Los padres de adolescentes sabemos lo complicado que puede resultar a veces conseguir que nuestros hijos cumplan con las normas establecidas en el hogar.

Hoy te cuento dónde reside …

La magia de una buena negociación con un hijo adolescente.

Las normas incuestionables para un adolescente

Hay algunas normas, consideradas fundamentales, que son aquellas que recogen exigencias mínimas e incuestionables que debemos mantener siempre. Deberían ser pocas, realmente importantes y bien explicadas.

En este sentido debemos hacer que nuestros hijos entiendan cuáles son y por qué son tan importantes para nosotros.

Las normas no fundamentales para un adolescente

Sin embargo, hay otras normas que, siendo importantes, no son consideradas fundamentales y en las que debemos dejar un espacio para la rebeldía y la autoafirmación de nuestros hijos.

En este tipo de normas debemos estar abiertos y dispuestos a negociar.

Es importante recordar que enfrentarse a la norma es esencial para el adolescente y para su crecimiento. Somos nosotros los que debemos decidir qué grado de incumplimiento estamos dispuestos a tolerar.

Un buen clima en el hogar es igual a NEGOCIAR

Para mantener un buen clima en el hogar sin que nadie renuncie ni al cumplimiento de las normas ni a los intereses particulares y generales de la casa es imprescindible NEGOCIAR.

Una negociación es un medio para encontrar acuerdos compartidos y satisfactorios para todos.

Cómo negociar de manera satisfactoria con tu hijo adolescente

Para hacerlo es importante que tengamos en cuenta algunos aspectos:

  • ¿Qué quiero conseguir?

hay que tener claro qué es lo que queremos conseguir y con qué nos conformaríamos. El trato ideal, el aceptable y el menos malo.

  • ¿Es el momento adecuado?

sentarnos a negociar con nuestros hijos en una situación de enfado, agobios o prisas es contraproducente. En ese caso, es mejor dejar la negociación para otro momento más tranquilo. Eso si, es necesario concretar cuándo se va a celebrar el siguiente encuentro.

  • ¿Me los estoy tomando en serio?

si lo hacemos “por cumplir el expediente” y no nos lo tomamos en serio es imposible que nuestros hijos lo hagan. Y, lo que es más, pensarán que ni ellos ni el acuerdo son importantes para nosotros.

  • ¿Realmente estoy escuchando?

practica la escucha activa. Pon atención a lo que tu hijo dice y cómo lo dice; en su lenguaje verbal y no verbal.

  • ¿Sabemos qué nos separa?

hay veces que nos enredamos en discusiones y tratamos de imponer nuestra voluntad sin darnos cuenta que el conflicto que nos separa es realmente pequeño. Ten claro qué quieres tú y qué quiere tu hijo.

  • ¿Hay intereses comunes?

si practicas la negociación desde un “ganar-ganar” será más fácil que llegues a un acuerdo. Si sólo quieres ganar tú, probablemente no respetarás los valores que son importantes para tu hijo y éste sentirá que sale perdiendo y que no gana nada. El muro que se levantará entre vosotros será entonces realmente alto.

  • ¿Está todo claro?

antes de dar por terminada la negociación repasad los términos, las responsabilidades y el compromiso que cada uno ha adquirido. QUÉ, CÓMO y CUÁNDO.

 

Si consigues poner en práctica estos simples consejos verás cómo surge La magia en la negociación con un hijo adolescente y te darás cuenta de que no es tan complicado entender y ceder ante las necesidades de los adolescentes.

 

Descubrirás, además, que detrás de un conflicto, siempre hay aspectos positivos:

7 aspectos positivos de un conflicto

7-aspectos-positivos-de-una-buena-negociacion-the-damas-blog

¡Espero que estas herramientas te resulten útiles!

Fuente

 

 

 

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