El temido momento de hablar en público. Haz que tu ponencia sea impactante

Haz que tu ponencia sea impactante

Hablar en público tiene muchas ventajas, pero también tenemos temores. Nuestra clave para el éxito: la actitud interior

¡Bienvenidos de nuevo! Sí, hoy mi post parece que no comienza muy positivo porque os hablo de temores, momentos en los que el miedo se apodera de nosotros. No os preocupéis, según avancemos ya veréis como no es para tanto. La semana pasada me contactaron para hablar en un programa de radio, y me gustó tanto su contenido y aportaciones que no dudé ni un minuto en aceptar la propuesta.

Pensé que tenía que aportar mi granito de arena, pero… pasados unos minutos enseguida vino a mi mente el siguiente pensamiento ¡Uyy! ¡Qué miedo! ¡Por qué me meteré yo en estos líos!. Siempre repito la misma frase y sensación. A lo mejor os pasa a vosotros que, por mucho que sigamos consejos, nos aprendamos las mejores lecciones de profesionales, vayamos a excelentes cursos de oratoria y comunicación, parece que esto no se va de nuestros pensamientos.

Y no puedo decir que no tenga cierta experiencia, durante unos años me dediqué a la educación dando clases y eso era una prueba diaria, he pasado por dos tribunales de oposiciones (con la ventaja que supone llevar un guión o “chuleta” como lo llamábamos entonces), cada día hablo con bastantes clientes y voy a eventos interesantes y de networking.

¿Entonces qué pasa? ¿Cuál es el problema para que una ráfaga de ideas se te pase por la cabeza y no te deje avanzar?. ¿Qué ocurre para que no hables en público y estés desaprovechando un montón de oportunidades?

Piensa todas las ventajas que te aporta. Porque hablar bien en público mejora y refuerza tu imagen profesional, te permite comunicar tus aprendizajes y experiencias, porque puedes mostrar tu propuesta de valor y atraer a tus clientes para tu negocio, porque aunque tengamos las redes Sociales e Internet, la comunicación personal es insustituible, para utilizar tu poder de convicción y transmitir confianza. En fin, muchísimas posibilidades y… ¿las vas a dejar escapar?

Eso es lo que llamo yo temor, para algunos incluso pánico, porque reconozcamos que “hablar en público” es una asignatura pendiente de muchos de nosotros (no hablo de los grandes oradores y especialistas) y siempre tenemos reticencias a hacerlo. Además pienso que, como en otros países, es una habilidad que deberíamos  desarrollar en nuestros jóvenes desde la educación en sus primeras etapas.

De entrada, ¿cómo podemos cambiar el enfoque a esta situación? ¿Cuál es nuestro principal activo?. Me atrevo a decir que nuestra actitud, principalmente nuestra actitud interior. Padecemos miedo con demasiada frecuencia. Miedo de no ser capaces, miedo al juicio de los demás. ¿Por qué nos callamos cuando deseamos gritar, por qué nos desgañitamos con los demás cuando sería necesario un silencio? ¿Por qué permitimos que nuestros miedos nos influyan tanto que obstaculicen nuestras esperanzas? ¿Por qué no nos permitimos realizar aquello que estamos deseando en el fondo de nosotros mismos? Hay tantas preguntas para que reflexionemos un poco y nos pongamos a analizar…

Decidir la visión del mundo que nos rodea, solo nos corresponde a nosotros. Las dificultades y los obstáculos hemos de tomarlos como oportunidades de probar nuestras capacidades y poder enriquecernos. Las visiones positivas y constructivas dan lugar a acciones atrevidas, dispuestas a superar los posibles retos.

Así que, cuestiona tus imágenes y pensamientos negativos y modifica las actitudes que se derivan de ellas. La certeza de ser capaz de realizar con éxito una acción la hace infinitamente más fácil. La convicción de que es difícil o está fuera de nuestro alcance hace que esté fuera de nuestro poder. ¿Cuáles son, por tanto, los dos pilares que asegurarán el éxito de nuestra actitud interior positiva? La imaginación y la voluntad: “Puedo y quiero”. Nuestra actitud interior positiva determina nuestro éxito, no la desaproveches.

