Lo primero que quiero hacer; Mayte, es agradecerte por esta invitación para formar parte de tu blog. Soy seguidora desde hace tiempo y he disfrutado, aprendido y me he emocionado con las historias de todas las grandes mujeres a las que has entrevistado. Para mí es un honor, un privilegio, que hayas pensado en mí y me abras las puertas de tu casa. También quiero darle las gracias a Ylse Roa por haber sido cómplice de este regalo.


Mil gracias a ti Francis por compartir y aportar. Cada día que pasa con esta sección, abierta hace ya casi un año, percibo la importancia que tiene para nosotras conocer. acompañar, compartir. Nuestra embajadora en LATAM, Ylse Roa, nos ha permitido tender este puente de comunicación entre mujeres emprendedoras, profesionales, madres, …. Y como me comentabas en tu mail, si además de aportar tanto a esta comunidad de mujeres de The Damas Blog te ha servido como catarsis, bienvenidas sean estas iniciativas.

Hoy en WOM EXPERIENCE LATAM hablamos con Francis García Cedeño, venezolana, abogada de profesión y desde el 2002 residente en España donde tuvo que emigrar por motivos políticos. Tras un ERE en la UNED, donde desarrollaba su actividad profesional, decidió REINVENTARSE y tras realizar el Máster de Marketing Digital y Gestión de Redes Sociales, en Aula CM lleva las redes sociales de varios profesionales autónomos y micro PYMES, que compagina con otras áreas que vamos a conocer a lo largo de esta entrevista.

 

¿Me acompañas? Hoy en WOM EXPERIENCE LATAM,

Contenidos del artículo

Francis García Cedeño, mi filosofía de vida es conectar


 

Francis háblanos de ti para que te conozcamos un poquito mejor

Me considero una persona muy familiar y de mis amigos; en la que se puede confiar, que sabe escuchar y estar cuando se le necesita. Honestidad y ética son mis valores principales, tanto es así que no me importó renunciar a grandes cargos si veía mis valores y mis principios en juego. Optimista; a veces incluso utópica cual Quijote… Cuando creo en algo me entrego con pasión, a veces sin medir las consecuencias; con el tiempo he ido aprendiendo a mirar si hay agua en la piscina antes de tirarme, que ya no estamos para llevarnos disgustos.

Soy la segunda de tres hermanos, la del medio, y nos llevamos aproximadamente un año entre nosotros, así que casi nos criamos como trillizos. Mi hermana mayor y mi hermano menor siempre han sido los extrovertidos, yo más bien la tímida y reservada, hasta que ya en la adolescencia tuve que buscar ayuda profesional para superar mi timidez (y es una lucha que he mantenido a lo largo de mi vida).

Por el trabajo de mi padre, cuando éramos pequeños vivimos en varias ciudades y poblados de Venezuela. Eso nos permitió conocer y amar nuestro país y aprender a hacer amistades fácilmente pues había que adaptarse rápido a los nuevos entornos. Viéndolo con perspectiva, creo que esta manera de gestionar los cambios ha sido una de mis grandes fortalezas en lo personal y profesional, y también en mi vida como emigrante en España.

Francis García Cedeño háblanos de ti para que te conozcamos un poquito mejor

Su historia como mujer…. o cuando una relación «Insana te marca de por vida»

Soy soltera. Me cuesta mucho verbalizar esto que voy a contar, pero creo que es una gran ocasión para exorcizar fantasmas del pasado y cerrar definitivamente heridas. Y también porque creo que la sociedad debería educar a jóvenes y familias para saber detectar a tiempo malos tratos, y poder evitar las tragedias que suceden con lastimosa frecuencia…  Me iba a casar a los 21 años con el que para entonces era mi novio, y unos meses antes decidí romper la relación con él porque no era sana. No soportaba sus acosos, sus amenazas, su presión, su desconfianza enfermiza. Algo me decía que de casados sería peor y, por mi propia timidez, cometí el grave error de no hablar con nadie lo que yo estaba viviendo. Callé los verdaderos motivos de mi ruptura y para parte de mi familia quedé como la que había rechazado al que era “el hombre de mi vida”, pues él ante ellos así se mostraba.

