Conversaciones de calidad. ¿La tecnología las favorece?

¡Hola amig@s! En breve tenemos el veranito encima y con este buen tiempo da mucha alegría poder estar fuera y disfrutar de terrazas y espacios al aire libre. He tenido la posibilidad de asistir a varios  eventos de networking y precisamente en uno de ellos ha surgido el tema de este post. Manteniendo una conversación con distintos profesionales, todos coincidíamos en que la tecnología nos ha facilitado los negocios y las relaciones pero por otra parte, como me dijo una de las personas presentes cuando hable de las ventajas que en mi caso tenía Skype,  para hablar “cosas serias”  no había nada comparable al cara a cara, a conocer la emoción del otro, a disfrutar de su conversación, de los diferentes puntos de vista e intercambiar impresiones. Y así lo pienso y estoy totalmente de acuerdo.  Porque  en realidad ¿cómo es posible mostrar nuestra parte emocional, nuestra comunicación no verbal, como nos sentimos en ese momento si tenemos delante una pantalla? ¿Nuestra comunicación es clara y no va dar lugar a equívocos? ¿E mojis y emoticonos al poder?

Conversaciones de calidad. ¿La tecnología las favorece?

Como decía en el post anterior, la palabra es nuestra mejor herramienta para afianzar relaciones y hemos de emplearla de forma adecuada para poder obtener los beneficios que deseamos y que en muchas ocasiones no logramos alcanzar. Y ¿qué pasa cuando en las redes sociales o el WhatsApp sustituimos esa palabra por simple ok o por un emoji de manos aplaudiendo o de una mano con el dedo hacia arriba? ¿Esas son conversaciones de calidad o es que las prisas e inmediatez nos exigen respuestas rápidas?

Demasiadas prisas, demasiadas actividades, poco tiempo… pero poco tiempo ¿para qué?. Y es que no nos paramos a pensar las bondades de las conversaciones de “cosas serias”, Ni tenemos tiempo para descolgar el teléfono un momento y comentar aquello que nos importa con nuestro colaborador, y ya desde nuestra parte más personal con la familia y amigos. Necesitamos relacionarnos más y comunicarnos más con menos tecnología de por medio. Menos actividades y más poner foco en lo que importa, las buenas relaciones, las auténticas, las que nos ayudan y nos aportan, con las que disfrutamos. Hoy vengo a este blog con más reflexiones que de costumbre.

Sorprendida a veces por las reacciones que veo,  por las emociones y sentimientos que nos causan las redes y determinados comportamientos como alguien cercano que te dice que sabe que estás bien por lo que consulta de ti en Internet y las redes. ¿Qué emociones me puede despertar esto? Ciertamente te decepciona pues se ha perdido la esencia de la relación y la comunicación y parece que estamos tratando con entes virtuales o contestadores automáticos. “Entre los muchos logros de Internet figura el cruce inmediato de mensajes entre personas distantes. Paradójicamente, eso ha herido la comunicación verbal, entendida como el intercambio directo de ideas” leía este domingo en un interesante artículo Elogio de la conversación que os recomiendo leer para reflexionar.

Tengo la suerte de vivir cerca de un parque y cuando va llegando este tiempo, si el trabajo me da una tregua, me gusta sentarme en un banco y ponerme a leer un rato.  Como soy observadora y curiosa me gusta detenerme en las personas que venimos aquí a disfrutar de diferentes actividades. Mi vecina Luisa que viene del centro de día y se para a saludarme. Me repite muchas veces la misma pregunta, la misma historia… Su hijo pide disculpas por su enfermedad, pero cuando tiene esos ratos de lucidez cuenta mil y una historias de su infancia, lo bonito que es ver sus ojos alegres y emocionados y ¡qué bien lo pasamos conversando y cuantos aprendizajes!

También pongo especial atención en los jóvenes que se reúnen alrededor de un banco. Risas cómplices, charlas distendidas, alboroto y músicas a cien, todo ello acompañado de los móviles de cada cual que

consultan y ven sin parar. Que si la foto que ha colgado x, que si mira lo que dice fulanito, que si mira el vestido que utiliza fulanita, que si qué se creerá xxx que ha subido esto a Instagram, que si mira los seguidores que tengo en mi YouTube. Y vienen luego los enfados y los golpes en la mesa y para rematar lostacos que finalmente expresan  ¡Que conversaciones tan distintas!

