Todo está aquí… en este momento

¿Dónde estamos? ¿en los recados que tenemos que hacer esta tarde? ¿en el proyecto que entregué tras mucho esfuerzo y que mi jefe ignoró? ¿en mi amiga que no me ha llamado después de las llamadas perdidas que le he dejado?

¿Dónde estamos realmente? ¿en el futuro? ¿planes, proyectos, actividades…? O ¿en el pasado? ¿lo que no hice, en lo que no me dijeron, en la mirada fría de mi compañero…?

¿Dónde estamos realmente?

Vivimos en muchos sitios… pero se nos olvida lo fundamental: vivir en este momento. Aquí y ahora. No hay otro sitio, no hay otro momento.  Sentirte viva, que respiras, que sientes, que piensas. Esto es lo único real, lo único verdadero.

Nos han enseñado a estar en otras partes, a planificar y a recordar una y otra vez las mismas historias. Y esto está bien, porque es un recurso fundamental para la sobrevivencia.  Pero, mi pregunta es… ¿es necesario darle vueltas una y otra vez a lo mismo? ¿nos lleva a algún sitio o nos aparta de darnos cuenta de dónde estamos?

El tronco y las raíces bien plantadas en la tierra

Os propongo dar un paso atrás e intentar mirar vuestra vida como espectadoras sin dejarnos llevar por el torbellino del día a día. Imaginaros que sois un gran árbol.  Con unas raíces bien arraigadas, con un tronco fuerte y robusto y con unas ramas llenas de hojas, flores y frutos.  A veces, el viento pega fuerte y las ramas están zarandeadas de un lado a otro.  Pero el tronco y las raíces siguen plantadas en la tierra.  Recordemos esta metáfora cuando haya tormentas y vendavales… porque estos también pasarán y seguiremos enraizadas en la tierra con serenidad y confianza de que la tierra nos nutre, el cielo nos da luz y oxígeno…

Y después … sentarnos a meditar

Tomar perspectiva nos ayuda a no engancharnos en ese vendaval.  Para ello, sentarnos a meditar, poniendo la atención en la respiración, observando los pensamientos que pasan como nubes en nuestro cielo mental y sintiendo nuestro cuerpo nos entrena para afrontar la vida con los brazos abiertos y con la actitud de que merece la pena vivir.

No estamos en el 2016 y en el 2020.  Estamos en un nuevo año, 2017, al que os propongo que honremos cada segundo de vida como un regalo que los sentidos nos permiten disfrutar.

Desde el agradecimiento profundo de estar aquí y ahora escribiendo este post para vosotras, os deseo un feliz, muy feliz 2017.

Presentes en este momento, en este lugar.

Todo está aquí … en este momento

 

Compartir
Artículo anteriorCuidados para tus manos y uñas en invierno
Artículo siguienteAño nuevo, propósitos nuevos
Experta en Mindfulness, Formadora y Coach en entorno corporativo y escuelas de negocio. Emprendedora, mujer y madre de dos niños. Me encanta disfrutar de todo lo que nos regala la vida: una buena compañía, un paseo, un espacio de silencio, una comida deliciosa… Comprometida con el desarrollo de la conciencia y en facilitar el descubrimiento de la atención plena como una manera de vivir más satisfactoria.

2 Comentarios

  1. Trato de concentrarme mucho en esas palabras: vivir y disfrutar del presente, pero al final siempre acabo escapandome a otros mundos presentes y pasados. Pero a mis hijos los entreno a diario para que se queden anclados en el momento que están viviendo. Un besito

    • Hola Carmen. Tienes mucha razón. Vivir el presente parece fácil pero no lo es y a medida que vamos cumpliendo años creo que se hace aún más difícil. Pero hay que intentarlo porque nos ayuda a vivir mejor y ser más felices. Que tengas una semana plena y positiva. Un beso

Dejar respuesta