Líderes resilientes hoy…

Estoy melancólica esta tarde. Filomena nos ha abandonado.
Pienso en ella y en esos campos nevados ahora mojados, y la echo de menos, mientras doy unos sorbos a un Bourbon con hielo delante de la chimenea.

No sé si la melancolía proviene de que la nevada del siglo nos ha dejado para no volver o de que no acaba de confirmarse que este 2021 vaya a ser el año de la esperanza y de la vuelta a la añorada normalidad.

En cualquier caso, estoy convencida de que son tiempos para cultivar la fortaleza y la perseverancia, eso que los conferenciantes contemporáneos han denominado “resiliencia”.
Para algunos es un término innovador, pero para mi solo es una nueva palabra, difícil de pronunciar por cierto, que define, de enrevesada manera, un rasgo que hemos tenido los seres humanos desde el principio de los tiempos.

Analicemos su significado a través de una ortodoxa definición: “Resiliencia es la inefable capacidad que permite a ciertas personas anteponerse a las distintas adversidades que se les presentan en la vida diaria. Permite desarrollar conductas positivas ante el estrés, las amenazas o algún conflicto”.

Inmediatamente, perdónenme por el egocentrismo, me viene a la cabeza la experiencia vital de mi padre, en concreto su infancia, protagonizada por un chico nacido en plena guerra civil, de padre desconocido, que fue maltratado por su padrastro y que abandonó el hogar materno a los 14 años para ejercer, con sonrisa diaria incluida, la que luego sería su profesión durante 50 años: camarero.

Ahora es un alegre octogenario, confinado en casa junto a la mujer que le ha acompañado durante medio siglo, que se entretiene mimando a su esposa, viendo partidos de fútbol en estadios vacíos y cocinando pescados al horno en las más diversas variedades. Y que solo sale de casa para ir a por fruta y pan a la tienda de enfrente.

Me pregunto: ¿mi padre es y ha sido resiliente?

Supongo que lo ha sido. Pero pregúntale si conoce el significado de dicha palabra…

Líderes resilientes

Sobrevivir…

¿Quiénes han sobrevivido de verdad a este inolvidable año?
No hablo de la supervivencia física, no hablo de la superación de la enfermedad. Hablo de todos aquellos, y son muchos, que se han convertido en faros, en referentes de energía positiva en estos tiempos difíciles. En “líderes de la resiliencia”. Hablo de la supervivientes vitales, de los protectores del optimismo.

Sí, muchos dirán… he conservado mi puesto de trabajo, he mantenido mi estatus, he ahorrado, no he engordado, he seguido hablando con mi familia por zoom, he acatado las normas…. En resumen, muchos podrán decir: “me he adaptado a la situación”, y pensarían que han salido airosos. Muchos han adaptado sus pequeñas vidas a la pandemia y han visto más series de Netflix que nunca y han preparado nueve o diez modalidades de bizcocho.

Adaptarse a este cambio que hemos vivido no ha sido fácil, lo reconozco. Yo, caprichosa por naturaleza, he tenido que renunciar a una buena parte de los placeres que me perseguían y me hacían la vida más placentera: mi sauna en el gimnasio, mi cena de los juernes con mis amigas, mi concierto del mes en el WiZink…

…con el ejemplo

Sin embargo, lo meritorio no ha sido “adaptarse”, sino “ser ejemplo”.
Y no hablo solo de los sanitarios, los policías, los bomberos, los camioneros, los agricultores, los empleados de los supermercados… quienes han cumplido con su obligación y han desempeñado un extraordinario papel en este esperpento de incierto desenlace. Ese es el naipe que les tocaba jugar, y lo han jugado. Han sido héroes, por supuesto, pero héroes por obligación.

Entonces… ¿quiénes serán los resilientes cum laude de esta convulsa época?

¿Podría ser esa madre separada que ha tenido que hacer sonreír cada día a sus tres hijos pequeños encerrados?, ¿ese directivo que ha mantenido “a distancia” la motivación en sus empleados?, ¿esa pequeña empresaria social que no ha parado de luchar y luchar y luchar para que su proyecto no se viniera abajo? ¿ese político que ha ¬¬eludido el debate y ha buscado acuerdos y soluciones a toda costa?, ¿ese vecino que, después del aplauso a los sanitarios, cantaba el “Resistiré” con acento andaluz despertando carcajadas en toda la comunidad?, ¿ese restaurador que, con la cuenta corriente en negativo, reparte todavía menús entre los sanitarios del hospital cercano?, ¿ese joven militar que contaba un chiste a la pareja de ancianos mientras los acompañaba al centro de salud a vacunarse?

Ellos son… Son “las bombillas luminosas” de Victor Kuppers, los líderes emocionales de Daniel Goleman

¿Qué sería de los consumidores de energía ajena si los líderes resilientes no existieran?
¿Qué sería de nosotros sin su incombustible luz?

Nos habríamos adaptado, sí, pero hubiéramos sido mucho más infelices.

Manuela Moreno

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¿Quién es Manuela? Soy el alter ego de un ser humano inquieto, sensible, emprendedor, luchador y tozudo, con muchas inquietudes aún, que ahora quiero compartir en mis post con toda la comunidad de The Damas. Hablaré sobre emprendimiento y liderazgo. Gracias por permitirme disfrutar junto a vosotr@s

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