Durante muchos años yo fui la “mala” de la película, aunque en el fondo yo sabía que había optado por mí y eso me daba la paz que necesitaba. Estoy consciente de que esa experiencia me marcó, me hizo sumamente cautelosa y con alertas tempranas ante lo que pudiera sentir como control excesivo. El miedo no se quita, pero sí aprendemos a gestionarlo. Y aunque he tenido parejas posteriormente, no he encontrado a la persona con la cual formar un hogar, una familia. Nunca me he cerrado al amor, solo que no he encontrado al definitivo.

No tengo hijos. Me desarrollé a los nueve años, incluso mucho antes que mi hermana mayor. Luego en la juventud me diagnosticaron ovarios poliquísticos y amenorrea sobrevenida, lo que implicó tratamientos hormonales y con cortisol durante muchos años, que a su vez incidió en el peso. Los médicos me habían advertido que tendría problemas para concebir, pero no le presté mucha atención porque mi prioridad entonces era mi profesión. Hace unos años aquí en España intenté una inseminación artificial, pero no se dio. Luego inicié los trámites para adoptar, pero tuve que desistir de ello al poco tiempo. Ha sido duro aceptar que no seré madre, pero es algo que poco a poco he asimilado. Cuido y me preocupo mucho por los míos, al riesgo de ser una pesada (o al menos eso dice mi hermano, jeje), pero sé que en el fondo lo agradecen, especialmente después de la muerte de mamá pues saben que alguien está pendiente de ellos.

 

Háblanos de tu experiencia de vida profesional; retos, ambiciones, proyectos, aciertos, fracasos, ….

Mi vida laboral comenzó muy temprano. Entré a la universidad a estudiar Psicología, pero al segundo año decidí cambiarme a Derecho; eso implicaba perder la beca que tenía. Éramos una familia de clase media y mis padres no podían pagarnos las carreras pues mis hermanos y yo entramos a la universidad prácticamente al mismo tiempo. La solución de mis padres era que terminara Psicología y que luego hiciera Derecho. Pero me rebelé, no había vuelta atrás, así que me inscribí en el turno de noche y busqué trabajo de día para pagarme la carrera. Los 5 años de la carrera fueron duros: me levantaba a las 6 para trabajar de 7h30 a 15, luego las clases de 17 a 22h30; primero en un despacho de abogados litigantes, luego en la contraloría interna de un ministerio, y luego en otro despacho de abogados de asesoría. La ventaja fue que, al graduarme, no solo tenía experiencia laboral en el área legal, sino que además sabía perfectamente que mi vocación era la función pública, no el litigio, por lo que  oposité en un ministerio y quedé seleccionada a la primera.

Comenzó así mi carrera como abogada del Estado, la cual fue ascendente de manera vertiginosa por estudios, méritos y por asumir riesgos en cargos directivos medios y altos que nadie más quería tomar por no perder la tan ansiada estabilidad de funcionario público. El ímpetu de la juventud y mis ganas de hacer lo mejor que pudiera mis funciones me llevaron a aceptar cargos de mayor responsabilidad con la única línea roja que yo marcaba: mi apego a la Constitución y total rechazo a razones partidistas. Así fui también abogada del Estado en la Procuraduría General de la República, en la Vicepresidencia de la República, y del personal directivo en el Ministerio Público. Cuando ya se hizo insostenible la persecución política a todos los que no éramos del partido del gobierno, renuncié y emigré a España en octubre de 2002.

Mi idea inicial era estar un año de estudios superiores y luego regresarme a Venezuela para aplicar lo aprendido, pero una cosa es lo que planificamos y otra lo que ocurre realmente. Es así como en 2002/2003 hice simultáneamente  el Máster de Cooperación al Desarrollo y Gestión de Proyectos en el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, y el Diploma de Gobernabilidad y Reforma del Estado en América Latina en la Universidad Complutense de Madrid. Dada las excelentes calificaciones, me gané una beca de matrícula para el Doctorado sobre Historia de América Latina Contemporánea, también en la UCM, obteniendo mi Diploma de Estudios Avanzados (DEA) y la suficiencia investigadora en 2005. Ese año comencé a hacer mi tesis doctoral con una beca de la Fundación Ford y el Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset, hasta que en 2007 decidieron suspender el proyecto y me quedé sin beca y sin posibilidades de continuar haciendo la tesis.

