Como explicábamos en artículos anteriores, el lenguaje condiciona nuestro pensamiento y también condiciona nuestras acciones.

Nuestros hijos nos modelan constantemente y por ello tenemos que ser conscientes del impacto de Las palabras poderosas y el lenguaje no verbal cuando nos comunicamos con nuestros hijos adolescentes

¿María has hecho los deberes? ¿A que nó? Ya lo sabía yo, te lo he repetido 20 veces esta semana y tú nada, ¿Qué pasa que eres sorda? ¿Dónde vas? ¡Mírame cuando te hablo! No te encierres en tu cuarto ¡Te estoy hablando!.Y nos quedamos con la palabra en la boca…..¿Te suena?

El 95% de los conflictos con el adolescente se producen por una mala comunicación y sobre todo por la falta de escucha activa. Oímos y nos oyen pero ni les escuchamos ni nos escuchan, ahí está la clave.

Para realizar una escucha activa hay que tener en cuenta tanto el lenguaje verbal como el no verbal (sobre todo este). Hay que realizar preguntas abiertas con el objetivo de averiguar sus problemas u obstáculos.

En lugar de ¿Has hecho los deberes? (pregunta cerrada cuya respuesta es un monosílabo) Podemos preguntar ¿Qué deberes has hecho? (pregunta abierta cuya respuesta será más larga). También con esta pregunta les damos un voto de confianza porque damos por hecho que han hecho alguno.

En lugar de ¿Qué pasa que eres sorda? (pregunta cerrada y etiqueta hacia la identidad) Podemos preguntar: ¿Qué te impide terminarlos? Y después ¿Qué necesitas? (preguntas abiertas para clarificar el obstáculo y buscar un recurso).

El éxito de la relación con el adolescente radica en que los padres hablemos un 20% y escuchemos un 80%, para ello necesitamos la herramienta de las preguntas abiertas.

de que depende el éxito en la comunicación con tu hijo adolescente

Y mientras hacemos las preguntas le miraremos a los ojos con verdadera curiosidad de averiguar sus problemas y con el objetivo de ayudarle a encontrar una solución.

Si queremos que nos escuchen y sobre todo que nos cuenten lo que les preocupa, tenemos que estar dispuestos a escuchar de verdad, sin juzgar ni etiquetar. Por último para motivarles a que se pongan en acción les preguntaremos: Imagina que ya los has terminado ¿Cómo te sientes al conseguirlo y superar tus obstáculos? Entonces, ¿Por dónde vas a empezar? Para aplicar el lenguaje no verbal es fundamental observar sus gestos y la coherencia entre lo que dice y cómo lo dice.

Algunas claves que te ayudarán a trabajar Las preguntas poderosas y el lenguaje no verbal:

1.- Buscar un sitio cómodo para hablar, no vale de pie en el pasillo.

2.- Tomar una postura corporal parecida al adolescente, tenemos que generar un clima en el que se sienta cómodo para hablar. Tenemos que ser espejos de su postura, sus gestos, su velocidad en el habla, sus movimientos, cuando hacemos el efecto espejo (de forma sutil), su subconsciente detecta a un igual y genera un campo energético de confianza.

3.- Mientras nos contesta a nuestras preguntas abiertas, mirarles a los ojos demostrando que nos interesa lo que nos cuenta.

4.- No interrumpir mientras habla, piensa o siente. Sabremos que está pensando si sus ojos se dirigen hacia arriba o están sintiendo emociones si se dirigen hacia abajo a la derecha, o tienen diálogo interno si se dirigen hacia abajo a la derecha.

Si les cortamos el tren de pensamiento, estaremos cortando la comunicación abierta y volveremos a recibir los monosílabos.

Hay en el mundo un lenguaje que todos comprenden: es el lenguaje del entusiasmo, de las cosas hechas con amor y con voluntad, en busca de aquello que se desea o en lo que se cree.  (Paulo Coelho).

Prueba esta herramienta y si te funciona ¡Quédatela!

2 Comentarios

    • Si la verdad es que la teoría es siempre mucho más fácil que la práctica….. Pero la teoría la tenemos que conocer bien, a veces educamos “torando” de instinto y eso falla mucho. Gracias por el comentario Carmen y feliz día

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