Y me detengo a pensar ¿Nos empieza a pasar a nosotros como a estos jóvenes en nuestras conversaciones? La conversación, tal y como la conocemos  en su forma tradicional, tiene un una característica esencial que es el cara a cara, el ser consciente del aquí y el ahora. Y  la presencia constante de las pantallas está desdibujando la  necesidad de comunicarnos mirándonos a los ojos.

Revisando mis notas y artículos sobre la influencia de las RRSS en la comunicación, apareció el programa Redes de  mi admirado Eduardo Punset y su entrevista a James Fowler, experto en redes sociales de la Universidad de California en San Diego y coautor del libro Conectados. En  «El poder de las redes sociales» nos descubren el poder del “superorganismo” formado por todos los seres humanos del planeta, conectados mucho más profundamente de lo que creíamos hasta ahora.

Si fuéramos conscientes de que nuestras acciones y actitudes influyen no solo en nuestro entorno más cercano, sino que potencialmente también influyen en los amigos de mis amigos y en los amigos de los amigos de mis amigos, sin duda nos detendríamos más antes de tomar una decisión o de adoptar un determinado comportamiento

“Para saber quiénes somos tenemos que comprender cómo estamos conectados”

James Fowler

Metidos de lleno en las redes sociales, estamos más conectados que nunca a muchas personas y más desconectados que nunca de todas. Es el momento de que recuperemos el control sobre nuestras relaciones y de ordenarlas para cuidar las que de verdad nos importan y descartar aquellas que no estén siendo adecuadas para nosotros. Está en juego nuestra felicidad porque las relaciones personales hacen que seamos más o menos felices y nuestra comunicación está marcando nuestra forma de relacionarnos.

No es posible reemplazar la comunicación directa, con el lenguaje verbal y no verbal que ello implica, por contactos virtuales, que pueden conducir a bastantes malentendidos. Ambos tipos de comunicación pueden ser complementarios, pero no sustituibles. Las caricias, las sonrisas, los gestos, el tono de voz o los abrazos no pueden ser reemplazados por mensajes de texto, emojis, o selfies por ejemplo.

Redes Sociales. Redes emocionales ¿Conoces el poder de las redes sociales sobre tus emociones?

Las personas somos sociales por naturaleza, necesitamos comunicarnos con otras personas, transmitir nuestros sentimientos y emociones y compartir información que nos parezca interesante o que pensemos que puede aportar valor. Por esta razón nos hemos adaptado con tanta facilidad a las redes sociales y al adquirir tanta importancia, cualquier comportamiento que percibimos a través de este medio nos va a influir a nivel emocional tanto positiva como negativamente.

¿En qué redes sociales tienes perfiles? ¿Cuántas veces al día compruebas tus notificaciones? Con toda probabilidad lo acabas haciendo mucho más de lo que te imaginas  y que necesitas. Personalmente me ha pasado más de una vez coger el móvil para ver la hora y terminar revisando todas las redes, sin darme cuenta de que había hecho de todo menos ver la hora. Y estoy segura que te ha pasado a ti ¿verdad?

Conoces el poder de las redes sociales sobre tus emociones

En algunas áreas, como los profesionales que trabajamos con internet y las redes sociales, nos vemos más metidos de lleno en este mundo digital sin que podamos esfumarnos. Vida personal, trabajo. Gran parte de nuestro tiempo se centra por y para las redes. ¿Con qué fin? Visibilizar nuestra marca, tener una gran

comunidad de seguidores y aumentarlos, y mostrar nuestra propuesta de valor. Y en el caso de las empresas dar a conocer productos y servicios, generar confianza y profesionalidad y por supuesto, lograr que compren nuestro producto o servicio.

Es muy probable que cada uno de nosotros disponga de al menos un perfil en Facebook, Instagram o Twitter. No contaremos LinkedIn que es la red profesional por excelencia y en la que plasmamos nuestros aprendizajes y profesionalidad.  Por medio de nuestros perfiles y publicaciones damos a conocer una parte de nosotros mismos y por tanto de nuestra forma de ser. Es a partir de este punto donde reside la influencia que tienen las redes en nuestras emociones y en lo que sentimos. Nuestras emociones se pueden percibir por lo que publicamos pero también por lo que no publicamos.

Las redes sociales hacen que nuestras emociones suban y bajen a velocidad vertiginosa, sin darnos casi tiempo para procesarlas y asumirlas. De la felicidad, la ternura, el agrado o admiración podemos pasar en cuestión de segundos a la ira y el enojo. ¿Pensamos realmente que sólo podemos expresarnos ante algo con un “Me gusta”, “Me encanta”, “Me enoja”, “Me divierte” o “Me entristece”? ¿Esas son todas las emociones que podemos expresar ante una publicación de Twitter, Facebook o el resto de redes sociales? Reflexionemos un poco y tengamos en cuenta también que los contenidos visuales y digitales son diferentes y nuestra manera de asumirlos y procesarlos también es diferente.