Para mantenerme en España con la idea de continuar con la tesis mientras trabajaba, tuve que reinventarme en un área totalmente desconocida para mí porque fue la oportunidad que se me presentó: una beca de investigación en el Instituto Universitario de Educación a Distancia (IUED), del Vicerrectorado de Calidad Docente de la UNED, allí estuve trabajando siete años. Para formarme en estos temas y hacer mejor mi trabajo, hice la Cátedra Andrés Bello de Educación a Distancia en América Latina, y el Máster de Educación y Comunicación en la Red (especialidad E-learning), ambos en la UNED. Creí que estaba en el trabajo soñado, con compañeros excepcionales que hoy día son mis mejores amigos, viajando por España, dando ponencias y publicando artículos en revistas científicas… Hasta que llegó 2014. Ese año, las nuevas autoridades de la UNED decidieron no renovar las becas de investigación ni hacer contratos a quienes estábamos en esa situación, por lo que me vi de un día para otro en la calle, sin derecho a paro (esas becas no cotizaban), sin poder renovar mi NIE (al no haber tenido durante esos años contrato, no había podido cambiar la estancia de estudiante por residencia con permiso de trabajo ni optar por la nacionalidad española a pesar de tener tantos años en el país).

En otras palabras, quedé ilegal, sin tarjeta sanitaria y sin perspectivas de poder regresar a mi país por la situación política y económica de Venezuela. Varios de los investigadores que estábamos en esa situación decidimos demandar a la UNED, y en 2015 gané el juicio por despido improcedente. Mientras, había solicitado la residencia temporal por arraigo social, que me concedieron en verano de ese año y en octubre me hice autónoma. Fue la solución que encontré para salir adelante, reinventarme nuevamente…

¿Y en qué sector lo hice esta vez? Meses antes había descubierto que uno de mis hobby podía reconvertirlo en una salida profesional. Cuando trabajaba como abogada en el Ministerio fui de las pocas que se formó en ofimática (la costumbre era dictarle a las secretarias o escribir en un blog de notas y esperar a que ellas escribieran, cosa que me parecía una pérdida de tiempo, energías y recursos); y en la Procuraduría General también fui la primera en formarme en el uso de la intranet e Internet y participaba activamente en algunas comunidades virtuales. Una vez en España, formé parte en 2003 de un grupo literario online, en el que escribía relatos y poemas, y además era la moderadora del chat y del foro de política. Posteriormente, de 2005 a 2007 fui también moderadora de los foros de uno de los periódicos digitales punteros de Venezuela. Y al crearse Facebook y Twitter también abrí mis cuentas personales para mantenerme en contacto más cercano con mis familiares y amigos, así que me era bastante cercano todo el mundo de las redes sociales y se me daban bastante bien. Mientras estaba en el juicio contra la UNED, participé como colaboradora en una revista online de fútbol y me hice cargo también de sus redes sociales y fue cuando se me ocurrió profesionalizar la que hasta entonces era una mera afición, para ello tenía que formarme pues sabía que no me valdría sólo la pasión, la vocación y las ganas. Y es ahí cuando hago el Máster de Marketing Digital y Gestión de Redes Sociales, en Aula CM, que terminé en diciembre de 2016. Desde entonces, como freelance, he gestionado las redes sociales de profesionales y de algunas micro PYMES.

Tu reinvención se produjo en el ámbito del emprendimiento. ¿Cuáles fueron las dificultades para emprender que tuviste que afrontar?

Todas. No emprendí de manera planificada, sino por necesidad en 2015 ante el despido improcedente en la universidad. Y no estaba preparada ni mental ni emocionalmente ni a nivel formativo en el mundo de la empresa. Desde los 17 años trabajé por cuenta ajena y mi familia no viene del mundo empresarial. Aprender la normativa, los trámites burocráticos, toda la parte contable y de impuestos, la búsqueda de clientes, cerrar los contratos, etcétera, fue muy complicado. Lo que sí es cierto es que de cada error he aprendido mucho y tomar previsiones para no volver a cometerlos, es una carrera que no acaba nunca.

Hoy día no soy la misma que emprendió a la desesperada para sobrevivir, he madurado como persona y como profesional. También en el camino me he encontrado con personas fantásticas, verdaderos ángeles de la guarda que me han ayudado y apoyado, que han confiado en mí; a ellos siempre estaré agradecida. También he ido descartando a las personas que desmotivan, que son una carga, que se aprovechan de la confianza que les das. Pero si hago un balance, me quedo siempre con lo positivo. Siempre.

