Una dulce Navidad de turrones y mazapanes

Hola queridos,

Lo primero, felicitaros el año a todos. Espero que lo hayáis pasado muy bien estas Navidades y deseo que el Año os traiga todo lo mejor. Me imagino que os lo han deseado ya un montón de veces, tantas que al final hasta cansa. Si lo pensáis bien, nos empezamos a desear Feliz Navidad y Feliz Año el día del sorteo de la lotería y acabamos más o menos cuando acaban las rebajas de enero… ¿o no?

Feliz año queridos

Yo ya sabéis que soy muy bruta en algunas cosas y hay veces que cuando te cruzas con algún vecino impertinente, de esos que siempre da problemas en la junta de vecinos o esos que tienden a dejarte notas debajo de la puerta… pues cuando me cruzo con alguno de ellos, la verdad es que más que desearle un feliz año, lo que me pide el cuerpo es desearle un dolor de muelas. Pero bueno, en general me puede la buena educación y lo pienso, pero no lo digo.

Unas Navidades diferentes

Yo os diré que he tenido unas Navidades diferentes; no sé si buenas o malas, pero si completamente distintas. Este año decidimos pasar la Nochebuena en casa con la familia, cena con mis padres y comida con mis suegros y el día 26 nos fuimos con amigos a una casa rural.

Nos hemos juntado seis adultos y diez niños (ya sabéis que la que sube la media de niños soy yo, que aporto seis). Queríamos alejar a los niños del bullicio de estos días, descansar, pasear por el campo y olvidarnos de trajes de gala y cenas abundantes.

¡Qué frio hace en León!

Así que nos fuimos a una preciosa casita en un pueblo en la provincia de León: una casa antigua, con chimenea en prácticamente todas las habitaciones, mucho jardín y un asador al lado… Todo eso nos encantó; tanto que no caímos en que en León en estas fechas hace un frío del carajo y no hay chimenea ni estufa que haga que unos madrileños que no salen de la Casa de Campo entren en calor. ¡Qué frío hemos pasado!

El primer día cuando llegamos ya había nevado y estaba el pueblo como para irse de paseo. Yo salí del coche, me resbalé con la nieve y tuvieron que ir a buscarme dos calles más abajo. Menos mal que me agarró un paisano y me tendió su bastón para que me levantara. Me veía llegando a Granada. No me hice nada excepto en la autoestima, que la he tenido muy dañada todas las vacaciones; eso y unas agujetas en la parte baja de la espalda del culetazo que me di que todavía me duran.

Al calor de la chimenea

El caso es que como había mucha nieve y yo no soy muy hábil ni mis amigas tampoco, nosotras nos hemos quedado más tiempo en casa, al lado de la chimenea, con café, chocolate, cerveza o gin-tonic dependiendo de la hora del día.

Los chicos y los niños se lo han pasado genial: todo el día en la calle, “esquiando”, tirando bolas de nieve y jugando con trineos caseros (una bolsa de plástico en la que te sientas y alguien tira de tí, para dejarlo claro).

Nosotras también lo hemos disfrutado mucho: hemos criticado a gusto a maridos, padres, madres, jefe, compañeros de trabajo, casa real y famosos varios… sentaditas al lado de la lumbre nos hemos puesto al día. Y como no teníamos que cocinar pues el tiempo nos ha cundido mucho más.

Una dulce Navidad de turrones y mazapanes

Salíamos dos veces al día: al mediodía íbamos al restaurante que teníamos al lado a tomarnos el aperitivo y a recoger la comida. Por la tarde, a la pastelería que estaba al lado del restaurante a por la merienda. NO he visto ningún lugar donde hubiera turrones, mazapanes y bollos en general más ricos que en esa pastelería. De la cena ya se encargaban los chicos de ir a buscarla porque ya hacía mucho frío. Resumiendo, unas vacaciones tipo gocho de comer y dormir.

¡Dios mío vaya “cuerpo serrrano”!

Claro, cuando volvimos de la casa rural no hubo manera de encontrar ropa en el armario donde poder meter este cuerpo serrano. ¡Qué barbaridad! ¡Qué lorzas tengo! Ahora mismo llego del supermercado (menos mal que también abren los domingos) y he cargado el carro con lechuga, acelgas, brócoli y pollo, mucho pollo. No he metido ni una sola cerveza, ni refrescos, ni patatas fritas. Ya le he dicho a Toni que así vamos a estar hasta que veamos la primera torrija en la panadería.

¿Os apuntáis?

Un abrazo,

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

1 Comentario

  1. Hola Mercedes,como siempre genial,real y directa.Me encanta como cuentas la vida y me siento identificada completamente.Un abrazo

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