¡Hola familia! ¿Cómo han ido las vacaciones? Espero que lo hayáis pasado bien y que estéis sanos y salvos y enteritos dispuestos a empezar la vuelta al cole (en mi caso es mucho más que una frase publicitaria).

Yo he tenido de todo en mis vacaciones: la primera parte, como ya os dije, fue perfecta: los niños con los abuelos, Toni trabajando y yo sola en casa leyendo… ¿se puede pedir más? (si, si se puede: que te toque el Euromillón, que se mude el vecino de arriba que pone la música a todo trapo en la terraza mientras se fuma unos canutos, que desaparezcan las avispas del entorno de mi terraza…)

En fin, pedir es humano…

Un verano aventurero

La segunda parte de las vacaciones ya fue un poco menos relajante. Este año Toni tuvo la feliz idea de pedir prestado a un amigo suyo una autocaravana. La idea era irnos los dos solitos una semana a recordar nuestra juventud: aparcar en cualquier sitio bonito, disfrutar del mar, de la playa, de las noches a la luz de las estrellas y de los baños nocturnos en la playa desierta…

¡Y un carajo! Yo ya le dije que prefería que nos fuéramos a un hotel pero él, erre que erre, empeñado en que era mejor esta opción… que si yo me había aburguesado, que si donde había dejado yo mi espíritu aventurero… Tanto me dio la brasa que, al final, accedí y como dos hippies de manual, cargamos la caravana (y la preparamos para la llegada del fin del mundo, por si acaso) y nos pusimos rumbo al vecino Portugal.

Decidimos que empezábamos la ruta conociendo la zona del Algarve: Faro, Tavira, Olhao, Sagres y la costa vicentina: un recorrido maravilloso, la verdad.

Salimos un viernes a las 12 de la noche para aprovechar el tiempo y que la luz del día nos sorprendiera ya en tierras lusas (no me digáis que no me ha quedado poética la frase…)

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De camino a tierras lusas

A la altura de Trujillo más o menos, nuestra amiga la caravana se constipó: empezó a hacer unos ruidos extraños como si tuviera tos y algún que otro estornudo y tuvimos que parar. Menos mal que encontramos un área de descanso. Toni se puso a mirar el motor de la caravana como si supiera. Me hace mucha gracia cuando veo en la carretera a la gente con el capó del coche abierto y mirando atentamente el motor como si supieran algo de mecánica. Debe ser para poder decir al llegar al taller eso de: “yo lo he estado mirando ya y no veo nada raro” (ja,ja,ja… qué vamos a ver si no sabemos ni donde mirar).

Lo de la llamada al mecánico, la llegada de la grúa y el posterior arrastre hasta un pueblo cercano donde había un taller no os lo cuento en detalle porque ya os lo estaréis imaginando.

En manos del ayudante del taller

Cuando todo este trámite terminó eran las 5:30 de la mañana, el taller estaba cerrado y no abrió hasta las 9 y eso porque amablemente nos dieron el teléfono del dueño. Justo ese día se casaba una sobrina y estaba de boda. Nos mandó a un empleado a “hacer el diagnóstico”. Nos dijo que se había roto una pieza (no me acuerdo cuál) y que él no la tenía: la tenía que pedir.

Ya os he dicho que salimos el viernes por la noche, el sábado se pidió la pieza pero, claro, el domingo es fiesta… en fin que nos dijeron que hasta el lunes o martes nada de nada.

Mi deseo más profundo: tirar a Toni al mar

Yo quería morirme o buscar un acantilado para tirar a Toni al mar. Primero busqué el acantilado y no lo encontré y luego decidí que morirme no era la opción.

¡Todo el fin de semana aparcados en la plaza de un pueblo en fiestas! ¿Sabéis lo que es eso? Entre los petardos, las procesiones, el baile de la noche y los borrachos que no encuentran el camino de vuelta a casa… ¡menudo fin de semana!

Pues eso…. rumbo a Málaga

La pieza llegó el martes, pero hasta el miércoles la autocaravana no estuvo completamente reparada, así que hasta el miércoles por la tarde no pudimos reanudar el viaje.

Total, que como teníamos la idea de ir de sábado a sábado y ya estábamos a miércoles, nos pareció una tontería mantener los planes iniciales y con las mismas pusimos rumbo a Málaga que es donde teníamos a la tropa de “churumbeles” y abuelos.

En fin… así es la vida.

¡Feliz semana a todos!

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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