Menos mal que llegó San Valentín y pasó…..

Para: Marta                                                             Hora: 12:00

ASUNTO: DÍA DE LOS ENAMORADOS

Marta, lo único que me falta es que vengas a decirme eso de que “el detalle es lo que cuenta”. Me he levantado con unas agujetas que no puedo ni andar. NO me dolía tanto el cuerpo desde el día que nos regalaron una sesión de elíptica del gimnasio Dichosa bici, dichosas cuestas y dichoso chándal.

Esta mañana hemos conseguido contactar con los dueños de la casa y juran y perjuran que las instrucciones para encender la calefacción las adjuntaron a los papeles de la reserva. Toni dice que no y yo no tengo ganas de discutir. Total, ya nos vamos.

No me he podido duchar en dos días; sigo llevando los mismos calcetines, las mismas bragas y el mismo chándal desde el viernes. Lo he usado para montar en bici, para dormir… cuando me lo quite creo que no lo voy a lavar, lo voy a quemar.

Encima, he oído en la radio del coche que hay atasco de entrada en Madrid.

 

Para: Marta                                                             Hora: 18:00

ASUNTO: DÍA DE LOS ENAMORADOS

¡Por fin en casa!.

Hemos llegado a tiempo para comer. Mi suegra había hecho cocido y mi madre fabada. Eso, unido a los pastelitos que hemos comprado nosotros en una gasolinera, adivina cómo nos hemos puesto.

Menos mal que llegó San Valentín

Nada más comer hemos conseguido echar a las dos abuelas. Los MEO se han dormido y las niñas se han puesto a jugar a no sé qué en el ordenador.

Yo me he encerrado en el baño, me he metido en la bañera y acabo de salir. ¡Como nueva!

Ah, por cierto, los dueños de la casa tenían razón: habían enviado las instrucciones de la calefacción a Toni. Las hemos encontrado en la mesa de la cocina. En el reverso Toni había escrito: mamá acuérdate de apagar la calefacción por la noche. ¡La madre que lo trajo!

¡Viva el día de los enamorados! El año que viene la reserva la hago yo, pero creo que para mi sola en un balneario.

¡Qué agujetas, por dios!

Rita

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Mujer, madre, hija, esposa, emprendedora y rebelde… ¡esa soy yo! Me llamo Mercedes Rico, me confieso luchadora y con una gran capacidad de reinvención. Me he caído y me he levantado muchas veces. En algunas ocasiones he perdido el sentido del humor, pero ha sido muy pocas veces. Me gusta reír y arrancar una sonrisa y creo que la imaginación es el único secreto para tener una vida más o menos feliz. En la actualidad compagino mi labor como coordinadora académica en un centro de enseñanza con mi proyecto LAS COSAS DE MERCEDES. Tengo un deseo: arrancaros una sonrisa.

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