Cuando llegan las fechas de exámenes, se empieza a notar cierta tensión en el clima de casa.

Podemos tener 2 causas diferentes: los que no han estudiado durante el trimestre y ahora se empiezan a agobiar porque no han planificado lo que se les viene encima; o los que tienen un nivel de auto-exigencia tan alto que aunque hayan estudiado cada día nunca les parece suficiente y creen que van a fracasar.

Mamá voy a suspender

En ambos casos la tensión está garantizada y como padres sabemos que se avecina tormenta.

La intención positiva de ambos casos es la llamada de atención, es la entrada en el rol de víctima para sentirse consolados.  Por eso cuando nos dicen “No me da tiempo” “No voy a poder estudiar todo esto” “No soy capaz” y nosotros les decimos lo contrario para darles ánimo o les damos posibles soluciones, no les sirve nada.

Si suspendo no te enfades, …..

Porque en realidad lo que buscan no son soluciones, esas ya las saben, lo que buscan es apoyo, es coartada, es decir, de forma encubierta nos están diciendo, “si suspendo no te enfades porque mira todo lo que sufro ahora” y como nos dan pena alimentamos ese papel de víctima.

Si suspendo no te enfades

Lo más efectivo para estos casos son las preguntas abiertas para romper ese bucle de pensamiento en el que se ha metido.

🎯 ¿Si te sintieras bien, que estarías haciendo frente a este examen?

🎯 ¿Qué podrías haber hecho diferente estos días de atrás?

🎯 ¿Qué puedes hacer aún?

🎯 Si un amigo tuyo estuviera en tu situación ¿qué le aconsejarías?

Alimentar a la víctima es siempre un error

El objetivo es ponerles en un estado de recursos, es darles las riendas de la responsabilidad y de la acción.

Alimentar a la víctima es siempre un error, hay que despertar al protagonista para que se sienta capaz, para que se dé cuenta de que todo está en sus manos y que tiene que elegir entre querer suspender o querer aprobar, es así de simple y así de complicado porque la mayoría de los adolescentes confunden “querer” con “desear”.

Desear es soñar con algo, querer es ir a por ello, la diferencia entre ambas palabras radica en la acción.

Por eso a veces es muy efectivo decirle a tu hijo “Es una pena que quieras suspender” ellos te dirán que no, que quieren aprobar y entonces tu les preguntarás ¿Y que vas a hacer para conseguirlo?

Todo su lenguaje no verbal cambiará y su actitud también.

 

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Coach internacional, conferenciante, formadora y experta en Programación Neuro-Lingüística, me ha especializado en los 3 pilares educativos: madres/padres, adolescentes y profesores. Empresaria desde los 20 años y apasionada de las personas, he desarrollado la gestión del conflicto, la mediación y la conciliación. Actualmente imparto formación a madres/padres, profesores y adolescentes, doy conferencias sobre Comunicación Afectiva y Efectiva. Realizo sesiones de coaching individuales y sesiones de coaching al sistema familiar.

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