el-saber-no-ocupa-lugar-ni-cuesta

¡Hola queridísimos!

¿Cómo estáis? Yo estoy muy enfadada, la verdad. No quiero contagiaros mi mal humor pero estoy como si me dolieran las muelas y lo que de verdad me duele y a rabiar es ¡EL BOLSILLO!

Os cuento por qué. Después de pasarme toda la semana pasada poniendo lavadoras, ordenando armarios, catalogando ropa y haciendo viajes a la parroquia para llevar todo lo que se les ha quedado pequeño a mi hijos-hijas-marido- yo misma… después de todo esto, digo ¡ESTA SEMANA HA TOCADO IR A COMPRAR!

¡Por Dios y por todos los Santos! ¡Cómo puede ser tan caro todo!

He dedicado cada día de la semana a una sección, lo cual no quiere decir que sea una única tienda. NOOOOOOO. Ahora entenderéis lo que os digo:

LUNES: Textil

Mis hijas van a un colegio en el que yo doy clase y afortunadamente llevan uniforme. Afortunadamente lo digo cada día del año menos el día que tengo que comprar el equipo: ¡todo tiene que ser de uniforme: los petos, los polos, los jerseys, el chándal y las camisetas de deporte. JODDDDDDERRRRRR iba a decir: no digo yo que las niñas hagan deporte con una camiseta de ginebra Larios pero, hombre, con una blanca sin nada, ya podrían. No sé qué aporta el escudo del colegio en la camiseta para hacer el pino. Lo único que no lleva el escudo es la ropa interior (que tengo que marcar) y el peine.

Mis hijos, los famosos MEO, empiezan este curso en la escuela infantil del cole y SIIIII, también llevan uniforme. En su caso, sólo hay que comprar chándal de verano y chándal de invierno (¡!!!!!!!!!), dos babis y una gorrita del cole para cuando salgan al patio. Por supuesto que el chándal, el babi y la gorrita llevan EL ESCUDO DEL COLEEEEEEEE.

Esto si que lo compré todo en unos grandes almacenes, ese en eleuq estáis pensando y que tiene todos los uniformes del mundo. ¡Pues ahí! Cuando pagué la factura de todos los uniformes, la empleada me hizo la ola. Incluso me ofreció un café. ¡Una limosna es lo que me tenía que haber dado! ¡Qué horror!

El lunes ni cené, del disgusto que tenía. Como este año alguno/a pierda una chaqueta soy capaz de llevarles en manga corta en pleno invierno.

MARTES: Zapatería

El martes tocó ir a comprar los zapatos del uniforme, las deportivas, los zapatitos de salir y demás. ¡Cómo puede ser que a mi haga 15 años que no me crece el pie y a mis hijas en dos meses les hayan crecido dos números! A este paso, uso los zapatos para guardar los calcetines.

En este caso, como no llevan el escudo del cole, me fui a un almacén de un amigo de mi suegro y los compramos con descuento. Y menos mal que nos hicieron descuento.

Otro día sin cenar.

MIÉRCOLES: Libros de texto

¡Qué deciros queridos míos, qué deciros! ¡Yo cada año en septiembre les doy una charla a mis hijas para que traten bien los libros, para que no los estropeen y puedan pasar a sus hermanos pequeños! ¿y de qué me sirve? ¡Pues de nada! No sé cómo me las arreglo, pero, por una cosa o por otra, porque entra un sistema educativo nuevo, o porque cambia el profesor, o porque se hacen bilingües… todos los años tengo que comprar libros para todas.

Los MEO este año no tienen libros, solo faltaba, pero ya llegará, ya llegará.

Aquí, no hace falta que os diga, que no hay almacén que valga. Los libros se compran en la librería que está al lado del cole y punto y final.

Cené un yogurt porque me sentía débil. Entre el disgusto, el mal humor y el calor…

JUEVES: Material escolar

¿Cómo se pueden meter tantos cuadernos en un carrito? Un cuaderno para cada una por asignatura, más los folios, los archivadores para alguna, el compás, las ceras, las tijeras, los bolis… Salí de la tienda que parecía un muestrario.

Capítulo aparte merecen los MEO. Vamos a ver, vamos a ver… que son tres (¡TRES!) bebés hermanos. ¿No pueden compartir la pintura de manos? ¿o los rompecabezas? Pues debe ser que no. ¡Otro dineral queridos, otro dineral!

Tampoco cené porque cuando llegué a casa me di cuenta de que no habíamos hecho la compra y estaba la nevera que parecía “un hospital robado”. Las niñas tomaron arroz blanco con huevo y yo me tomé una cerveza y unos cacahuetes que sabían un poco raros.

VIERNES: Supermercado

Pues eso, a llenar la nevera y los congeladores. En mi caso y en mi casa, no nos vale con una nevera, como os podéis imaginar. Hemos tenido que comprar un pequeño arcón porque no hay forma de guardar toda la compra en una sola nevera… y menos mal que no comemos en casa.

De todos modos, lo que peor llevo no es la comida: es la bebida. ¿Os podéis hacer una idea de la cantidad de litros de leche, zumos y batidos que se consumen en una casa donde hay 6 niños??????

El otro día vino una amiga mía a tomar café a casa y me preguntó con una suave vocecita si tenía leche vegetal. NOOOOOO le dije. No sabría donde guardarla. En mi casa sólo hay dos leches: la de vaca y la mala que se me pone a mi cuando voy a la sección de lácteos del supermercado.

El viernes, eso sí, me desquité con la cena. Me compré medio kilo de langostinos, una lata de foie y una botella de vino. Menos mal que llegó Tony a tiempo y me ayudó. Si no, reviento.

Y luego dicen que “El saber no ocupa lugar … ni cuesta”

¡Feliz semana!

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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