¿Cuáles fueron las principales dificultades para reinventarte?

No voy a negar que hubo momentos muy duros en los que emocionalmente me ha costado levantarme, salir del pozo. Momentos de enfermedad, de soledad, de sentirme a la deriva ante tantos problemas.

Tal vez las noches más oscuras, por llamarlo de esa manera, comenzaron tras la muerte de mi madre en diciembre de 2010, en el que me preguntaba a menudo si había hecho bien al emigrar, qué estaba haciendo con mi vida. Luego a esto se sumó una enfermedad que tardé más de un año en superar. Y cuando ya creía que lo había resuelto todo vino el despido, el desistimiento de la adopción, la vida como autónoma freelance…

Por fuerza aprendí a tomarme mi tiempo, a llorar incluso, a desahogarme y a pedir ayuda. Y siempre lo que me ha impulsado a levantarme es la fuerza del amor de mi familia, mi fe en Dios y el apoyo de amistades incondicionales; sin la unión de todo esto no hubiese logrado reinventarme cada vez que lo he necesitado. También el motor interno que me dice:

“sí puedes, has superado situaciones peores, tienes todo dentro de ti para salir adelante, créetelo”.

 

Efectos de la última crisis económica sobre tus planteamientos de vida: «aprendí a ser más generosa en los aplausos y los ánimos cuando alguien emprende»

Ufff… Un antes y un después. Así como lo fue el año 2002 al emigrar de Venezuela a España, para mí el 2014 marcó un punto de inflexión.

Fue en ese momento, con el despido improcedente que tuve que renunciar al proceso de adopción que había iniciado; ¿cómo podía, como futura madre soltera, justificar un hogar estable si no tenía trabajo? Y sin perspectivas en ese momento de tenerlo al corto plazo. Todos mis planes se derrumbaron y me concentré en salir adelante en mi nueva situación laboral. Mientras escribo esto no puedo evitar emocionarme, lo que implica que la herida está abierta y que aún tengo que sanarla…

Esa crisis económica también me ayudó a ver la vida de otra forma. Era duro ver los edificios repletos de carteles “se vende”, negocios cerrándose, desahucios, despidos… Me sentía impotente al no saber cómo ayudar incluso a gente de mi entorno. Cuando nos tocó a los de mi grupo aprendí a valorar más si cabe la solidaridad y generosidad entre nosotros; aprendí a alejarme de quienes nos dieron la espalda para no intoxicarme más.

Y con el tiempo supe dar las gracias por todo lo que pasamos porque se abrieron otras puertas, conocí facetas mías que ignoraba, me hice más fuerte y más consciente de quién soy y de quiénes quiero tener siempre a mi lado. Aprendí también a ser más generosa en los aplausos y los ánimos cuando alguien emprende porque sé lo difícil que es y lo necesario de esos apoyos. Sí, la crisis me cambió la vida, pero para mejor en todos los sentidos.

 

Y respecto a tus inquietudes como mujer madura.

Mi mayor reto ahora mismo está en la salud, continuar los cambios a hábitos saludables, bajar de peso y encontrar una buena terapia para la rodilla (hace un par de meses me rompí el menisco).

Si estoy bien de salud tendré fuerzas para todos mis proyectos personales y profesionales. Y obviamente, el conocer a la persona adecuada para formar un hogar siempre está presente; aunque no le temo a la soledad porque he aprendido a vivir y disfrutar de la vida en paz conmigo misma.

 

Tus retos en el mundo empresarial; lo que has hecho, lo que no has podido hacer todavía, lo que tienes en mente realizar.

«Me apasiona conectar personas con valores e ideas»

Desde hace unos meses estoy en una fase de revisión de mi misión, de mi propuesta de valor, de lo que hago y de lo que quiero hacer. Tengo varios proyectos en mente que quiero desarrollar, pero antes tengo algunos compromisos financieros que he de afrontar a corto y medio plazo.

En este mundo del marketing digital me he especializado en ayudar a otros a potenciar su visibilidad en las redes sociales y a crear su propia comunidad, dinamizarla, fidelizarla, de manera orgánica (que es un desafío aún mayor y por eso me encanta).

