Noche de fiesta

Hola queridos,

¿Cómo estáis? Yo debo deciros que me he levantado de la cama porque quería escribiros este post; si no llega a ser por vosotros, no me muevo de la cama en todo el día.

Noche de fiesta

Noooooo. NO es que esté mala. Bueno, o si… no sé. El caso es que anoche Toni y yo decidimos hacer una cena tranquilita y relajada en casa y, ya de paso, practicar las recetas que aprendimos en el curso de cocina. ¿Os lo conté? Mis suegros nos regalaron un curso intensivo de cocina asiática hace unos meses.

Nos fuimos un fin de semana a un hotel oriental (que en realidad parecía un restaurante chino con camas) y allí aprendimos a hacer recetas chinas, japonesas, tailandesas… No habíamos vuelto a practicar, así que decidimos hacer una cenita rica para empezar bien el fin de semana.

Los MEO a las nueve de la noche estaban en la cama.  Blanca se fue a dormir a casa de una amiga, Marta y Paulita cenaron pizza y después se fueron a ver la saga completa de Harry Potter, así que tranquilidad absoluta. O parecido…

Cena china

La cena no nos salió del todo mal, pero tampoco fue nada del otro mundo. En la receta que íbamos a hacer había muchos ingredientes que no teníamos en casa, así que no nos quedó más remedio que usar el tradicional ajo y perejil de la cocina española. Y claro, sin salsa de ostras ni salsa de soja… si en lugar del aceite de sésamo pones aceite de oliva y en lugar de vinagre de arroz usa vinagre de jerez… pues eso, que está muy rico, pero sabe a gazpacho andaluz en lugar de a plato chino.

Lo del sushi fue cosa aparte. Se nos olvidó comprar el arroz especial para sushi y usamos un vasito de arroz de ese que viene ya precocido. ¡Un asco que no os puedo contar! Intentamos hacer los rollitos con las algas: las algas estaban secas y cuarteadas como ella solas.

Nos las regalaron en el curso y yo creo que había caducado porque estaban muy secas y tenían un sabor muy raro. Al final como se nos rompió, decidimos ponerlo todo junto en un plato y hacer como un revuelto.

No pintaba muy bien, pero con la tontería eran las 12 y todavía no habíamos empezado a cenar.

Una sobremesa de película

El caso es que terminamos de cenar y nos disponíamos a ver una película de esas que todos tenemos en casa y que hemos visto diez veces el principio, pero nunca llegamos al final porque nos dormimos. ¿Sabéis a cuáles me refiero?

Fue poner el DVD y empezó una juerga en casa de los vecinos que aquello parecía una boda gitana. Los vecinos son nuevos, así que decidimos tener paciencia y no parecer unos impertinentes, pero no hubo manera. Se movían hasta las lámparas de los saltos que daban, así que decidimos pedirles que bajaran un poco el volumen de la música y de los gritos.

Como Toni es así, decidió que era mejor que fuera yo y él se reservaba por si la cosa empeoraba. Debe ser que él cree que impone más que yo (cosas suyas). El caso es que allá que fui, en pijama, con coleta y en zapatillas, con la crema de noche y el antiojeras en la cara.

La fiesta del vecino de 50

Cuando me abrieron la puerta casi me muero. Yo pensé que me iba a abrir un chaval que estaba de fiesta con sus colegas y que a la primera “o bajas la música o llamo a la policía” iba a reaccionar y se acababa el problema. ¡Pues no!

Me abrió la puerta un señor de unos 50 años, pelo blanco, muy bronceado y con una pintaza tremenda. No era el chaval, era el padre del chaval. No supe qué decir: sólo quise que en ese momento me diera un mareo o algo y así poder decir que iba a pedir ayuda y no quedar tan sumamente mal.

El hombre si disculpó, salió la mujer a presentarse y disculparse también. Luego aparecieron parte de los invitados a ver qué pasaba y yo en el quicio de la puerta, con el pijama de Hello Kitty y las zapatillas de leopardo que me regalaron por Reyes. Ellos insistían en que pasara a tomar una copa y yo insistía en agradecérselo y decir que en otra ocasión.

Y llego el que faltaba….

Y en estas se abre la puerta de mi casa y aparece Toni quien, según dijo, oía voces y pensaba que estábamos discutiendo. En fin, para qué contaros: yo con mis pintas, los de la fiesta todos guapos y Toni en calzoncillos, con una camiseta, zapatillas de estar por casa y calcetines.

Ya no me acuerdo de nada más. No sé si perdí el conocimiento o es que mi cerebro ha decidido olvidar ese momento traumático.

El caso es que esta mañana cuando me he despertado he decidido que mejor me quedaba en la cama para siempre. ¿Me queréis explicar cómo voy a reaccionar cuando me encuentre con los vecinos en el ascensor? ¿O tendiendo la ropa? ¿O en la junta de vecinos?

¡Vaya nochecita!

Besos y feliz semana.

 

Rita

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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