Viaje con pernocta - Mujeres que rien - The Damas Blog

¡Hola familia!

¿Cómo os va la vida? Yo tengo muchas cosas que contaros. He tenido unos días la mar de moviditos.

Viaje a Roma

No sé si os dije que me iba a Roma a un viaje de trabajo. ¿Os lo conté? ¿no? Pues os lo cuento ahora: como ya os he comentado en alguna ocasión, el colegio donde yo trabajo es un colegio religioso que tiene centros en toda Europa y en Estados Unidos.

Cuando hemos retomado las clases después de las vacaciones, la directora nos dijo a mi compañero Luis y a mi que quería que la acompañáramos a Roma para entrevistarse con la directora de uno de los centros de allí para organizar un viaje de intercambio de cara al verano entre nuestros alumnos, lo cual me pareció una idea fantástica. Nos citaron a directores y profesores de España, Francia, Hungría e Irlanda.

La idea era que salir muy temprano el martes, tener reuniones todo el día, por la noche una cena con los colegas europeos y el miércoles ultimar los detalles para volver por la noche.  Una paliza, pero sonaba interesante.

La madre Pura

La cosa empezó a dejar de ser interesante cuando la madre Pura, la nueva directora nos llamó a su despacho. Para que os hagáis una idea, la madre Pura es la versión femenina y religiosa de un marine estadounidense enfadado y con dolor de estómago. ¡Qué mujer! No sonríe nunca y el solo hecho de que te llame a su despacho, ya hace que repases toda tu vida en imágenes porque no sabes ni lo que te va a preguntar ni por dónde va a salir.

El caso es que Luis y yo fuimos a su despacho y nos contó los horarios: un coche de la ruta del colegio nos recogería a las 5 (¿habéis leído bien; ¡a la 5 de la mañana!) para llevarnos al aeropuerto. ¡Con lo poco que me gusta a mi madrugar!

Sigo, deberíamos llevar una única maleta que no facturaríamos para no perder tiempo y no arriesgarnos a que se perdiera.

Viaje con pernocta

Y por último, dormiríamos en la residencia que las monjitas tienen a las afueras de Roma. Nos iban a enseñar la zona disponible al aire libre donde pretenden hacer actividades para los chicos en verano.

Eso significaba que nos iban a dar una paliza a andar de esas de concurso (siempre lo hacen) y también significaba que, después de la cena – tempranita –, nos teníamos que acostar todos, si o si porque esas residencias suelen estar en sitios preciosos, en plena naturaleza, pero no hay ni un gato alrededor. Se fastidiaron mis intenciones de conocer Roma por la noche.

Un maleta con medidas

No os quiero contar lo que yo sufrí haciendo la maleta. ¿Alguien me puede decir cómo se mete en una maleta de dimensiones reducidas ropa para dos días, con un “paseo” por el monte y una cena incluida y con una ola de frío polar azotando Europa??????

Si sólo el jersey de lana gorda y las botas para andar por el campo ocupaban la mitad de la maleta. Y yo pensé que, además, después de la marcha sudaríamos, con lo cual había que llevar más de un “jersecito”.

El caso es que no sé cómo lo hice, pero con la ayuda de los MEO conseguí cerrar la maleta. Digo con su ayuda porque se tuvieron que sentar los tres encima para poder cerrarla.

Bus al aeropuesto

Y con estas previsiones a las cinco de la mañana estaba vestida y preparada en el portal de mi casa, con una agradable temperatura de 4 grados bajo cero. Por cierto, me di cuenta de que la gente pasea a los perros a unas horas muy raras…

Cuando llegamos al aeropuerto, ya nos había caído una charla de madre Pura sobre las normas de conducta, lo que podíamos y no podíamos decir del colegio y sobre la prohibición de hacer comentarios negativos de nuestros alumnos: no se podía decir que a veces hablaban en clase, que eran traviesos, etc… yo le dije que iban a pensar que teníamos robots en vez de niños, pero me miró con su dulce mirada y entendí que no era el momento de discutir.

El arco ….. de seguridad

Y sin darnos cuenta estábamos ya pasando el arco de seguridad del aeropuerto de Barajas. Madre Pura pasó sin problema, pero a Luis y a mí no es que nos pitara: aquello parecía un concierto de árbitros de fútbol. Me quité las botas, el cinturón, el jersey, las gafas… y volví a pasar sujetándome los pantalones con una mano y luciendo mis calcetines de Hello Kitty que son muy calentitos.

Lo peor llegó cuando Luis y yo fuimos conducidos a un pequeño mostrador con nuestras maletas y nos solicitaron que abriéramos nuestras maletas. ¡Qué vergüenza! No está una acostumbrada a mostrar su ropa interior (limpita, eso sí) a nadie. La tuve que sacar porque para ahorrar espacio, la había metido muy dobladita dentro de las botas de montaña, junto con la colección de calcetines de Hello Kitty y el Minnie que tomé prestados del cajón de mis hijas.

Como una niña pequeña…

Tremendo, tremendo, tremendo. Al final menos mal que tuve que dejar el bote de champú y la leche limpiadora en el mostrador (no se pueden llevar líquidos y yo me hice la loca). Digo menos mal porque no fui capaz de volver a meter todo en la maleta. Al final tuve que meter ropa en mi bolso de mano porque entre la vergüenza, los nervios y la mirada de madre Pura que no ha terminado de entender para que llevaba champú, mascarilla y gel acondicionador de pelo… ¡no hubo manera de colocarlo otra vez todo dentro!

El viaje hasta Roma lo hice sin hablar, como una niña pequeña a la que han pillado haciendo una trastada y que quiere pasar desapercibida. ¿Sabéis como os digo? Pues así.

En fin, la parte de la excursión por el campo y la reunión con mis colegas europeos, lo dejo para el próximo día.

¡Un abrazo y feliz semana!

 

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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