“Para evitar que las redes sociales afecten nuestras emociones debemos recordar cuáles son sus objetivos y darles la importancia justa que realmente poseen”

Pongamos foco en los siguientes puntos:

Efectos de las redes sociales en nuestro estado de ánimo

¿Qué consecuencias puede tener el uso de las redes sociales en nuestro estado de ánimo? Claramente podemos ver comportamientos que no se realizan por una verdadera motivación sino  van más enfocados la a dar una imagen o aparentar socialmente. Sí estáis en lo cierto, es lo que hemos dado en llamar “postureo” que viene en forma de imágenes acompañadas de frases positivas y que en muchas ocasiones no se corresponde con el estado de ánimo real de la persona.

Seguro que a más de uno le suena la parte en la que nos pasamos horas mirando a compañeros que aparentemente tienen vidas mejores que las nuestras, o bien a antiguos colaboradores para ver qué es de su vida o en qué proyectos se han embarcado. Es así, como las redes sociales controlan nuestras emociones porque nos hemos creado un mundo virtual, donde a veces no se cuenta toda la verdad, publicamos fotos donde sólo se expresa nuestra felicidad y donde la dependencia de un like está a la orden del día y si no es así nos frustramos.  Recapacitemos y veamos si la vida en las redes sociales es solo una parte exagerada de la felicidad de cada uno.

El  estado de ánimo y  la interpretación de los mensajes en las redes sociales

Cualquier mensaje en Internet tiene como punto de partida dos argumentos fundamentales: la intencionalidad con la que se lee el mensaje y la sensibilidad de la persona que lo está leyendo. Y es que en Internet el tono del mensaje lo pone cada lector y este tono suele estar condicionado a la sensibilidad de la persona por ese tema o su propio estado de ánimo. Vamos a tomar como ejemplo Twitter, si se hace viral un tema que a mí me afecta de forma directa, voy a leer esos mensajes con un tono diferente a si se habla sobre un tema que en el que no tengo un interés especial.

El estado de ánimo y la interpretación de los mensajes en las redes sociales

Necesitamos el contacto físico

Podemos utilizar las redes sociales profesionalmente y además nos pueden servir para distraernos un rato, pero como ya os decía al principio de este post, no hay nada como una mirada de otra persona para encontrar afecto.

A ninguno de nosotros nos desagrada recibir un “me gusta”, y tampoco todos los que usamos redes sociales tenemos baja autoestima o estamos enganchados a ellas. Es fácil refugiarse en la aprobación de los demás en las redes sociales, sin embargo hemos de valorar que un abrazo en el momento adecuado no tiene precio.

No es que las redes sociales sean malas ni que haya que evitarlas. Son útiles para una gran cantidad de situaciones. Pero en el momento en el que estamos más pendientes de ellas que de nuestro día a día, deberemos replantearnos cómo nos están afectando.

“Las redes sociales son útiles en muchas ocasiones, pero si ganan terreno en nuestro día a día hemos de reconsiderar cómo nos afectan”

Repercusiones de las redes sociales en la autoestima

Desde el punto de vista psicológico se ha observado un aumento de personas que usan las redes sociales para aumentar su autoestima y valoración de ellos mismos. Muchos son los que buscan un baño de likes en las redes sociales. Subir un selfie y esperar comentarios positivos es algo que más de uno ha pensado. El problema surge cuando la adicción a estos pulgares hacia arriba se desata y necesitamos de todo esto para poder seguir con nuestra vida y evitar la frustración al no cumplir con las expectativas de la publicación.

Sentir la aprobación de los demás es más fácil que nunca en redes sociales y  es comparable a una adicción. Un sencillo comentario agradable, un “me gusta” o una lista de suscriptores o amigos que crece y experimentamos una sensación instantánea de alivio. En realidad se trata de falsas formas de aprobación que no llevan a ningún sitio. Son remedios que nos satisfacen a corto plazo pero que debilitan aún más nuestra autoestima.

Nos pasamos muchas horas al día en internet, bien sea para entretenernos, hacer compras, informarnos o comunicarnos y no saber desconectar puede acabar por pasarnos una factura bastante alta. Ya que, en el fondo, estar todo el día con las redes sociales o en internet acaba afectando a nuestras relaciones personales, nuestro carácter, y por supuesto, a nuestras emociones.

