Quedamos para tomar unas cervezas

Hola queridas,

¿Cómo estáis? Yo ya estoy un poco más recuperada de los efectos primarios y secundarios de nuestra visita familiar al dentista… no os voy a engañar, esa visita es peor que la de la entrega de las invitaciones de boda.

Yo no sé vosotras pero, cuando Toni y yo nos casamos, llevamos la invitación de boda a todos y cada uno de los miembros de nuestra familia. Por alguna extraña razón, ni padres ni suegros (a nosotros ni se nos ocurrió) consideraron oportuno utilizar ese maravilloso servicio de entrega que se llama “Correos”.

¡No, nada de eso! Nos pasamos tres meses visitando a la familia y tres meses comiendo paella y contando cómo nos habíamos conocido, cómo era el traje de la novia y dónde íbamos a ir de viaje de novios. Eso y contestando si pensábamos aumentar la familia pronto… ji,ji,ji,ji si llegamos a tener una bola de cristal en ese momento y lo hubiéramos visto, se hubieran quedado todos boquiabiertos: 3 niñas y 3 niños, los segundos todos a la vez, para aprovechar bien el tiempo, el médico y la estancia en el hospital.

Viaje a Galicia

Bueno, que me lío… ¿qué os estaba contando? Ah, si que ya me he recuperado de la visita al dentista; a la fuerza, es verdad, pero ya recuperada.

Esta semana me ha tocado visitar un colegio asociado que está en el norte de España, concretamente en esa tierra maravillosa que es Galicia. Estamos desarrollando un proyecto educativo con un colegio de allí y fui a ultimar detalles. Ya os iré contando.

El caso es que el viaje fue como todos los viajes que hago: me tocó dormir en la residencia que tienen las monjitas allí, con las monjas profesoras y algún que otro maestro que participa en el proyecto.

Hasta ahí todo normal excepto que como yo tenía la boca como la tenía, he estado comiendo calditos y “dieta blanda” gran parte de mi estancia con lo que eso supone: un martirio horroroso para una persona a la que le encanta comer como es servidora.Quedamos para tomar unas cervezas

Quedamos para tomar unas cervezas

El último día, la víspera del regreso, los que no éramos de allí, decidimos “quedar a tomar unas cervezas” por la ciudad y a picar algo. Yo salí de la residencia con una idea fija: pulpo, pimientos de padrón y un poco de carne de esa al punto… ¿os hacéis una idea?

Y eso hicimos, pero, claro, antes no nos quedó más remedio que tomar unas cervezas. Recorrimos todos los bares de la calle más emblemática y famosa de la ciudad… y en cada uno de ellos una cerveza o vino y una tapita. Cuando me senté en el restaurante creí que rompía la silla.

Una cena estupenda, divertida, con gente normalita, que sabe comer y reír y que no intenta por todos los medios imponer su opinión ni hacerte creer que es alguien que realmente no es ¿sabéis a lo que me refiero?

Una cerveza con sabor a pimientos del padrón

Además, a los postres, una profesora de allí me contó que estaba a punto de salir al mercado ¡una cerveza con sabor a pimientos del padrón! Como os lo cuento. En ese momento empecé a buscar puntos de venta para probarla (no los encontré) y tengo un “reconcome” que dice mi madre que no me deja parar. Todos los días le pregunto a Don Benito, el dueño del super que hay al lado de casa, si ya las ha recibido.

Y nada, todavía no. Por favor, si alguien sabe dónde comprarlas que me lo diga… bueno, que antes las pruebe, por si acaso pican en exceso. ¡Vaya invierno, me lo veo venir!

¡Feliz semana amigas!

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión.
Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel.
Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES.
Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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