¡Qué calor! ¡Por Dios, qué calor!!

¡Hola querid@s!

¿Cómo habéis pasado la semana? Pero ¡Qué calor! ¡Por Dios, qué calor!

Gracias por vuestros maravillosos consejos a través de las Redes Sociales

Ante todo, y lo primero, quiero daros las gracias por todos vuestros consejos y sugerencias que he recibido a través de Redes Sociales.

Lo segundo, deciros que he hablado con mi amiga y hemos quedado con un empate técnico: ni ella me llamó a mi ni yo la llamé a ella: nos encontramos en la consulta del dentista y no hubo mucha oportunidad de hacernos reproches. Ella salía con una mano en la boca y en la otra la muela del juicio y yo entraba con mi hija Paulita  a un lado y con Marta a otro y, la verdad, tenía la cabeza convertida en una calculadora pensando en la deuda que iba a tener contraída cuando saliera del local.

Nos dijimos “hola. Qué tal (así, sin exclamaciones ni nada). Cuídate y nos vemos pronto” Lo aderezamos con una sonrisa y hasta la próxima.

Tengo los nervios a flor de piel

PERO … siempre hay un “pero” … ¡yo estoy muy preocupada con lo que me está pasando! De verdad queridos que no me reconozco: tengo los nervios a flor de piel, me enfado por cualquier cosa y eso no es normal en mí. Reconozco que nunca he sido una persona paciente, pero de verdad que como ahora no he estado nunca. Es un no parar de malas contestaciones, de malos pensamientos, de … de … de MUY MALA LECHE.

Y os aseguro que yo hago todo lo posible por evitarlo pero, nada, no hay manera.

Os cuento la última

Os voy a contar la última:

El miércoles estuve todo el día fuera de casa: fui a trabajar como siempre y después quedé con unas amigas para tomar algo.

Antes de llegar al lugar donde habíamos quedado tuve que hacer una verdadera planificación (casi militar) para que las niñas tuvieran a alguien esperando a la salida de los extraescolares y que los MEO no se quedaran solos e independizados en casa.

Os confieso que eso ya me rebotó porque yo voy solita a recoger a los MEO, a llevar a las niñas a las extraescolares… los llevo, los recojo y hasta me da tiempo a hacer la compra. No entiendo cómo es posible que para hacer lo mismo se necesite a mi marido, mi suegro y mi madre… ¿Sabéis a qué me refiero?

¡Qué calor! ¡Por Dios, qué calor!

Bueno, pues el caso es que una vez organizado toda la infraestructura me tomé un refresco con mis amigas y me volví a casa. El calor que hacía esa tarde en Madrid era para enmarcarlo. Yo que soy madre tardía (de los últimos, claro) y que estoy en una edad en la que se me ha juntado la subida de la leche con los efectos de la cesárea y los sofocos propios de mi edad, estoy que no puedo desprender más calor.

Lo de madre tardía lo digo porque al calor de la época se une el no dormir porque los MEO también sudan y, claro, se me junta todo y me levanto por las mañanas que es para verme.

Menuda movida con el joven del aparcamiento

Sigo: me metí en el coche de regreso al “dulce hogar”, me puse el aire acondicionado y me di cuenta de que en mi monedero al abrirlo hacía eco de lo vacío que estaba. Así que decidí parar un momento en el cajero que hay al lado de casa.

Yo no soy de parar en doble fila si puedo evitarlo, así que miré en los alrededores y vi que a 30 metros había un hueco para aparcar. Allí que fui. Pero, hete aquí la sorpresa (no digáis que no me ha quedado bien la expresión) que cuando me disponía a aparcar llega un joven y, sin mediar palabra, aparca en mi sitio.

Ahí sí que no tuve miramientos: dejé el coche ahí mismo y me bajé derechita a él. Intenté mantener la calma y me repetí un mantra que aprendí en las clases de yoga: “tú puedes” “tú sabes”.

Esta fue nuestra conversación

Me acerqué y esta fue nuestra conversación:

YO: disculpa, creo que no te has dado cuenta, pero yo estaba señalizando para aparcar en este sitio.

ÉL: me la pela. Haber estado más espabilada, que no tengo todo el día.

YO: perdona, pero no me parece bien. Creo que todos debemos respetar las normas. Yo he señalizado la maniobra y tú tenías que haber respetado mi intención de aparcar.

ÉL: que si, que me olvides.

YO (ya en un estado efervescente): te pido que lo vuelvas a pensar: soy mujer, madre y profesional. Llevo todo el día fuera de mi casa, no he dormido bien y además hace mucho calor. Sólo voy al cajero y luego me voy.

ÉL: No me cuentes tu vida. Si estás con la menopausia no tengo la culpa.

Los milagros existen

¡UYYYYYYYYY! Fue decir esas palabras y me dio un no sé qué combinado con un no sé cómo que levanté la mano y sin darme cuenta le di un bofetón que hasta me dolió a mi.

En ese momento me dí cuenta de lo que había hecho y me entró el pánico: él era un joven atlético y yo ya os imagináis como soy. Lo primero que pensé es que me iba a comer y mi cuerpo no iba a aparecer nunca…

Pero ¡los milagros existen! Me miró perdonándome la vida y me dijo: “mira me voy a ir porque no quiero líos y me recuerdas a mi madre (esto último estuvo muy mal).

Se metió en el coche y se fue (milagrosamente).

Estoy harta de “reglas” o “menopausias” para atacar a una mujer

Yo me acerqué al cajero como pude y, también como pude, me fui a casa. No me he atrevido a contárselo a nadie. Me siento avergonzada, arrepentida y todo lo que os podáis imaginar… pero no lo puede evitar.

Eso de escuchar la frase “. Si estás con la menopausia no tengo la culpa” me puso en el disparadero. ¡Estoy harta de escuchar eso o lo de la regla para atacar a una mujer! Yo puedo tener pre-menopausia pero en ese momento hacía mucho calor y el chico en cuestión no estaba respetando mi señalización: ¡con menopausia o sin ella!

Venga, a ver si baja la temperatura y me tranquilizo un poco. Ya me diréis que os parece mi aventura.

Os quiero

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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