Redes Sociales. Redes emocionales. Consejos para gestionar las emociones en RRSS

Antes de publicar nada en redes sociales o en cualquier otro lugar de la red, debemos tener en cuenta que nuestro estado de ánimo se refleja en lo que escribimos y compartimos en redes sociales. Sí, sí ¿qué no te lo crees? Pues observa e identifica en ti mismo si eres capaz de escribir lo mismo por ponerte un ejemplo un día que vas una reunión y estás muy motivado e ilusionado a otro día en el que no te has levantado con buen pie y te apetece bastante poco aportar y dar conversación a los que te rodean. Te darás cuenta de la diferencia, incluso alguien que te conozca muy bien o que tenga confianza contigo puede llegar a preguntarte si te está pasando algo.

Consejos para gestionar las emociones en RRSS

Así que emocionados nos ponemos manos a la obra y compartimos con una serie de recomendaciones que pueden sernos de gran ayuda

📌 Aprovecha y disfruta de las oportunidades que las redes sociales te ofrecen. Es muy posible que tengas la posibilidad de conocer a personas que de no ser por esta vía, habría sido casi imposible. Establece relaciones, cuídalas y hazlas crecer. Agradece el apoyo que puedas recibir. Te puedes llevar grandes sorpresas y conocer a personas extraordinarias que no has de dejar pasar.

📌 Permanece siempre en modo aprendizaje: en los entornos virtuales podemos encontrar grandes oportunidades de aprendizaje, en tu área de conocimiento y también en otros ámbitos, hablamos de personas y de sus experiencias. Procura extraer lo mejor de estos aprendizajes y por supuesto, crea tu aportación de valor.

📌 Observa lo que vas generando en las redes sociales: cómo vas mejorando tu imagen, tu comunicación, tu profesionalidad, la forma en la que consigues que tu comunidad crezca de esta forma vas a conseguir aprender de aquello que no has hecho. Emplea las reacciones que recibes para conocer en lo que estás teniendo éxito y también analiza lo que no estás logrando para poder encontrar la razón por la que no está dando los resultados que esperabas.

“Es importante ser consciente y prudente con lo que decidimos compartir y exponer hacia los demás. ¿Realizamos aportes constructivos y positivos?” Clic para tuitear

📌 Sé consciente de que es imposible gustar a todo el mundo. No te molestes o enfades si recibes comentarios negativos u opiniones en contra. Al igual que en nuestro día a día, ni todo el mundo nos gusta ni nosotros gustamos a todo el mundo, en las redes sociales ocurre lo mismo. Da el valor justo a los comentarios que recibas y solo céntrate en aquellas críticas que sean constructivas y te sirvan para poder mejorar y avanzar.

📌 El número de “me gusta”, de seguidores o de amigos, es solo eso: un número. ¿Te has parado a pensar en la cantidad de información que las personas consumen a diario en redes sociales? Hay veces que una publicación que consideras maravillosa (incluso que has escrito tú con todo el esmero del mundo) no tiene la acogida que esperas. No pasa nada, aprende. Piensa también en los algoritmos con los que funcionan las principales redes sociales, que muestran las publicaciones de forma aleatoria y desconocida.

Asúmelo con tranquilidad, te será mucho más fácil disfrutar de las redes sociales y no angustiarte cuando tengas menos seguidores o contactos de los que esperabas.

📌 Podemos sufrir decepciones. Puede que te des cuenta de que alguien no es como esperabas. A veces, nos creamos elevadas expectativas en otras personas y con toda probabilidad ponemos la responsabilidad en otros, e idealizamos y adjudicamos una serie de virtudes, esperanzas posibilidades que después no se cumplen. Es muy recomendable que sigas con tu vida sin enfadarte y valora si quieres dedicar energía y tiempo a relaciones que no van a llegar a ninguna parte.

📌 Las redes sociales no tienen carácter permanente. Puedes conocer personas y establecer relaciones, que pueden durar mucho tiempo o bien desaparecer. Todo es cambiante y no has de tomártelo a mal, tu harías lo mismo. No quiere decir que tengas que ser amigo o seguidor de todo el mundo, recuerda que lo vas a ser mientras te aporten o aportes.

No todo lo que sucede en las redes gira entorno a ti

📌 Muestra autenticidad. No hay nada que siente peor que alguien que “infla” su imagen. En general nos gustan las personas sinceras y auténticas.

