, en la maleta, uses el suavizante que uses, la ropa cogerá un olor nada agradable que te obligará a lavarla otra vez nada más llegar. ¡Viva Alva Fisher, el inventor de la lavadora!

  • Los botes de gel y champú no se terminan nunca

Cuando te vas de vacaciones y te tienes que llevar gel y champú, normalmente coincide que los que tienes en casa están agonizando y decides llevarte todos enteros y dejar en casa “para la vuelta” la pizca que quedaba. Pues bien, al volver, cuando recoges el cuarto de baño de la casa de vacaciones.

¡Pasa lo mismo! Y de vuelta a tu santa casa, los primeros días te encuentras los cuartos de baño llenos de botellas que tienen una pizquita cada una, que se caen con solo mirarlas y que no sabes donde poner. Recordadme que un día os cuente cómo tengo organizado yo el cuarto de baño de los niños/niñas/adolescentes.

  • Los cuadernos y los libros de repaso se borran solos

Si tú preguntas a tus hijos mayores si están repasando y haciendo las tareas de verano en esos libros que has cargado durante el viaje y que te han costado un riñón, en un 99% de las ocasiones te responderán con voz amable y cantarina “por supuesto, mami. Me está cundiendo mucho”.

Otro misterio. Cuando llegas a casa y colocas los cuadernos, lapiceros, rotuladores, los trocitos minúsculos de la goma de borrar que pena por el estuche y distraídamente abres el libro ¿qué pasa? Pues que está todo en blanco, sin una sola cuenta hecha y sin un solo análisis de sintaxis terminado. Debe ser que lo hacen lo borran antes de llegar a casa. De ahí el gasto de gomas de borrar.

  • Las maletas se resisten a volver a su encierro

No importa lo que te propongas durante el viaje, ni el empeño que le pongas, ni las voces que des a tu familia (incluso las amenazas): una vez vaciadas las maletas, éstas se resisten a volver al trastero y se quedan durante día en medio del salón o a los pies de la cama.

Es necesario que te tropieces unas 20 veces con ellas, que te des 10 en las espinillas y que digas aquello tan socorrido de “mecagüentó” para que algún adulto responsable las baje rápidamente a su lugar de reposo.

 

Yo ya lo he hecho todo y ya tengo la casa sin rastro de las vacaciones: los calcetines emparejados y guardados, las maletas en su sitio, el moreno que traía desaparecido en combate y, por supuesto, las espinillas destrozadas.

 

Venga, que ya queda menos para comprar los libros de texto.

 

Hasta la semana que viene

 

Rita

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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