Cuando llegan estas fechas, todos estamos deseando salir de vacaciones y descansar. Es fácil que en esos momentos uno piense en una serie de beneficios que tienen estos días de asueto y que, para la mayor parte de las personas, son los siguientes:

  • No voy a hacer nada
  • No voy a madrugar
  • No hay rutinas
  • No pienso acordarme del trabajo

Vamos a aprovechar las vacaciones

¿Os suena? Yo os propongo que hagamos una reflexión sobre todos estos aspectos positivos que tienen las vacaciones:

En primer lugar: vamos a hablar en positivo.

Tenemos la costumbre de verbalizar aquello que no queremos en lugar de aquello que deseamos y eso conlleva que estamos preparando a nuestra mente para hacer cosas que no quiere. Recordad que algunas veces hemos mencionado que nuestro subconsciente no procesa la palabra NO, se queda con la acción.

En lugar de asegurar “No voy a hacer nada” ¿Por qué no nos programamos con otra frase del tipo de “sólo voy a hacer aquellas cosas que me gustan”?

En lugar de “No voy a madrugar” podemos decir “me voy a levantar cuando me apetezca” y así con todos nuestros deseos.

Tened en cuenta que cuando, por ejemplo, vamos a comprar y hacemos una lista, apuntamos aquello que queremos, no lo que no queremos, ya que sería inviable ir con la lista de lo que no queremos comprar ¿verdad?, pues eso le estamos pidiendo a nuestro cerebro.

En segundo lugar: las vacaciones pueden convertirse en un momento fantástico para disfrutar, de verdad, de la familia.

Durante el “curso escolar” padres e hijos combinan las obligaciones como colegio, trabajo, extraescolares, compromisos con su vida familiar.

En vacaciones dejamos a un lado una gran parte de esas obligaciones, pero muchas veces no somos capaces de disfrutar plenamente de nuestra compañía y del tiempo libre. ¿Con qué rellenamos ese vacío de obligaciones? 

Es cierto que al pasar muchas más horas todos juntos se pueden producir roces de convivencia que pueden sacar de quicio a cualquiera de nosotros. Además, el tema de los límites y las normas parece que se relajan porque “estamos de vacaciones” y eso provoca muchos enfrentamientos entre los padres y los más pequeños. ¿Queremos la misma tensión en vacaciones que trabajando?

Vamos a aprovechar las vacaciones en familia

En tercer lugar: enfoquemos la conversación en la persona

si estamos de vacaciones y estamos huyendo de las obligaciones profesionales y laborales ¿Por qué seguimos comportándonos como si estuviéramos hablando con un cliente en lugar de con nuestra pareja o con nuestros hijos? Dejemos a un lado los roles profesionales y centrémonos en aquellos propios y característicos de nosotros como pareja, como padre/madre y como individuo pleno.

Si nos pasamos los días de vacaciones discutiendo o huyendo de la compañía de los nuestros, el regreso a casa y a la rutina y, con ello, el inicio de la temporada invernal, será una verdadera pesadilla, porque no habremos recargado pilas con la energía suficiente como para generar un buen clima.

Os propongo un juego para estas vacaciones:

  1. El primer día de vacaciones preparad juntos un recipiente donde guardar vuestras experiencias. Las experiencias y las sensaciones es cierto que se guardan en el corazón pero nosotros también las vamos a guardar en un lugar físico. Es un buen momento para que negociéis qué tipo de recipiente por ejemplo y repartáis responsabilidades: quien se ocupa de buscarlo, o de prepararlo, etc.
  2. Elegid cada uno un bloc de papel de un color diferente. Ese será vuestra vía de expresión de vuestras emociones.
  3. Cada noche, después de haber disfrutado del día, apuntad cada uno lo más positivo de la jornada respecto a la familia. Destacad lo mejor de cada uno de vosotros y lo que más os ha gustado o lo que más habéis valorado.
  4. Guardad en ese recipiente los papeles de las sensaciones.

A lo largo del invierno, cuando cada uno retome sus obligaciones, es fácil que esas sensaciones se olviden y volvamos todos a adoptar nuestros roles serios y profesionales.

Ese será el momento de abrir el recipiente y rememorar esas vivencias. Fácilmente reconoceréis lo que sentisteis en un momento determinado de vuestra vida familiar y volveréis a disfrutar de esas sensaciones y de lo que el otro miembro de la familia os transmitía. En ese momento buscar el compromiso de todos de generar más sensaciones de ese tipo, que haya menos tiempo no significa que haya menos oportunidades, ser creativos!.

Os puedo asegurar que ese recipiente os va a dar más de una sorpresa.

La más importante de todas es que la convivencia familiar debe estar protegida de influencias externas que no podemos controlar y que no dependen de nosotros como grupo, como puede ser el trabajo, los atascos de tráfico o el momento en el que toca pagar impuestos.

Felices vacaciones a todos y ya sabéis que estoy a vuestra disposición en redes sociales y en el correo info@coachespana.es

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Coach internacional, conferenciante, formadora y experta en Programación Neuro-Lingüística, me ha especializado en los 3 pilares educativos: madres/padres, adolescentes y profesores. Empresaria desde los 20 años y apasionada de las personas, he desarrollado la gestión del conflicto, la mediación y la conciliación.Actualmente imparto formación a madres/padres, profesores y adolescentes, doy conferencias sobre Comunicación Afectiva y Efectiva. Realizo sesiones de coaching individuales y sesiones de coaching al sistema familiar.

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