“Nuestras dudas son unas traidoras; nos privan de lo que a menudo podríamos conseguir porque tenemos miedo de intentarlo”

Shakespeare

 

Nos encontramos con  muchas personas con un potencial enorme que están perdiendo oportunidades y todo por temor a hablar en público, por creer que no saben comunicar. Es evidente que la facilidad de la que dispongamos para vender nuestras ideas, expresar nuestros conocimientos delante de grupo o defenderlos en tribunales, o incluso influir en los demás, va a ser uno de los factores determinantes en los logros que consigamos en nuestra vida. Vamos a ir más allá y reflexionemos ¿cuánto tiempo dedicamos a comunicar? Y más importante todavía ¿cómo vamos a comunicar lo que tenemos que exponer?

Parece obvio, pero a hablar en público se puede aprender y mejorar y es cuestión de insistencia y dejar tiempo a la preparación y entrenándonos para ello. Esa es la buena noticia. Vamos a ver unas cuantas ideas y estrategias que nos pueden ayudar. ¿Comenzamos?

Estrategias para ayudarnos en nuestra presentación

El contenido que vamos a exponer es muy importante, pero si nuestra presentación se basase solamente en eso,  bastaría con tener o enviar una documentación y punto, incluso leerla. ¡Cuántas veces hemos salido de una presentación diciendo: “Sabe mucho pero no lo ha explicado nada bien”!. Los expertos en comunicación afirman que sólo un 7% del mensaje que queremos transmitir nos llega a través de las palabras, otro 38% se transmite a través de nuestra voz y entonación y el 55% restante se transmite por nuestra comunicación no verbal.  Si nos centramos en el contenido estamos perdiendo un más de un 90% de los recursos para comunicar y transmitir. ¿Seguro que nos podemos permitir esto?

La sonrisa

Ya me habéis oído decir muchas veces que “la sonrisa abre muchas puertas” y esta no iba a ser una ocasión diferente. Si antes hablábamos de que la actitud interior es el principal activo para vencer nuestros temores y nuestros miedos, la sonrisa es la primera manera de proyectar una imagen positiva hacia nuestro público. Una sonrisa permite transmitir a nuestros espectadores que de verdad estamos contentos de compartir esta charla con ellos. Una sonrisa atrae, disimula los nervios, transmite confianza y optimismo. Se trata de proyectar una sonrisa sincera, franca y distendida.

Una sonrisa transmite al espectadores que estamos contentos de compartir esta charla con ellos.… Clic para tuitear

Podemos comenzar diciendo; “Buenas tardes a todos es un placer y un lujo compartir este tiempo con vosotros…” Si una verdadera sonrisa no acompaña la frase, nos mostramos sombríos y tristes, nuestras palabras van a sonar distantes y ausentes por muy contentos que queramos decir que estamos. No vamos a sonar coherentes

Nuestra situación, colocación y postura

La primera impresión que damos es determinante y de gran importancia. Imaginemos por un momento un ponente que se quede sin moverse detrás de una mesa, que está muy lejos del auditorio o que no se atreve a salir un par de pasos al frente.

¿Qué empiezas a pensar? Que me está mostrando lejanía y rigidez y seguramente no me va a impactar. Tenemos que conceder autoridad a nuestras palabras y lo mejor para ello es estando de pie, saliendo bien al frente. Quedarse sentado puede denotar estar a la defensiva, quedarse en tierra de nadie (ni adelante ni atrás) puede dar imagen de timidez.

Puede que pensemos en algo intermedio. Si nos sentamos al borde de la mesa, estamos creando un clima más desenfadado. No obstante si lo hacemos al principio, podemos transmitir sensación de timidez o inseguridad, además que perdemos, transcurrido un tiempo, movilidad. La timidez también lleva a veces a empequeñecerse, a encogerse físicamente delante nuestro auditorio, para evitarlo, no basta con estar de pie sino además hay que estar bien erguido. Muévete de manera consciente y no te quedes como un ponente estatua

Por supuesto antes de hablar hay que asegurarse que todos los asistentes estén sentados y guarden silencio en su sitio. Es posible sino que estén más pendientes de las personas que estamos de pie que de centrar la atención en nuestra presentación o ponencia.

La preparación: el camino hacia nuestro éxito

Una vez que ya hemos abierto las puestas con una buena sonrisa y hemos dado los primeros pasos para causar una buena primera impresión viene el aspecto clave. La preparación de lo que queremos exponer y aportar.

La preparación nos hace entrar en una fase positiva, nos da la imagen del éxito. Olvídate delos nervios, de que vas a hacer el ridículo y céntrate en las personas que han venido a verte y escucharte. Será que les puedes aportar algo muy valioso ¿no? ¡Pues a empezar!

