Ya os he hablado en las últimas semanas de diversos aspectos relacionados con las notas finales de vuestros hijos e hijas tomadas como resultado del rendimiento del curso escolar.

Aquellos de vosotros que habéis recibido buenas noticias y vuestros hijos han conseguido cubrir los objetivos previstos en su rendimiento escolar estaréis felices y dispuestos a pasar un verano estupendo.

Sin embargo, para otras muchas familias la recogida de notas finales se convierte en una pelea entre padres e hijos que desemboca en una situación familiar muy desagradable.

Después de la entrega del boletín de notas se producen las excusas, las explicaciones, los reproches y, muchas veces, la búsqueda de culpables por parte de todos.

Uno de los factores que entra en juego dentro de estas explicaciones a los malos resultados académicos es la tan conocida motivación.

Qué es la motivación

Es innegable la importancia que tiene la motivación en los resultados positivos de cualquier actividad que llevemos a cargo. Y en los resultados académicos por supuesto que también tiene una importancia extraordinaria. Y cuando hablamos de motivación lo hacemos tanto por parte de los alumnos como por parte de los profesores.

Decía Horace Greeley

“el maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío”.

La motivación es el motor que mueve toda conducta y está presente en todas las actividades de nuestra vida.

Qué significa estar motivado

Pero ¿sabemos qué es la motivación?

Según la psicología y la filosofía, la motivación implica estados internos que llevan al organismo hacia metas o fines determinados; es decir son los impulsos que mueven a una persona a realizar determinadas acciones y a persistir hasta que logran su culminación.

La motivación puede dividirse en dos teorías diferentes conocidas como motivación intrínseca (interna) o motivación extrínseca (externa). En la motivación externa todo viene de fuera mientras que en la motivación intrínseca o interna todo nace del interior de cada persona.

Qué es la motivación extrínseca

Si la motivación es puramente extrínseca acaba pasando; las personas acaban actuando de forma automática y normalmente abandonan responsabilidades y la pasión por hacer las cosas.

Una educación basada en motivaciones externas conduce a la aparición de individuos egoístas que se mueven únicamente por el placer, el dinero, la ambición y la recompensa.

Según Catherine L’Ecuyer,

“en vez de compasión hay tolerancia,

en vez de generosidad hay cumplimiento,

en vez de actuar con conciencia se actuará con conveniencia”.

Qué es la motivación intrínseca

Con la motivación intrínseca, cada uno se mueve buscando algo más profundo: la satisfacción del trabajo bien hecho. Llevado a la educación, un estudiante con motivación interior no sólo es un autómata que aprende lecciones y las repite. Es un estudiante que posee curiosidad. ganas de aprender y hacer las cosas bien.

Educar significa formar, inculcar valores y aportar conocimiento para conseguir sacar el tesoro que todos llevamos dentro de nosotros.

En la educación actual a menudo cometemos el error de educar aportando únicamente información y tratando de que esta información se convierta en conocimiento. De esta manera los niños estudian únicamente por conseguir unas calificaciones adecuadas y no por el placer de aprender.

Enrique Rojas en su libro “5 consejos para potenciar la inteligencia” señala una serie de aspectos a tener en cuenta a la hora de educar; aspectos que consiguen motivar a los alumnos en las diferentes etapas de su educación.

  • Los niños no son un libro en blanco en el que hay que escribir; son seres que piensan, razonan y tienen experiencias y conocimientos que hay que tomar en consideración.
  • Hay que enseñar a los niños a aprender de la propia experiencia.
  • Hay que conocer en profundidad a cada alumno, sacando y desarrollando su máximo potencial.
  • Es importante prestar atención a las inquietudes y valores de los chicos conociendo sus pasiones, aficiones y gustos.

5 consejos para potenciar la inteligencia en nuestros hijos

  • Es necesario trabajar desde las inteligencias múltiples entendiendo las características de cada tipo de inteligencia y apreciando cuáles son las que están más desarrolladas.
  • La motivación es un factor clave en el aprendizaje. Un Profesor que no motiva no llegará a despertar el asombro y las ganas de aprender de sus alumnos.
  • Un verdadero maestro enseña lecciones que no vienen en los libros y se convierte el mismo en un modelo para sus alumnos.
  • Los estudiantes deben desarrollar la imaginación y la pasión por construir su futuro.
  • Los maestros deben entender las distintas capacidades de sus alumnos y no deben juzgar las personalidades diferentes que pueden no encajar en el sistema.

Me gustaría que si tú estás dentro de ese grupo de Padres y Madres que se enfrentan con unos resultados académicos por debajo de lo esperado, tengas en cuenta estas reflexiones antes de juzgar y atacar el comportamiento y el esfuerzo realizado por un tu hijo durante el curso escolar.

Antes de que lleguen los castigos y las críticas,

párate a pensar si tu hijo tiene todas las herramientas necesarias para descubrir la magia y el potencial que esconde dentro de sí.

Piensa que quizás, y sólo quizás, tu hijo quiere tener mejores resultados académicos… lo único que ocurre es que no sabe cómo hacerlo.

 

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