Estoy harto de tanto reproche. Estoy agotada de luchar. No soporto tanto mal genio todo el día. No aguanto más sus egoísmos.

Estamos cansados de no ser “felices” de estar todo el día a la defensiva, de no recibir una palabra de aliento, de estar discutiendo por todo y por nada, de no tener sexo, de los gritos, de los niños, de mis suegros…

Los estragos de las vacaciones

Son sentimientos con los que muchos de nosotros regresamos de las vacaciones. Pero no olvidemos que nos fuimos con ellos, aunque algo más camuflados por la falta de tiempo.

Llevamos todo el año anhelando las tan deseadas vacaciones. Donde todo es relax, descanso, sin el estrés de la oficina, sin preocupaciones, tan solo por delante unos días para disfrutar.

Entonces, ¿Por qué vuelvo con ese sentimiento que tanto daño me hace?

¿Por qué solo tengo ganas de tirar la toalla y de ver cómo se va por la puerta?

¿Por qué todo lo que hace me causa rechazo?

¿Por qué sus conversaciones no me interesan, es más ¡¡¡me enervan!!!?

¿Por qué en mi cabeza ya he decidido que NO QUIERO QUERER QUERERTE?

Nuestros problemas de pareja viajan con nosotros

Qué nos ocurre en vacaciones

¿Qué nos ha ocurrido en estas vacaciones? NADA que no tuviéramos antes.

Quizá nos sorprende porque algunos de nosotros hemos dejado en manos de las “vacaciones” nuestros problemas, pensando que por estar de vacaciones las tensiones del invierno se verían solucionadas de manera espontánea por dejar de ir a la oficina o simplemente por dejar de madrugar.

Otros nos hemos empeñado en recuperar el tiempo  -ese que el invierno nos quita- y queremos hacerlo todo, todo, todo juntos, seguramente cuando más espacio necesitamos. Otros sencillamente seguimos con la misma dinámica que el resto del año, cargando nuestras conversaciones de reproches y nuestras miradas de desprecio. Y si a esto le añadimos que estamos juntos 24 horas al día…

Nuestros problemas de pareja viajan con nosotros

Cuando nos vamos de vacaciones, no podemos olvidar que nuestros problemas de pareja viajan con nosotros.

Que nuestras tensiones crecerán si no hacemos algo diferente que en otras ocasiones.

Que nuestro estado de ánimo se irá crispando por cada detalle que no sea lo que estamos esperando en ese momento y que en muchas ocasiones nos “imponemos” hacerlo todo juntos, sin darnos cuenta de lo importantísimo que es ese espacio para nosotros mismos.

Espacio para disfrutar del silencio, para disfrutar de nuestros hobbies, para disfrutar de unas sanísimas cervezas con los amigos viendo el futbol o disfrutar dando largos paseos por la playa en compañía de nosotros mismos.

Épocas que invitan al dialogo sereno

Las vacaciones son una época maravillosa para poder hablar e intentar ir resolviendo poco a poco esos conflictos que minan nuestra relación día a día. Es una época para compartir aquello que siempre nos pesa. Es un momento que puede invitar al diálogo sereno en una cena los dos solos. Donde las treguas pactadas, a la orilla del mar o en las laderas de las montañas,  nos pueden dar oxigeno nuevo y volver a encontrarnos, en muchas ocasiones volver a conocernos, ya que ambos evolucionamos con el paso de los años y a veces no reconocemos a la persona que tenemos a nuestro lado.

Las vacaciones son un periodo ideal para compartir, hacer esa escapada que hemos ido retrasando mes tras mes, y que nos pueda devolver la intimidad perdida hace años, que nos de ese fogonazo que a veces necesitamos las parejas y nos deja despejado el camino del diálogo. A veces necesitamos esa noche que nos devuelve la confianza en nosotras mismas y os devuelve a la mujer que os hace sentiros deseados. Que nos permita seguir luchando por nuestro matrimonio y seguir levantarnos cada mañana con un QUIERO QUERER QUERERTE.

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Soy esposa y madre de cuatro hijos y me gusta decirlo en ese orden. Licenciada en ADE y tras mis años de auditora y gestionando presupuestos en una editorial, empecé a tener la necesidad de gestionar esos conflictos que duermen en nuestro interior y que en ocasiones no sabemos expresar. Así que después de varios años haciendo entrevistas a matrimonios y parejas sobre la forma de comunicarnos en un tema tan personal como son los desencuentros afectivos y sexuales, me dedico tanto a dar conferencias como a asesorar y acompañar a muchas parejas con la necesidad de romper esa barrera que se ha creado entre ambos. En definitiva que puedan ver la manera de crecer juntos.

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