Te deseo y me encantaría acostarme contigo. ¿Quién de nosotras no se rinde ante esta propuesta de nuestro marido? Fijaos, que fácil ¡¡¡seis palabras!!! Y ahí nos tenéis, metiendo dos horas antes a los niños en la cama o yéndonos rápidamente de la comida familiar para “echarnos la siesta”.

Sé que es una frase poco realista, que no aparecéis por casa montados en un corcel blanco y nos decís “Cariño, te deseo y me encantaría acostarme contigo

Te deseo siempre

Pero si son palabras que funcionan bastante mejor que algunas que decís tipo: “¿bueno que, hoy toca, no?” o  “¡¡¡Hoy es sábado, no me dirás que hoy también estás cansada…!!!” etc.

Son palabras que vienen aliñadas con pequeños detalles. Pequeños detalles que nos llenan, como vosotros seguramente no entendéis. Detalles que nos desvelan mucho más de vosotros, de lo que nunca nos enseñareis.

Detalles como ese “te deseo”. Ese “te deseo” nos dice mucho, nos dice que seguís enamorados de nosotras, que nos seguís viendo sexys, que os seguimos gustando, que tenéis ganas de nosotras. Detalles como el “me encantaría”, que es una invitación que nos hacéis para participar de ese deseo. Y si la frase viene acompañada de un abrazo, ¡¡¡¡creo que ese día a los niños cenan a las siete de la tarde!!!!

Cuando la intimidad se cuela fácilmente en nuestros dormitorios

Hay momentos que la intimidad se cuela fácilmente en nuestros dormitorios. En cambio, hay otros, que hay que ir a buscarla, ya que no siempre las situaciones surgen de forma espontánea y romántica. No todos los días nuestros maridos vienen cargados de detalles, tan solo vienen cargados de cansancio. Y no todos los días nosotras estamos receptivas de detalles, sino vacías de iniciativas.

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Como todo en lo que se refiere a las relaciones, tiene que ser cosa de dos, ambos tenemos que poner un poco de interés. Seguramente nosotras tenemos que poner algo más de “picante”  a la hora de hacer el amor y vosotros no olvidaros que necesitamos una dosis más de ternura, de cariño, de sentirnos deseadas.

El deseo aviva la pasión y la pasión llama a la complicidad

Creo que, ese deseo,  es uno de los mejores ingredientes en una relación. Cuando vosotros nos demostráis que nos deseáis, no solo con vuestras palabras, sino con vuestra forma de abrazarnos, con la pasión de un beso, con esas caricias, con ese saber esperar para llegar juntos, provoca en nosotras un efecto seductor, que enriquece la relación de nuestra entrega mutua. Favorece nuestra complicidad con esas miradas que solo nosotros sabemos interpretar. Favorece querer dar al otro lo que espera. Favorece que os demos más pasión en los encuentros íntimos, que los esperemos, que los busquemos y que los provoquemos. Favorece que vosotros seáis más tiernos, más delicados, que nos sintamos amadas en cuerpo y alma por vosotros.

En definitiva desearnos, aviva la llama de la pasión y la pasión llama a la complicidad, la complicidad llama al juego y el juego llama a la entrega y la entrega llama a la generosidad.

Al final el amor vuelve a ser un “Quiero querer quererte”.

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Soy esposa y madre de cuatro hijos y me gusta decirlo en ese orden. Licenciada en ADE y tras mis años de auditora y gestionando presupuestos en una editorial, empecé a tener la necesidad de gestionar esos conflictos que duermen en nuestro interior y que en ocasiones no sabemos expresar. Así que después de varios años haciendo entrevistas a matrimonios y parejas sobre la forma de comunicarnos en un tema tan personal como son los desencuentros afectivos y sexuales, me dedico tanto a dar conferencias como a asesorar y acompañar a muchas parejas con la necesidad de romper esa barrera que se ha creado entre ambos. En definitiva que puedan ver la manera de crecer juntos.

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