Para mayor seguridad la preparación debe hacerse por escrito, de esta forma podremos estructurar nuestras ideas (aunque seamos muy expertos en lo que vamos a hablar o tengamos muy definido lo que queremos contar). El llevar la presentación por escrito nos puede ayudar en situaciones inesperadas, como quedarnos en blanco, que nos interrumpan o nos pregunten de forma inoportuna. Exposición breve y concreta, directo al objetivo. Preparación larga y meditada.

Conocer a nuestra audiencia

Preparación a medida de nuestro público. La calidad de nuestra presentación estará directamente relacionada con nuestra preparación y como dicha preparación será siempre  más eficaz si es a medida.  Pregúntate: ¿Qué objetivos persigo?, ¿qué debe conocer las personas que vienen a nuestra presentación?, ¿qué cambios me gustaría que provocara en ellos mi exposición.

Planificar con tiempo

Si conoces la fecha de tu presentación, planifica inmediatamente tu agenda, no lo dejes para el último momento o no te dará tiempo a dar esa presentación con la que esperas impactar y brillar. Si no lo hacemos así, estaremos una y mil veces pensando en que se acerca el día y no lo hemos preparado todavía. Ten en cuenta que pueden surgir imprevistos y ¿no querrás que es eche todo a perder?

¿Cómo capto la atención de mi audiencia?

Tu audiencia va a verte porque realmente quieren escuchar lo que tienes que explicarles, que les aportes información, que les motives, que les despiertes su curiosidad y que les entretengas. Por favor, ten todo esto en cuenta cuando prepares tu discurso.

  • Comenzar con un impacto visual, con una historia, una imagen y preguntas abiertas iniciales para llamar la atención, suscitar el interés y despertar la curiosidad: ¿por qué, qué, cómo? De esta forma si alguien se ha distraído (o está mirando el móvil) podrás hacer que retome la atención. Si comenzamos con una presentación estándar lo que conseguimos es que piensen que somos iguales a loe demás y no es eso lo que pretendemos
  • Contenido concreto que debe conocer mi audiencia. Centrarnos en dar buena información e importante
  • Finalizar con una conclusión y lo que es más importante, que encierre lo que quiero que mi audiencia haga después. Incitar a nuestra audiencia a la acción. Terminar con una cita que les impacte

“Necesito 3 minutos para preparar un discurso de 3 horas y 3 horas para preparar un discurso de 3 minutos”. Bismark

 

Los gestos

Gran parte de nuestro mensaje llega a través de la comunicación no verbal (posturas, sonrisa, gestos, imagen…), en concreto hemos mencionado antes que un 55%, así que hemos de prestar especial atención al el lenguaje de nuestro cuerpo. Nuestra comunicación no verbal ha de reforzar nuestro mensaje. Nuestros brazos y nuestras manos son herramientas esenciales para comunicarnos, no tengamos posturas forzadas, dejemos que fluyan como si estuviéramos en una   conversación normal.

Nuestra comunicación no verbal ha de reforzar nuestro mensaje #protocolo Clic para tuitear

Existen un montón de consejos y verdaderos manuales para conectar con nuestra audiencia empleándolos gestos de manos y brazos. Aquí los vamos a resumir porque no es el tema principal de nuestro post.

No cruzarse de brazos o meterse las manos en los bolsillos. Además de prescindir de ellos como herramienta de comunicación, puede ser  interpretado como no saber qué hacer con ellos o bien una actitud despreocupada. No colocar brazos en jarras, pueden dar impresión de agresividad.

Si no sabemos qué hacer con los brazos, lo más efectivo es colocarlos en la espalda con las manos cruzadas. Poco a poco, y casi sin darnos cuenta, dejaremos que caigan a nuestro lado y según vayamos sintiéndonos más cómodos, ellas fluirán casi por sí solas.

Las miradas. El contacto visual

El contacto visual nos da credibilidad y nos permite ganarnos la confianza de los que nos escuchan. ¿Quién es nuestro interlocutor más importante? ¿Cómo demostrárselo? Es difícil dejar de escuchar a quien nos mira.

Si rehuimos a nuestro público, si le prestamos más atención a unos que a otros, si nos concentramos en las personas que pensamos más importantes, ¿cuánto tiempo tardaremos en perder al resto? Es totalmente recomendado que, repartamos el contacto visual, miremos a TODOS los presentes en la sala, no sólo a los que estén enfrente, también a los de nuestros lados. Todos tienen que estar conectados a nuestra exposición.

