¿Recodáis esas primeras miradas a vuestra novia? Y ¿de esas esperas delante del teléfono fijo, siendo capaces de matar a quien osara hablar por teléfono, ya que no podía estar comunicando, porque estabas esperando LA LLAMADA? Y cuando por fin suena el teléfono sale una voz de histérica “Que nadie lo coja, lo cojo yoooooo”

Un aliado contra la rutina: la seducción

Todo esto, lo vivimos en la etapa del noviazgo, como lo normal. Nosotras pasamos gran parte de nuestro noviazgo coqueteando con él; vosotros haciendo lo imposible para que nos sintiéramos especiales cuando estábamos juntos, nos preocupábamos de ser agradables, de tener siempre una sonrisa para hacer feliz a nuestra pareja y nos sentíamos “TAN FELICES”

¿Pero qué pasa durante el matrimonio?

En muchas ocasiones se instala poco a poco la rutina, entra sin hacer ruido. Uno no se da cuenta, hasta que mira a su lado y en muchas ocasiones se encuentra una pareja que casi no “reconoce”, podríamos decir que se encuentra con un compañero de piso. Uno de los primeros síntomas se produce en el lecho conyugal. Las relaciones íntimas son escasas y poco deseadas. Nos refugiamos en el cansancio, en la falta de tiempo, en los niños, y en ese famoso dolor de cabeza que “persigue” misteriosamente a cualquier mujer o en ese trabajo que “absorbe” a los hombres, para que sus empresas no se hundan, hasta dejarlos sin fuerzas.

La seducción tiene que ir en doble dirección

Conocer el distanciamiento y querer mejorarlo

Romper esta rutina, en muchas parejas se hace cuesta arriba, a veces se ha construido una barrera invisible entre ambos que es muy difícil romper si no se dan dos cosas: el conocimiento de ese distanciamiento y la voluntad de mejorarlo. Es aquí donde tiene que aparecer nuestra mejor aliada. LA SEDUCCIÓN.

Para una mujer es maravilloso sentirse cortejada, y que mejor que por vosotros. A todas nos encanta que nos digan lo guapas que estamos  -incluso sabiendo que no es nuestro mejor día, de verdad que nos da igual, nos gusta oírlo- hace que os sonriamos de una forma diferente, que nos apetezca acercarnos a vosotros. Suele tener un efecto  especial en nosotras y hasta nos “dulcifica”.

La seducción tiene que ir en doble dirección

Y a ellos les encanta sentirse seducidos, les encanta sentirse deseados por su mujer. Tiene también su efecto en ellos, se sientes mas varoniles y tienden a dejar de ser “absorbidos” por el trabajo y les facilitará su creatividad a la hora de cortejarnos.

La seducción tiene que ir en doble dirección, tiene que ser trabajada por ambas partes. ¿Pero sabemos cómo le gusta ser seducido a nuestro marido? ¿Y vosotros sabéis como nos gusta ser seducidas?

La seducción en ellos

La seducción que les gusta a los hombres suele ser mucho más física, más sensual, más directa, en definitiva, más erótica. ¿Hace cuanto no le sorprendes con ese “conjunto sexy” que tienes? Les gustamos tal y como somos, con nuestros kilos de más, con los efectos de la gravedad en nuestro cuerpo, incluso con nuestro mal humor, pero eso no quita para que seamos sensuales con ellos, y les encante vernos disfrutar de ello.

La seducción en nosotras

Mientras que a la mujer le gusta ser cortejada lentamente, donde juega más la afectividad, el sentirse amada, sin excluir la parte física, pero necesita mas de la parta “romántica”. ¿Hace cuanto no la sorprendes con una “noche especial”?, una cena los dos solos, una copa de vino, una conversación de esas que las prisas de la vida no te deja tener, donde le hagas sentirse la mujer más especial, para finalmente acabar entregándote a ella haciéndola sentir que es lo más importante de tu vida.

No interpretemos, hagamos preguntas sin falsos pudores sobre a seducción

Para encontrar los juegos de seducción de cada uno es necesario compartirlo entre vosotros, no penséis que lo que nos gusta a nosotras les gusta a ellos, y viceversa. Os recomiendo que probéis a preguntaros. Que os dediquéis unas horas a hablar de esto a escuchar sin reproches ni falsos pudores. En definitiva es compartir con la persona más importante de tu vida lo más íntimo que os entregáis.

Ya que cuanto más sincera es la entrega mas sincero es vuestro amor.

 

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Soy esposa y madre de cuatro hijos y me gusta decirlo en ese orden. Licenciada en ADE y tras mis años de auditora y gestionando presupuestos en una editorial, empecé a tener la necesidad de gestionar esos conflictos que duermen en nuestro interior y que en ocasiones no sabemos expresar. Así que después de varios años haciendo entrevistas a matrimonios y parejas sobre la forma de comunicarnos en un tema tan personal como son los desencuentros afectivos y sexuales, me dedico tanto a dar conferencias como a asesorar y acompañar a muchas parejas con la necesidad de romper esa barrera que se ha creado entre ambos. En definitiva que puedan ver la manera de crecer juntos.

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