📌 No todo lo que sucede en las redes gira entorno a ti. Piensa en la cantidad de información y personas que se dan cita en el mundo virtual. ¿Vas a ser capaz de asimilar todo lo que ocurre? Me resulta difícil creerlo y ni falta que te hace, ya que todo lo que acontece no tiene relación contigo ni te aporta. Despersonaliza y toma perspectiva

Breve manual para hablar en redes sociales

Es importante recordar que la Netiqueta es un trabajo colectivo, la hacemos entre todos y para todos. Ya hablamos en el blog sobre la forma de comportarnos en entornos virtuales en Netiqueta y Whatsapp: aliados o enemigos. No viene mal hacer un pequeño recordatorio en el caso de redes sociales. Somos capaces de escribir pensamientos, realizar nuestras aportaciones sobre determinados temas, transmitir nuestros gustos y quejas a través de las redes sociales y los compartimos con los amigos, conocidos y desconocidos. Comunicar es un arte y no importa cuál sea el medio que utilices: un artículo, Facebook, LinkedIn o Twitter, todos tenemos una voz propia que tenemos que encontrar. Por eso, es importante que, para distinguirte a ti o a tu negocio en este mundo en el que existen millones de usuarios, que comuniques tu esencia y transmitas tu mensaje específico y diferente al de los demás. Pero ¿cómo hacerlo?

Como en la vida real, existe un lenguaje que debes aprender a usar correctamente en tus redes. Toma nota:

“Gracias” y “Por favor” y “Perdón” son las palabras más poderosas.

Háblale a tu audiencia como ellos hablan: Evita tecnicismos y usa las frases y palabras que ellos utilizan en su lenguaje diario.

Siempre lee lee y vuelve a leer tu post o tu publicación en redes sociales varias veces antes de enviarla: asegúrate de que no tenga errores de ortografía, gramaticales o de dedo.

Emplea cierto sentido del humor únicamente si es acorde con tu marca o la de tu negocio.

Aporta siempre valor, puedes agregar consejos ya que este tipo de información resulta de interés para tu audiencia.

“No olvidemos que los emoticonos expresan emociones y favorecen una comunicación no verbal a través del lenguaje escrito”

En el caso de que hayas cometido algún error, aprende a pedir disculpas lo antes posible y asegura que pronto solucionarás el problema.

Evita mezclar tus cuentas: Si utilizas alguna aplicación para programar, evita tener tus cuentas profesionales con las personales, ya que podrías equivocarte de cuenta y parecer poco profesional.

No utilices abreviaturas difíciles de entender o muy ambiguas. Es mejor mandar dos mensajes separados o acortar tu frase que usar abreviaturas.

Cuida el uso de emoticonos. Los emoticonos juegan un papel fundamental en la comunicación, ya que, por un lado, economizan en la expresión y, por otro, juegan un papel fundamental proporcionando a las ideas expresadas un contexto emocional. Muchos emoticonos, por su diseño, podrán resultar ambiguos en sí mismos, dejando al usuario la interpretación de lo que significa. En este caso, podría dar lugar a malas interpretaciones del mensaje. Al margen de aquellos emoticonos que expresan sentimientos o ideas muy claras, hay una serie de emoticonos acerca de los que los que existe consenso, son aquellos de uso poco común o con características visuales dudosas.

Utilicemos con libertad las nuevas tecnologías, sin miedos, pero con precaución, y asumamos nuestra responsabilidad personal en el uso de estas. Seguramente, a través del conocimiento y la especialización en el manejo de estas herramientas, también podremos contribuir a la creación de un mundo mejor. ¿Eres consciente de que formas parte de una red social que está influenciando tu vida? Me gustaría que compartieses tu experiencia.

Si has llegado hasta aquí ¡Gracias por leerme!

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Profesional especializada en Netiqueta, Redes Sociales, Comunicación 2.0 Protocolo Social, Protocolo Institucional y Marca Personal Siempre en modo aprendizaje. Considero la comunicación, un factor decisivo para la conexión entre las personas y para generar satisfacción Me gusta pensar que siempre hay personas a las que les pueden interesar tus aportaciones y que hay alguien que conversa contigo en cada interacción. Trabajo intensamente en este aspecto, el feedback me resulta imprescindible. Mi misión es aportar un servicio profesional enfocado a obtener mayor visibilidad, establecer nuevas conexiones y mejorar las relaciones de los equipos, poniendo en práctica el uso de la marca digital través de redes sociales y una comunicación 2.0 efectiva basada en el protocolo social, protocolo institucional, la Netiqueta y la negociación.

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