¿Cuándo hemos pasado de ese momento dulce y de complicidad a este momento de irascibilidad constante y reproches continuos?

¿Cuándo ha sido la última vez que hemos tenido una conversación serena y sin terminar sacando la lista de agravios?

A veces romper esta dinámica en la que nos vemos inmersos -y sin saber muy bien como hemos llegado a ella- no es algo sencillo.

Solo me salen reproches… aunque sé que te quiero

En muchas ocasiones uno de los principales motivos de no “saber” romper esta dinámica en la que vivimos y nos genera tanta ansiedad, es simple soberbia. Es una de las grandes enemigas de las relaciones, ya que nos predispone a pensar: “que sea él quien de el primer paso ya que la culpa es suya” o “estoy cansado de acercarme a ella para que termine rugiendo como un dragón”.

Cariño, ¿tú que necesitas de mi para poder mejorar nuestra relación?

Y en muchas ocasiones nos olvidamos de la persona que tenemos en frente. Nos olvidamos vaciarnos un poco de nosotros mismos para pensar más en la otra parte. Nos olvidamos de preguntar: “cariño, ¿tú que necesitas de mi para poder mejorar nuestra relación?” A veces tan solo nos falta escuchar, pero escuchar con el corazón en la mano. Dispuestos a escuchar que nosotros también nos equivocamos. Dispuestos a escuchar que parte del mal estar de nuestra pareja viene provocado por nuestra actitud.

Tenemos que tener la voluntad real de querer mejorar nuestra situación, sentarnos, mirarnos a la cara y ser sinceros el uno con el otro. Puede ser que la situación por la que estamos pasando no venga provocada por grandes dramas. Tan solo viene por asfixia. Es una asfixia lenta y de largo recorrido, que día a día no se nota, pero pasado un tiempo no nos deja más que ansiedad y mal estar.

Es una asfixia que empieza cuando dejamos que la RUTINA se instale en nuestro matrimonio y nos conformamos.

Cuando llega la rutina a nuestro hogar, llega de mil maneras. Puede empezar con un día a día “súper” ocupado y nos olvidamos de dar ese beso de despedida, que nos hacer recordar diariamente que queremos a nuestra pareja. Pero nosotros seguimos pensando “no pasa nada, porque yo se que me quiere”.

Cuando nos acucian el cansancio y la rutina

Sigue avanzando con el olvido de fechas significativas que hay que celebrar, como ¡¡¡“EL ANIVERSARIO”!!! ¿Cuál ha sido el último que hemos celebrado? Y entonces nos excusamos, con “bueno no pasa nada, tampoco es tan importante, es solo una fecha…”

Y empieza a coger velocidad cuando nuestra mejor excusa es el cansancio. Ese cansancio para una caricia, para un abrazo, para salir los dos solos y disfrutar de una conversación. Y puede culminar cuando la rutina se hace dueña de nuestro dormitorio. Tocando nuestra entrega más íntima y alejándonos hasta provocar una frialdad y desgana que nos lleva a la situación en la que nos encontramos.

Cuando nos acucian el cansancio y la rutina

Recuperemos esos paseos de la mano

Empecemos poco a poco a recuperar nuestro terreno, empecemos con un beso de despedida, o con una simple caricia. Con una palabra amable descargada de reproches. Recuperemos esos abrazos, ese contacto que hace años perdimos, esos paseos de la mano, ¡¡¡SON MARAVILLOSOS!!!!.

Sigamos conquistando a nuestra pareja con miradas de deseo y con palabras de apoyo. Tengamos paciencia con los defectos del otro y asumamos que los nuestros también pican. Alejemos los reproches y las frases victimistas. Volvamos a encontrarnos en la intimidad de las sábanas del dormitorio, entregando nuestro amor a la persona que sabemos que queremos pero a veces olvidamos.

En definitiva volvamos a seguir trabajando en fortalecer nuestra voluntad de “QUIERO QUERER QUERERTE”.

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Soy esposa y madre de cuatro hijos y me gusta decirlo en ese orden. Licenciada en ADE y tras mis años de auditora y gestionando presupuestos en una editorial, empecé a tener la necesidad de gestionar esos conflictos que duermen en nuestro interior y que en ocasiones no sabemos expresar. Así que después de varios años haciendo entrevistas a matrimonios y parejas sobre la forma de comunicarnos en un tema tan personal como son los desencuentros afectivos y sexuales, me dedico tanto a dar conferencias como a asesorar y acompañar a muchas parejas con la necesidad de romper esa barrera que se ha creado entre ambos. En definitiva que puedan ver la manera de crecer juntos.

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