¡No puedo más! ¡Quién me mandaría a mi! ¡Si lo llego a saber! ¡Parece que soy invisible! Entre los niños, la casa y el trabajo no tengo un momento para mi!

¡Necesito un giro en mi vida!

Seguro que alguna vez has oído estas expresiones a una vecina, a una  amiga, a tu hermana o incluso tú misma también las has pronunciado en un momento dado.

Son – somos – muchas las mujeres que en algún momento de nuestra vida estamos perdidas, caminamos sin rumbo, desubicadas y sin saber por qué seguimos transitando por una senda que, a veces, no hemos elegido nosotras.

Para muchas mujeres, el hecho de ver cómo sus pequeños se han convertido en adolescentes y ya no necesitan tanto su dedicación, les supone un período de reflexión y de autoanálisis muy enriquecedor pero también muy impactante. Eso en el mejor de los casos porque para otras muchas la etapa de la adolescencia es como conducir cuesta abajo y sin frenos, y encima sin el plus de peligrosidad.

Cuando se dan – nos damos – cuenta de que el tiempo ha pasado, que los niños se han hecho mayores y que nosotras nos hemos ido acostumbrando a cada etapa casi sin darnos cuenta, (atendiendo a todos menos a nosotras mismas), es cuando nos entra esa sensación de vacío y de frustración.

¿A que si? Y en ese momento surge la pregunta: ¿Será que nos hemos dejado llevar por las circunstancias? ¿Tal vez por alguien que tenía más carácter que nosotras? ¿Será que no tenía más opciones?

La respuesta es NO. Lo más normal es que nos dejemos llevar porque se nos olvida elegir en los temas más importantes. Somos genios a la hora de elegir en nuestra vida cotidiana: familia, hijos, pareja… sin embargo, cuando se trata de elegir nuestro camino, nuestro rumbo, muchas veces nos invade y nos paraliza el miedo, o simplemente nunca nos hemos parado a pensarlo.

En palabras de John Grinder Si usted siempre hace lo que ha hecho siempre, siempre obtendrá lo que siempre ha obtenido. Si lo que está haciendo no funciona, haga otra cosa.”

¿Te has parado a pensar la cantidad de cosas que haces cada día que no son capaces de arrancarte una sonrisa? Seguro que si lo has pensado pero una y otra vez te has dicho que no se puede cambiar, que no puedes elegir.

Pues yo estoy aquí para, por lo menos, decirte que SI es posible. Que, si quieres, puedes elegir cambiarlo. No sirve de mucho que trates de maquillar una realidad que no te gusta. ¿Has pensado que si pierdes el miedo podrías conseguir cosas muy diferentes?

Imagínate que después de un invierno con lluvia y frio llega la primavera y descubres que la pared de la habitación más importante de tu casa está llena de desconchones y humedades. ¿Qué harías? ¿La dejarías secar y pintarías encima? Seguro que en este momento estás pensando que eso sería un disparate porque la humedad y las manchas volverían a salir y todo tu esfuerzo no hubiera servido de mucho ¿verdad?. Probablemente, rasparías la superficie hasta quitar todo resto de suciedad, sanearías el interior y después pintarías y lo dejarías reluciente y como nuevo.

Y si eso es lo que harías con una pared ¿por qué no lo haces con tu propia vida? Quizás, y sólo quizás, también tú necesitas ir más allá de la superficie, lijar y llegar al fondo – A TU FONDO – para quitar manchas y humedades y dejar salir toda la belleza que está escondida.

Te propongo un ejercicio de lija y limpieza de tu pared interior. Necesitas un papel, un lápiz y una buena dosis de sinceridad. ¿Lo tienes? Bien, pues ahora responde a estas preguntas:

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Ya nos hemos quitado la primera capa. Vamos con la segunda.

  1. ¿Quién o qué me puede ayudar a conseguirlo?

  2. ¿Cuándo quiero empezar el camino?

  3. ¿Qué estoy dispuesta a hacer para conseguirlo?

  4. ¿Acaso no he hecho cosas más difíciles en mi vida?

  5. ¿Cómo se sentirá mi entorno cuando me vea feliz?

Ya hemos lijado, limpiado y secado. Ahora toca el siguiente paso:

¿Qué color eliges para tu futuro? Hay una gran paleta de colores y de texturas. Sólo tú puedes elegir la que más se ajuste a tus gustos y a tu vida.

ADELANTE. TÚ ERES LA ÚNICA DUEÑA DE TU CAMINO.

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«No es la más fuerte de las especies la que sobrevive y tampoco la más inteligente. Sobrevive aquella que más se adapta al cambio».

Charles Darwin

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Coach internacional, conferenciante, formadora y experta en Programación Neuro-Lingüística, me ha especializado en los 3 pilares educativos: madres/padres, adolescentes y profesores. Empresaria desde los 20 años y apasionada de las personas, he desarrollado la gestión del conflicto, la mediación y la conciliación. Actualmente imparto formación a madres/padres, profesores y adolescentes, doy conferencias sobre Comunicación Afectiva y Efectiva. Realizo sesiones de coaching individuales y sesiones de coaching al sistema familiar.

4 Comentarios

  1. Excelente post! Cuanto tenemos que escoger el rumbo de nuestras vidas, o llegar a lo verdaderamente importante es cuando nos venimos abajo, o más nos cuesta. Ahora estoy en una época de mi vida, que quiero hacer lo que me gusta, y no lo que esperan los demás de mí. Besitos

  2. Enhorabuena Yolanda y disfruta de esta etapa de la vida por la que estás pasando. Es un privilegio poder tenerla y vivirla con plenitud. Gracias por tu comentario y Feliz y positivo día.

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