Si nos movemos por un escenario, evitemos dar la espalda ya que ello nos hará perder ese contacto. No pasa nada si ocurre una vez, si lo hacemos varias, probablemente nos encontremos que alguno de nuestros interlocutores se ha distraído y hemos perdido su atención.

Transferir nuestro entusiasmo y energía. El dinamismo

Si antes de comenzar a dirigirnos a nuestra audiencia, nosotros mismos no estamos entusiasmados, ¿con qué fuerza moral podremos decirles que nos escuchen? No es suficiente con presentar nuestro mensaje, hay que despertar el entusiasmo de nuestro público. Gran parte de nuestro éxito al comunicar, dependerá de nuestro entusiasmo, de la fuerza y energía que transmitamos a la hora de presentar nuestras ideas. No te propongas ser un orador aburrido

Nuestra voz como recurso y la entonación

Nuestra voz es el arma imprescindible para transmitir esa energía y dinamismo que mencionábamos en el punto anterior. Utilizarla siempre en el mismo tono, a la larga cansará hasta al público más entregado, por ello, no olvidemos jugar continuamente con ella. ¿Cuánto tiempo lograremos mantener la atención y que nos escuchen manteniendo un tono de voz lineal y monocorde?

La imagen personal

Para ganarnos la credibilidad y la confianza de nuestro público, es imprescindible empezar ya desde el primer momento, a través de la imagen que damos y ofrecemos. Nuestra forma de vestir, adecuada al momento y a nuestro auditorio es un elemento por el que muchos nos van a juzgar. Cuidado amigos, todo comunica hablamos mucho de marca personal y la imagen personal es parte de la misma.

Estamos inmersos en una etapa en la que la imagen en las redes no puede ser un factor que deba tomarse a la ligera. Es posible que haya personas que consideran que las redes sociales son una simple herramienta para establecer relaciones de amistad o incluso una pérdida de tiempo, pero la realidad es que son mucho más que eso.

Nuestra actitud

Evitar las posturas inadecuadas, el balanceo continuo, el jugar con el mando del proyector, con el papel o el rotulador que llevemos en la mano (para evitarlo, si no es posible, mejor no tener nada), el dar la espalda (nos hace perder contacto visual)… no son actitudes que nos favorezcan en absoluto.

Somos nosotros, cuando estamos frente a un grupo, los que dirigimos la reunión, por ello y en todo momento debemos de ser conscientes de que es lo que estamos haciendo. No dejemos que la situación nos controle, seamos nosotros los que la controlemos a ella

Mostremos nuestra cercanía. Hablemos en primera persona del plural

Si empleamos el YO todo el tiempo, damos la impresión de ser unos egocéntricos y prepotentes, Es como decir: “Aquí el que sabe soy yo y ustedes ¡a callar!”. Utilizar el NOSOTROS, crea unidad, integra a los que hablan y a los que escuchan, “conozcamos…”,“vamos a comentar”, “vamos a ver”,  son fórmulas que crean una complicidad especial entre ponente y público.

Utilizar el NOSOTROS al hablar en público crea unidad. #Comunicación Clic para tuitear

Comenzamos la ponencia: ¿impacto visual o lanzamos preguntas?

En el punto anterior hablábamos de crear complicidad con nuestra audiencia, de captar la atención de hacerles participar y asegurarte de que no les importa. Qué mejor manera que utilizar una imagen visual impactante, que enganche o bien con una serie de preguntas. ¿Por qué las preguntas son tan poderosas a la hora de comunicar? ¿Qué ventajas nos aporta el utilizar preguntas?

Nos aportan muchas ventajas ya que nuestra audiencia tendrá que pensar, despertaremos su curiosidad y mantendremos la atención. Fíjate en la diferencia entre comenzar diciendo “Les voy a enseñas cómo comunicar mejor en Redes Sociales” a formular una pregunta como “¿Cómo podríamos hacer que nuestra comunicación mejorara en Redes Sociales?”. Una pregunta nos obliga a reflexionar y cuestionar nuestras ideas y no a limitarnos simplemente a contestar SI o NO

 

Marcar la estructura a seguir: preguntas intermedias

La pregunta intermedia, nos ayuda a marcar la estructura a seguir. Os voy a poner un ejemplo,  en vez de anunciar cada nuevo apartado de nuestra exposición con una afirmación “Ahora os voy a hablar de la importancia la netiqueta en la comunicación”, podemos hacerlo con…”¿Por qué es importante la netiqueta en la comunicación y cómo podemos mejorarla?. Y aquí, la pregunta abierta intermedia, tiene un valor añadido, además de hacernos pensar, le permite a alguna persona que esté distraída o perdida, retomar el hilo de nuestra ponencia.

