“Escuchemos a los niños y niñas; tengamos en cuenta el factor humano antes que la medida de los conocimientos; recordemos que cada niño es un universo y que cuanto más difícil sea el niño, mayor ha de ser nuestro reto (y en la mayoría de los casos bastará ver que lo único que necesitan es cariño). Y nunca, nunca se puede medir con la misma vara: por mucho que no lo crean algunas personas, las emociones o la felicidad no se pueden calibrar y también hemos de educar para darles las herramientas para que las encuentren por sí solos. Ésa debería ser nuestra misión como maestros”.

César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo según el Global Teacher Prize, el llamado Premio Nobel de los Profesores.

César Bona, uno de los 50 mejores maestros del mundo

Acaba de terminar el curso escolar y son muchas las familias que en estos días están inquietas por el resultado académico de sus hijos adolescentes. En muchas ocasiones, el boletín de notas vendrá cargado de suspensos, de frustración y de desmotivación, tanto para padres como para hijos.
A menudo también son el resultado de horas de estudio, de frases como “no te levantas de la mesa hasta que no acabes los deberes” o “eres un vago y así no vas a conseguir nada en la vida” … seguidas de otras como “a mí las matemáticas se me dan muy mal” o “yo no valgo para los idiomas”.

¿Resultado?: Peleas, castigos y la sensación de fracaso.

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A veces padres y educadores asumimos que nuestra tarea de educar tiene que ser igual para todos y nos olvidamos que los niños y los jóvenes no dejan de tener su propia identidad y características sólo por el hecho de ser niños.

No todos los niños aprenden de la misma manera, igual que no todos los adultos trabajan o reaccionan de la misma manera.
Hay muchas formas de aprender, tantas como personas que aprenden. Lo que es válido para uno puede ser un error para otro.

Si no prestamos atención a la identidad de cada uno de nuestros jóvenes y les damos herramientas para que busquen la manera más efectiva de captar y fijar el conocimiento, correremos el riesgo de tener un grupo de personas que se sienten incómodas, que no encuentran el sentido a lo que hacen en la escuela y que pronto se desmotivarán y abandonarán porque se sentirán sin recursos.

Demos a nuestros hijos la posibilidad de encontrar la mejor manera de aprender, confiemos en sus capacidades y en sus habilidades y conseguiremos unos jóvenes ilusionados y unos adultos seguros de sí mismos y preparados para el éxito y la felicidad.

La confianza en uno mismo es el primer peldaño para ascender por la escalera del éxito.

Ralph Waldo Emerson

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Coach internacional, conferenciante, formadora y experta en Programación Neuro-Lingüística, me ha especializado en los 3 pilares educativos: madres/padres, adolescentes y profesores. Empresaria desde los 20 años y apasionada de las personas, he desarrollado la gestión del conflicto, la mediación y la conciliación. Actualmente imparto formación a madres/padres, profesores y adolescentes, doy conferencias sobre Comunicación Afectiva y Efectiva. Realizo sesiones de coaching individuales y sesiones de coaching al sistema familiar.

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