El mal aliento, denominado médicamente como halitosis, es considerado por muchas personas como un problema estético (qué vergüenza, qué van a pensar de mí, van a creer que no me lavo los dientes, etc.) y lo único que hacen es “enmascararlo” comiendo cientos de chicles y caramelos de menta y utilizando litros de enjuagues bucales.

¡ERROR! Con esto se consigue que el mal aliento continúe y que, lo más importante de todo, no se sepa qué es lo que lo origina. Porque, eso es la halitosis un síntoma o señal de que algo va mal en nuestro organismo.

El mal aliento no es un problema estético

Causas que provocan mal aliento

“Hay más de 80 causas que pueden provocar halitosis, siendo algunas de ellas tan importantes como diabetes o alteraciones renales o hepáticas” afirma el Dr. Jonas Nunes, responsable de la Unidad de Halitosis del Centro Médico-Quirúrgico de Enfermedades Digestivas.

Aunque, por supuesto, la falta de higiene, no acudir al dentista regularmente, abusar del alcohol y del tabaco y comer alimentos muy fuertes (ajo, cebolla) se encuentran también entre los motivos de no tener un “aliento fresco”.

 

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Dónde esta el origen ….

Encontrar el origen que provoca al halitosis, descartados los de arriba, es básico para poner un tratamiento a cada persona, como se dice comúnmente, “a la que le canta el pozo”. Y los orígenes más frecuentes son 6:

En la Boca

llevar piercings en la lengua (atentas porque en esto nunca se cae), tener candidiasis (es un hongo que puede anidar en la lengua y en otras partes del cuerpo) e incluso salivar en exceso, entre otras muchas.

En la Respiración superior

por ejemplo tener sinusitis, una amigdalitis (que nos provoca olor a podrido, OMG) o respirar por la boca.

En la Respiración inferior

sufrir una neumonía o una bronquitis o algo más grave como pueden ser un absceso o cáncer pulmonar.

En el aparato Digestivo

estar infectado por la bacteria Helicobacter pylori  nos deja un aliento amoniacal, las úlceras, la gastritis y la Enfermedad Inflamatoria Intestinal también dejan huella en nuestro aliento.

Sistémico

tomar determinados medicamentos, tener fiebre, padecer diabetes (nos deja un olor afrutado en la boca) y sufrir alteraciones renales y hepáticas, entre otras afecciones.

Neuropsicológicos:

quizá en este caso sí que los hayáis sufrido en algún momento de vuestra vida como son el estrés, la ansiedad y la depresión.

Por todos estos motivos (y hasta llegar a 80) cuando notéis o alguien de vuestro entorno os diga (porque muchas veces uno mismo no es capaz de darse cuenta de su halitosis) que tenéis problemas con el aliento, es el momento de acudir al médico, para que diagnostique la enfermedad que lo provoca, la trate y, por ende,  se acaben los problemas de olor bucal.

CONSEJO

Si conocéis y apreciáis a alguien que padece halitosis decídselo, puede que ambos paséis un mal rato, pero a la larga te lo agradecerá, ya que muchas veces quien lo padece no es consciente del efecto que causa en su entorno (social, familiar, laboral) sino que solo nota como una especie de “desapego” que no sabe a qué se debe y por el que quizá lo esté pasando mal a nivel psicológico.

 

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Periodista de profesión y vocación y amante de la vida sana. Soy Consultora Freelance de Comunicación de Salud y Community Manager, lo que me permite aunar mis dos pasiones en el desempeño de mi trabajo y llegar al mayor número posible de potenciales. En continuo proceso de aprendizaje y siempre dispuesta a nuevos retos. Colaboro como bloguera con el objetivo de que la salud y la vida sana sean también interesantes para otras mujeres.

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