Me apasiona conectar personas con valores e ideas, vincular unas a otras creando redes y sinergias.

Lo hacía así desde mi juventud cuando me daba cuenta que algunos amigos, sin conocerse entre ellos, tenían intereses comunes y me desvivía por unirles; sus caras de felicidad al reconocerse cercanos era mi recompensa. Y en el mundo online me pasa igual, tengo muchas anécdotas que me demuestran el sentido del uso que hago de las redes; es un proceso sumamente enriquecedor y del que aprendo cada día algo nuevo. Mi idea es consolidarme en esta actividad, integrando formación y experiencia, tener más clientes, crecer con miras más adelante de crear una agencia propia.

Me gusta ayudar a amigos o conocidos con talento a brillar más, a dar a conocer sus trabajos y habilidades, sus emprendimientos; y siempre he disfrutado al hacerlo. Uno de mis proyectos tiene que ver con esta faceta más enfocada a emprendimientos de inmigrantes, a la que quiero darle fuerza y espero poder hacerlo pronto. Valoro muchísimo el esfuerzo de levantar un negocio propio y lidiar a la vez con el desarraigo y la adaptación a un nuevo país, una nueva cultura.

 

Tus retos en el mundo online; cómo usas las redes sociales, tus carencias, tus dificultades en el perfil digital.

Tengo varios retos, entre ellos desarrollar mi marca personal. Hasta ahora me he centrado en ayudar a gestionar la de mis clientes o ayudar a familiares y amigos con sus emprendimientos y marcas personales. Y de repente un día me pregunté: “¿y la tuya, Francis? ¿La tuya pa’cuándo?”. Así que estoy en ello.

Mi mayor dificultad es decidir si continuar con mi nicho del fútbol o aparcarlo; ha sido mi pasión desde hace casi diez años y la razón principal por la que abrí mi cuenta de Twitter en 2011. Pero desde hace un par de meses he incursionado fuertemente en el mundo del emprendimiento de inmigrantes en España gracias a la invitación de un amigo a participar semanalmente en su programa de radio llamado Yo Inmigrante y en el que doy píldoras relacionadas con el marketing digital. Ha sido un reto inmenso para mí: no me pasaba por la mente hablar en directo tanto en radio como en Instagram, y me lo estoy tomando con mucha ilusión y responsabilidad. Con esta colaboración, he descubierto que con mi experiencia de casi 17 años como inmigrante y, a la vez emprendedora en el mundo digital, puedo ayudar a quienes comienzan sus procesos de migración y de emprendimiento, no solamente en este país, sino también en otros porque se conectan desde diferentes países de Latinoamérica y desde Estados Unidos.

Yo emigrante con Francis García Cedeño

 

Si tienes inquietudes sociales o trabajas en algún proyecto de Voluntariado me encantaría que hablaras sobre él. Qué te mueve, porque estás, que aportas y que te aporta.

Me es muy difícil separar el sentido social de lo que hago, es parte de mi forma de asumir la vida. Cuando participé en la redacción de la primera ley de protección al consumidor en Venezuela, no iba solo como abogada, también pensaba en que todos somos consumidores y la ley tenía que ser justa para todos; y así con todos los proyectos y casos que me asignaban. Cuando estuve en la comisión de la Procuraduría General de la República para hacer observaciones al que entonces era el proyecto de Constitución del país, me sentía en la responsabilidad de dar lo mejor de mí en cada artículo, cada párrafo, porque era nuestra Carta Magna (aunque luego saliera otro texto, pero que no quedara por no haberlo intentado).

Mi tesis doctoral era en sí misma de interés social porque tenía que ver en cómo mejorar el empoderamiento de la sociedad civil en países latinoamericanos ante las graves crisis de gobernabilidad y corrupción, mediante la formación en valores democráticos. Cuando trabajaba en la UNED cada tarea la veía como una forma de ayudar a que los estudiantes consiguieran culminar sus estudios y que el profesorado mejorara la calidad de sus prácticas docentes a fin de bajar los altos índices de abandono académico. Y mi visión actual de las redes sociales, independientemente de que sean trabajo y ocio, también es una ventana de formación, de hacer pedagogía, de ayudar a quien lo necesite.

