¿Cómo que intolerante o sensible al gluten? ¿Es que ya no hay celíacos? Seguramente esto es lo que os estáis preguntando muchas de vosotras.

La respuesta es sí. Lo que toda la vida hemos conocido como celíacos son lo que debemos llamar ahora intolerantes al gluten. ¿Y los otros? Lo que ocurre ahora es que la patología relacionada con el gluten ha pasado a denominarse Enfermedad Celíaca y dependiendo de la afectación que se padezca se es intolerante o sensible.

Tengo intolerancia o sensibilidad al gluten

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Para explicarlo de una forma sencilla.

Los intolerantes al glúten no van a poder tomar gluten nunca más  en su vida, mientras que los sensibles al glúten sí que lo podrán hacer siguiendo unas pautas de retirada y reintroducción de ésta proteína marcadas por un especialista en digestivo.

Según el Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestiva, que cuenta con una unidad especializada en el diagnóstico y tratamiento de estas patologías, los síntomas de una y otra son muy similares, siendo los de la sensibilidad más leves.

Síntomas de la Intolerancia al gluten

  • Diarrea crónica
  • Estreñimiento
  • Hinchazón abdominal
  • Náuseas y vómitos
  • Anemia
  • Debilidad generalizada
  • Erupciones cutáneas (dermatitis herpetiforme)
  • Dolor de cabeza
  • Alteraciones en el esmalte dental
  • Fracturas espontáneas
  • Raquitismo

Síntomas de la Sensibilidad al gluten

  • Dolor persistente en la zona abdominal e hinchazón
  • Estreñimiento
  • Diarreas frecuentes
  • Náuseas y vómitos
  • Anemia
  • Eccemas o erupciones en la piel
  • Dolor de cabeza y fatiga y confusión
  • Adormecimiento o dolor de las extremidades
  • Alteraciones menstruales y dificultad para conseguir un embarazo
  • Alteraciones en el número y forma de los espermatozoides

 

¿Qué porcentaje de la población padece intolerancia o sensibilidad al glúten?

La prevalencia (describe la proporción de la población que padece la enfermedad, que queremos estudiar, en un momento determinado, es decir es como una foto fija) de ambas enfermedades es sensiblemente diferente.

Mientras que los intolerantes representan el 1% de la población, los sensibles son en torno al 10%, lo que supone que en España hay uno 4 millones de personas con sensibilidad al gluten.

Pero lo más preocupante es que al ser una enfermedad de nuevo diagnóstico, el 95% de ellos están sin diagnosticar, ya que las pruebas que se realizan para la intolerancia no sirven para diagnosticar la sensibilidad.

Las pruebas para distinguir la intolerancia de la sensibilidad al gluten son:

  • Estudio genético: mediante un análisis de sangre o saliva detecta los genes que se asocian a una u otra enfermedad.
  • Estudio inmunológico: prueba utilizada para saber si el paciente genera los anticuerpos que reaccionan frente al gluten.
  • Pruebas cutáneas: sirven para descartar una alergia al gluten.
  • Gastroscopia: permite observar el intestino delgado superior y ver si existe lesión provocada por el gluten y en qué grado.
  • Biopsia intestinal: se realiza durante la gastroscopia y permite confirmar, tras la anatomía patológica, qué enfermedad se padece.

Si bien buena parte de la comunidad médica no tiene a su alcance los métodos diagnósticos para identificar la sensibilidad al gluten,  las grandes marcas y cadenas de supermercados sí han sabido identificar un nicho de mercado importante. Porque además de los enfermos, hay que sumar a todas las personas que se han unido a  la moda de la dieta sin gluten, una más de las que llegan del otro lado del Atlántico y que a la larga demuestran que no tienen mucha base científica ni grandes resultados.

Un claro ejemplo es la marca de galletas Gerblé que ha elegido al número uno del tenis masculino, Novak Jokovic, para anunciar su gama de productos sin gluten.

A esta fiebre “sin gluten” también se han sumado las grandes cadenas de supermercados, siendo el pionero en nuestro país en variedad Mercadona.

No obstante la lucha de la Federación de Asociaciones de Pacientes de Celíacos de España son los precios. Un informe elaborado por esta federación saca a la luz que la lista de la compra se puede encarecer hasta en un 288%.

Así que más nos vale tener la suerte de no ser intolerante o sensible al gluten porque no solo nos van a doler el abdomen, la cabeza o las articulaciones, sino que también nos va a doler el bolsillo.

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