Uno de los inconvenientes de estar en una playa concurrida en verano es que tienes muy poca privacidad, tanto tú (y tu familia) como tu vecino de sombrilla y, como el espacio es el que hay, nos vemos obligados a juntarnos mucho y sin querer a escuchar las conversaciones ajenas, sobre todo cuando la gente habla a gritos, especialmente a sus hijos… ¿os suena?

Mi hijo me saca de quicio. Socorro

Eso es precisamente lo que me acaba de pasar a mi hace unas horas: a mi lado en la playa se ha instalado una familia, una pareja de mediana edad con dos hijos, un adolescente y un preadolescente.

Todo parecía ir divinamente hasta que la madre, recién salida del mar, ha preguntado: “¿Dónde has puesto la nevera con el agua?” El adolescente ha mirado para otro lado, teniendo claro que le iba a caer una bronca monumental.

“¿A que se te ha vuelto a olvidar? Si es que estás idiota, con tanto móvil y tanto aparato, estás cada día más tonto. Ya sabía yo que me lo ibas a volver a hacer. NO se puede confiar en ti. Por culpa tuya, nos vamos a deshidratar aquí en la playa. Se lo tenía que haber pedido a tu hermano que, siendo más pequeño, es bastante más listo que tú…Me dan ganas de cogerte el móvil y tirarlo al mar”

¿Qué os parece esta situación en la playa?

Es probable que alguna vez en vuestra vida hayáis escuchado (e incluso pronunciado) unas afirmaciones similares.

A priori, esta charla madre furiosa – hijo despistado puede considerarse una simple bronca, fruto del enfado y nada más. Pero, ahora, con todo lo que ya hemos escrito y reflexionado sobre la comunicación con un adolescente, seguro que detectamos más de un error.

Analizamos la charla Madre furiosa – Hijo despistado

¿Lo analizamos?

  • Es cierto que el hecho puede ser importante y, según la madre, ya se había producido con anterioridad. Es lógico, pues, que la madre esté enfadada pero incluso en esos momentos, debemos ser cuidadosos con lo que decimos. Quizás podría haber empezado por enumerar las consecuencias de su olvido, pero de una forma real y veraz. No parece probable que la familia se deshidrate de verdad en una mañana de playa.

 

  • A mí no me gusta que me traten con desprecio, aunque haya cometido un error. Y creo que si a mí no me gusta a los demás tampoco. Frases como “estás cada día más tonto” “si es que estás idiota” no aportan nada positivo al mensaje. Son frases que transmiten desprecio y van contra la identidad de quien las escucha. Es importante que en un momento así, mantengamos el control y no “perder los papeles” por muy enfadados que estemos. Con esta actitud, lo que conseguimos es que la otra persona se ponga a la defensiva y no escuche.

  • Cuando queramos imponer un castigo o fijar las consecuencias por algo que se ha hecho mal, debemos evitar ser desproporcionados o amenazar con hacer algo imposible de cumplir. “Tirar el teléfono al mar” es algo que por muy enfadados que estemos no vamos a cumplir. Lo sabemos nosotros y lo saben nuestros hijos.

  • Cada hijo es diferente. Dos personas con los mismos padres, el mismo entorno, la misma educación, se desarrollan y evolucionan de manera diferente. Cada ser humano es único y necesita una manera de educar diferente, individual, a medida. Si no es aconsejable tratar a todos los hermanos como si fueran distintas copias de un mismo original, mucho menos lo es establecer comparaciones entre dos hermanos y formular juicios de valor. Las comparaciones entre hermanos provocan envidias, celos y causan mucho dolor.

Recuerda que, aunque parezca imposible de creer, tu hijo adolescente no hace las cosas sólo para molestarte a ti.

No te sientas atacado: tú eres el adulto y no puedes comportarte como un niño más.

¡Ánimo con lo que queda de vacaciones!

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Coach internacional, conferenciante, formadora y experta en Programación Neuro-Lingüística, me ha especializado en los 3 pilares educativos: madres/padres, adolescentes y profesores. Empresaria desde los 20 años y apasionada de las personas, he desarrollado la gestión del conflicto, la mediación y la conciliación.Actualmente imparto formación a madres/padres, profesores y adolescentes, doy conferencias sobre Comunicación Afectiva y Efectiva. Realizo sesiones de coaching individuales y sesiones de coaching al sistema familiar.

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