Siempre me ha gustado ayudar a los demás, es parte de mi vocación de servicio el dar mi tiempo, mis ganas, mi ilusión. Desde la escuela, cuando pedían voluntarios para actividades era de las primeras en levantar la mano; y así fue en el liceo, incluso formando parte del centro de estudiantes, como órgano mediador y portavoz ante la directiva. Ya en la universidad fui voluntaria del centro católico, donde organizábamos charlas y cine-foros desarrolladores de valores ciudadanos unidos a los espirituales. Una vez graduada de abogada me integré al Movimiento de Cursillos de Cristiandad en Caracas, creando y liderando equipos de apostolado, dando charlas y como vocal en la dirección nacional del MCC de Venezuela; y luego estuve un tiempo como representante de la juventud en el Consejo Nacional de Laicos.

Cuando emigré a España no en vano elegí hacer el Máster en Cooperación al Desarrollo, pues tenía la idea de regresar a Venezuela y aplicar todo lo aprendido, ya que en mis trabajos había tenido experiencias de negociación de grandes proyectos para la mejora de la administración pública con el Banco Interamericano de Desarrollo, la Corporación Andina de Fomento y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Estaba convencida que con un postgrado mi trabajo sería de mayor impacto y con altos resultados. Pero no regresé y mientras hacía los estudios del doctorado colaboré con una ONG española con un proyecto hermoso en Kinsasa, República Democrática del Congo: comenzó con un pequeño dispensario médico y una farmacia pequeña (únicos en kilómetros a la redonda); y con el esfuerzo de los donantes españoles, al poco tiempo ya era un hospital grande. En ese tiempo también daba charlas sobre educación en valores en colegios como voluntaria de varias ONG.

En 2014 me centré en organizar actividades de apoyo a Venezuela, junto a otros venezolanos que nos encontrábamos muy sensibilizados con la situación del país. Desde jornadas de oración hasta recogida de medicinas y productos no perecederos. Y siempre que puedo participo activamente en los diferentes eventos que se programan en Madrid o en las redes sociales. De hecho, quienes me conocen, saben perfectamente que siempre en mis cuentas personales hay un espacio para la denuncia de las violaciones de derechos humanos de mi país, o para ser portavoz de quienes requieren ayuda médica o donaciones, desde el respeto y el afán de informar con veracidad y sin amarillismos.

Afortunadamente siempre he encontrado apoyo en mis seguidores, que replican y difunden lo que comparto; y también en muchos de los que han sido mis clientes en estos años dedicada al marketing digital, pues se han solidarizado conmigo y la causa venezolana. Y es en esta donde estoy centrada ahora mismo y que resume a la perfección una frase que tomo prestada de mi amiga Ylse Roa:

“Ser emigrante también implica un compromiso con tu país de origen y de ahí tu vocación de servicio y lucha”

 

Me encantaría conocer una pequeña reflexión sobre tu visión de todo lo anterior bajo la perspectiva de mujer/persona. «Francis García Cedeño, mi filosofía de vida es conectar»

Si algo he aprendido a lo largo de mi vida, cuando me he tenido que enfrentar a grandes cambios, a reinicios, a vivir lejos de mi familia en un país lejano es que no hay nada ni nadie que pueda apagar la luz que llevamos dentro.

Esta entrevista me ha servido para hacer un repaso de mi vida, de los aciertos y los errores, de los aprendizajes y de lo conseguido, de lo que me falta por alcanzar… Vista en perspectiva parece una montaña rusa llena de emociones, altibajos, éxitos, caídas y levantadas, pero siempre adelante, poco a poco.

Y en esto quiero hacer hincapié: siempre he vivido en entornos muy competitivos, tanto en los organismos públicos venezolanos como en las universidades españolas y ahora en este mundo del marketing digital. A veces nos dejamos llevar por ese contexto volátil, incierto, complejo, ambiguo (VICA) de esto tiempos, y con los años he aprendido a que debemos parar cada cierto tiempo, hacer nuestras pausas, ir a nuestro ritmo. A fin de cuentas, competimos con nosotros mismos, no con los demás; buscamos nuestra mejor versión, “subir niveles” en lenguaje de videojuegos, y eso solo lo podemos hacer si tomamos conciencia de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde queremos ir.

