“Hoy estoy agradecida a….”. Con estas palabras, abrimos un grupo de whatsapp cada mañana para conectar y recordar lo valioso y lo hermoso que hay en nuestra vida. O por lo menos, para parar un momento a observarlo y reconocerlo. Este grupo surgió de una formación de Inteligencia Emocional y ya llevamos varios años escribiéndonos. Es un recurso sencillo, fácil, accesible. No lleva tiempo, no es astrofísica… es solo recordar y esto nos genera mucho mayor bienestar y conexión.

La gratitud como fuente de felicidad

Gratitud no es decir gracias de manera cortés (aunque también está muy bien) ni un mero formalismo. Sentir gratitud es una fuerte emoción que genera bienestar a otros y a nosotros mismos. Es un pegamento social y una caricia al alma. La nuestra y la de otros.

Sentir gratitud es una fuerte emoción que genera bienestar a otros y a nosotros mismos. Es un pegamento social y una caricia al alma #Mindfulness Clic para tuitear

Ya nos decía André Comte-Sponville,

“la gratitud es un segundo placer que prolonga un primer placer: es como un eco de alegría a la alegría sentida”

Precioso… ¿verdad?

La gratitud es ese pegamento social. Una caricia para el alma

Entonces… ¿por qué nos resulta tan difícil? Por muchas razones: una de ellas es porque estamos tan acostumbrados a los aspectos positivos que recibimos en nuestra vida que simplemente los eliminamos de nuestra mirada. Una sonrisa, la sensación de sol en el rostro, sentir nuestros pies como caminan, poder amar y ser amados…

Lo damos todo por sentado y nos fijamos únicamente en lo que nos falta o lo que no ocurre de la manera que nos gustaría que ocurriera. Esto es parte del sesgo negativo que tiene nuestro cerebro que nos ha ayudado a percibir las amenazas y poder afrontarlas.

El problema es cuando nos impide mirar más allá y ver de una manera mucho más amplia.

Sembrar semillas de gratitud en nosotros y en los demás

Sembrar las semillas de la gratitud en uno mismo y en los otros genera una mayor motivación en nuestros entornos de trabajo y personales. Por ejemplo, en el mundo académico, debido en buena parte a la mercantilización de las relaciones entre profesor y alumno, donde impera la máxima “yo te pago, tú me entretienes”, es difícil poder valorar la aportación, la dedicación y el cariño que los profesores ponen en su tarea. Esto a su vez, genera desmotivación y falta de reconocimiento en los docentes que repercute en la calidad de enseñanza y en las relaciones entre unos y otros.

El diario de gratitud

La humildad y la mirada más allá de nuestro ego son las llaves para acceder a una mayor gratitud. Y hay prácticas muy sencillas para desarrollarla, para que ésta pueda emerger de manera natural y espontánea.

La humildad y la mirada más allá de nuestro ego son las llaves para acceder a una mayor #gratitud. #Mindfulness Clic para tuitear

Una de estas prácticas es el diario de gratitud: te invito a que dejes una libreta de notas y un bolígrafo en tu mesita de noche. Cada día, antes de acostarte, apunta 5 cosas de las que te sientas agradecida en ese momento. Un día tras otro. Verás que poco a poco te levantarás con más alegría y con una mirada más apreciativa de lo que la vida te regala.

Y como cierre, aprovecho para honrar y dar las gracias a mis compañeros del grupo de Inteligencia Emocional. Gracias por vuestras palabras, la luz que irradiáis…. Estoy agradecida a que estéis en mi vida…. ¡¡¡¡GRACIAS!!!!

¡Feliz y presente dia!

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Experta en Mindfulness, Formadora y Coach en entorno corporativo y escuelas de negocio. Socia Directora de Nui People, empresa que se dedica la desarrollo de personas y equipos en Mindfulness e Inteligencia Emocional (https://nuipeople.com/). Emprendedora, mujer y madre de dos niños. Me encanta disfrutar de todo lo que nos regala la vida: una buena compañía, un paseo, un espacio de silencio, una comida deliciosa… Comprometida con el desarrollo de la conciencia y en facilitar el descubrimiento de la atención plena como una manera de vivir más satisfactoria.

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