Si asistimos a una conferencia en la que el ponente se pasa dos horas hablando de sus ideas, llegará un momento en el que nos aburramos y desconectemos totalmente del tema. Requiere mayor esfuerzo y preparación por nuestra parte y por otro lado, nos permite construir de verdad una relación con nuestro auditorio a través de su participación

Insistir en las ideas y mensajes clave

Cuantas más veces repitamos las ideas y mensajes clave, más probabilidades de que estos se graben en la memoria de nuestro público. Para que nuestra ponencia quede clara tanto para nosotros como para nuestra audiencia podemos emplear el siguiente esquema nuestro discurso esté igual de claro en nuestra cabeza que en la de nuestro público:

  • Introducir las ideas claves con preguntas iniciales.
  • Reforzar la ponencia con preguntas intermedias.
  • Desarrollar las idea de varias formas y con ejemplos.
  • Incluir la idea principal por último en nuestra conclusión.

Cuidado con el tiempo que tienes asignado

Si dos ponentes tienen que repartirse determinados minutos y nosotros hablamos más de nuestro tiempo asignado, le estaremos “robando” tiempo a nuestro compañero. Es una muestra de respeto hacia los que nos escuchan y también, hacia los que tienen que hablar después de nosotros.

Recordamos mejor con imágenes. Una imagen vale más que mil palabras

Somos muy visuales, de hecho, podemos olvidar el mensaje verbal y el diagrama,  el dibujo o el esquema, permanecen mucho más tiempo.  Es muy importante que  utilicemos imágenes físicas (dibujos, diapositivas, transparencias, gráficos) o verbales (ejemplos, anécdotas o analogías).

Ahora, prioritario que en la diapositiva, transparencia o presentación sólo se muestren las ideas clave. Hay una pega,  una  diapositiva o transparencia demasiado cargada de texto, puede perder efectividad además que distraerá a nuestro público de nuestras palabras mientras lean el mensaje

Las olvidadas  pero empleadas “muletillas”

Hay un aspecto a resaltar a la hora de hablar en público y del que no somos conscientes, sin embargo puede afectar al resultado, distraer a la gente y poner en peligro nuestra ponencia. Nuestras queridas e inseparables “muletillas”

Muchos de nosotros cuando no sabemos qué decir, o para encadenar una idea con otra empleamos expresiones como “Mmmm” “Entonces…” “ Vale..” “Ahora vamos a …” ¿Qué pensarías tú si un ponente estuviese constantemente empleando estas expresiones?. Pues que primeramente nos distrae de la idea clave y segundo que nos transmite poco dominio del tema, que duda. Que no te ocurra a ti, analiza las que tu empleas para evitar en lo posible utilizarlas.

Llegó el esperado final. Causa impacto e incita a la acción

Recuerda que puedes emplear el silencio como arma de comunicación para transmitir cierta intriga a tu final. El objetivo final de nuestra comunicación es incitar a nuestro auditorio a la acción. Nuestra ponencia no puede dejar indiferente a nuestro público. Como idea puedes buscar tres conclusiones diferentes:

  • Una imagen o vídeo que incite a la acción al auditorio.
  • Una pregunta que transmita claramente el sentido de lo que quiero que hagan.
  • Una cita que les haga pensar y que sea motivadora.

En definitiva, hablar en público puede ser un placer para nosotros y el público que nos escucha, gracias a nuestra preparación y nuestra actitud positiva.

Contamos con muchas oportunidades para hablar en público, bien sea en el trabajo, con las amistades o con personas desconocidas. Cualquier reunión es una buena ocasión para practicar.

“El éxito de tu presentación vendrá dado no por el conocimiento que transmitas sino por el que reciba el público” Lily Walters

¿Qué otras técnicas conoces para hablar en público?  ¿Te ha resultado complicado hacer una ponencia? ¿Has pasado miedo antes de exponer algún tema?

Si has llegado hasta aquí ¡Gracias por leerme!

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