Si tuviera que definir con una sola palabra mi filosofía de vida es la de conectar. Y para conectar hay que ser humildes, tener empatía, ser generosos, practicar la escucha activa y buscar sinergias en los demás. Si somos objetivos, son más las cosas que nos unen que las que nos separan, y las redes sociales (trolls y haters aparte) no son más que un espejo de nuestra sociedad, de lo que ocurre en el offline; pero no solemos tener la paciencia para verlo y para recordarnos que detrás de cada nick, de cada cuenta, incluso de cada selfie, hay una persona con una historia por contar, con sus necesidades e ilusiones, sus preocupaciones y sus metas, y es con ellos con los que tratamos todos los días, cada día.

Nunca he creído en los atajos para llegar primero y destacar, ahora se ven con compra de seguidores y likes, pero quienes lo hacen saben perfectamente que viven en una mentira. Nosotros como profesionales y como personas conscientes debemos trascender de esas modas, de esos comportamientos y pensar en nuestros clientes y en sus comunidades como las personas que son, con sus nombres y apellidos, no como un número cualquiera y posibles compradores de productos o servicios.

Quiero reivindicar la idea de que las redes sociales no son solo un canal comercial más ni un espacio para el ocio solamente (hay todavía quienes piensan que son una pérdida de tiempo). En lo personal, no son solo mi medio de trabajo, son también mi canal de comunicación y de cercanía con mi familia, mis amigos, mi gente cada vez más dispersa por el mundo. Si de algo estoy segura es que yo no sería quién soy ni hubiese logrado permanecer tantos años lejos de los míos, si no hubiera sido gracias a las comunidades virtuales primero y a las redes sociales después. Tal vez por ello siempre mantengo una visión más romántica y agradecida de ellas.

Por último, si algo me queda claro de esta experiencia de sacar a la luz en esta entrevista muchas cosas que tenía olvidadas o a resguardo, y después de releer todas las publicadas anteriormente en este maravilloso blog es que podemos reinventarnos.

Las capacidades para salir adelante están dentro de nosotras, con independencia de ser solteras o casadas, madres o no; el poder femenino (y no hablo de feminismo) es un valor en sí mismo porque nos da la fuerza para salir adelante ante cualquier circunstancia que se nos presente, afrontar los retos y seguir adelante. Es un proceso continuo, que requiere mucho aprendizaje y resiliencia, de adaptación a los cambios y de sacar lo mejor de nosotras mismas incluso cuando no creíamos que podríamos. Podemos ser nuestras propias líderes, y en consecuencia serlo con el ejemplo de los que nos rodean.

¿Cómo? Con humildad, conociéndonos, siendo agradecidas y estando dispuestas a aprender siempre y a ayudar a quienes nos necesitan


 

Francis es un lujo leerte y trascender más allá de las palabras para llegar a la mujer / profesional / persona que eres. Agradecer, aprender, acompañar, aportar desde la lucha, la persistencia, el esfuerzo y la profesionalidad. Yo que como tú me dedico al Marketing Digital no puedo estar más de acuerdo en tu visión. Su potencial y potencia une, tiende puentes, acompaña y vende y comunica siempre que el impulso que nos mueve sea aportar, crecer y sumar.

Tu reinvención/reinvenciones están llenas de estímulo, de humanidad, de pensamiento positivo. Eres un ejemplo increíble y real y si algo queda cristalino en esta entrevista es que para Francis García Cedeño su filosofía de vida es conectar. ¡¡ Te seguimos Francis !!

Puedes conocer más a Francis en sus perfiles sociales de Twitter, Linkedin, Facebook e Instagram.

Mil gracias por habernos acompañado hasta aquí y ojalá hayas encontrado inspiración, ideas y energía positiva conociendo a Francis en The Damas Blog

2 Comentarios

  1. Solo tengo palabras de agradecimiento a Mayte y a Ylse. Es todo un privilegio estar en esta sección de WOM Experience LATAM, junto a maravillosas mujeres, DAMAS, líderes y triunfadoras en sus sectores. Siempre disfruto y me motivo conociendo mejor a cada una de las entrevistadas de Mayte, y estar ahora aquí lo asumo como un compromiso para continuar dando lo mejor de mí en cada proyecto, en cada actividad, en cada tarea. Un abrazo grande a todos.

    • Poder contar contigo en The Damas es un placer y enriquece muchísimo a esta comunidad de mujeres profesionales, emprendedoras, madres, en reinvención que, entre todas, estamos formando. Mil gracias Francis de corazón

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