Vivan las vacaciones

Querida Tere,

¿Cómo vas? Por aquí todo razonablemente bien. Ya han dado las vacaciones a los niños; a todos: a mis hijos y a mis alumnos. Como todo en esta vida, este hecho tiene dos caras: una buena y otra regular. La buena es que ya sólo tengo que ir al cole por las mañanas un rato a preparar cosas y la mala es que mis hijos – LOS SEIS – están en casa todo el día y no te puedes hacer idea de lo cansado que es. Me imagino que tú no lo entiendes porque al tener un hijo solo es diferente.

Menos mal que el lunes las tres niñas se van a un campamento del colegio. Se van a un pueblo de Francia que no sé cómo se llama ni me interesa preguntarlo. Hija, perdona la franqueza. Ya sabes que quiero a mis hijos con locura, pero es que convivir con todos ellos tantas horas al día es de un cansino que no te puedes hacer idea. Lo de la maternidad debería tener una jornada, como los trabajos.

En invierno, con el cole se hace un poco más llevadero: por lo menos se desfogan unas horas en clase. Claro que, bien es cierto, que, a mí por mi profesión, me toca desfogar a los de los demás. Bueno, son cosas de la vida y seguro que cuando se independicen los voy a echar mucho de menos. Cuando acabe esta carta voy a calcular lo que falta para que, si todo va bien, cada uno tenga su casa.

Siento mucho no haber podido ir a la cena de chicas del otro día, pero es que se me complicó mucho la tarde y no me dio tiempo. He tenido aquí al hijo de mi prima Loli. El chaval venía a hacer un intensivo de meditación y no sé cuántas cosas más. El problema es que le pillaba en la otra punta de Madrid y había que llevarle y traerle. Te preguntarás si no podía ir en metro ¿no? La respuesta es NO. No podía: no puede hacerse la cama, ni la tostada del desayuno, ni meter su ropa sucia en el cesto… como para poder moverse en transporte público.

En mi vida he visto un chaval con menos espíritu… ¡qué barbaridad!

Me parece increíble que en pleno siglo veintiuno haya madres que sigan haciendo la cama a sus niños; sobre todo, cuando esos niños ya tienen 19 castañas. Luego nos quejamos, pero mucha culpa de los malos hábitos que tienen algunos hombres es nuestra.

El buen Nato (se llama Vicente pero todos le llaman así) se levantaba a la 1 todos los días porque el curso era por la tarde. Se levantaba y se sentaba en la mesa de la cocina esperando que le pusiéramos el desayuno. De ahí se trasplantaba al sofá a ver la tele hasta la hora de la comida. Y cuando acababa de comer, al baño 45 minutos a ducharse (yo tardo mucho menos en ducharme, secarme el pelo, maquillarme, desayunar, bajar al garaje y arrancar el coche…). Después le teníamos que llevar a meditar y volver a buscarle a las 9.

¿Te puedes creer que no ha ventilado el cuarto ni un solo día? Ni se ha hecho la cama. Un día me preguntó cuándo venía la chica a limpiar su habitación. Le contesté que cuando él quisiera: sólo tenía que coger la escoba y el plumero y ponerse a ello. Creo que no cogió la indirecta.

En fin, ha sido una semana un pelín tensa. A la visita se le ha añadido que yo me he pasado toda la semana durmiendo en la litera de Paulita y ella con Toni y no he pegado ojo. NO te digo más, que el otro día me bajé un rato a la piscina y me quedé frita… al sol. Tengo la espalda del mismo color que el gazpacho. ¡Cómo me ha podido pasar esto a mí! Con el miedo que me da a mí el sol. No sabes lo que es ponerse el cinturón de seguridad en el coche. ¡Veo las estrellas!

Bueno, te dejo que me voy a votar. Hemos decidido ir caminando los 8. Bueno, los MEO no. Los MEO en su sillita. Me refiero a que no vamos a ir en coche. Toni ha decidido que vamos dando un paseo y luego nos tomamos un helado en la heladería del parque. Ya te contaré porque la excursión puede ser curiosa. Tengo la certeza de que a lo largo de la historia ha habido expediciones que han necesitado menos preparación que una salida familiar en mi casa.

Si prepara Toni las cosas, salimos con mi bolso y una bolsita de nada… eso, sí no mete ni el agua, ni los biberones, ni las mudas, ni nada de nada… con lo cual, a la media hora nos tenemos que volver a casa.

Por el contrario, si preparo yo la bolsa, llevamos ropa, comida y bebida como si nos fuéramos de vacaciones al Kilimanjaro.

Confío en que con el tiempo encontraremos el término medio.

Un beso y feliz día.

 

Rita

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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