A menudo vienen a la consulta padres y madres preocupados por los malos resultados académicos de sus hijos.

“Estudia durante horas. Se lo pregunto en casa y se lo sabe, pero llega el día del examen y se pone tan nervioso que se olvida de todo”.

El estrés en nuestros hijos adolescentes

¿Os suena? Incluso, en algunas ocasiones, estos nervios se pueden convertir en problemas físicos como ansiedad, molestias estomacales, taquicardia…

Puede ser estrés, les digo. Y casi todos se sorprenden “¿Estrés? Pero si lo único que tiene que hacer es ir a clase y aprobar… para estrés el mío, con el jefe que tengo…”

El estrés en nuestros hijos adolescentes

El estrés no afecta sólo a los adultos

Lamento deciros que el estrés no es una situación exclusiva de los adultos. Nuestros hijos también sufren esas situaciones de estrés ante exámenes y tareas escolares.

Según un estudio realizado por la OMS en 2016, en España hay un elevado porcentaje de niños de 11 años que se sienten agobiados y estresados por el exceso de tareas para casa. Somos el noveno país de una lista de 42 países de la Unión Europea.

Sin embargo, cuando hablamos de jóvenes de 13 años, ese porcentaje cambia y España se convierte el el cuarto país del ránking, sólo superado por Malta, Macedonia y Eslovenia.

Esta situación de estrés en algunas ocasiones es provocado por las altas expectativas que los padres y madres creamos en sobre nuestros hijos.

Manejando expectativas

Esperamos de ellos la excelencia, la perfección. Nuestros hijos TIENEN que ser los más guapos, los más hábiles y los que mejores notas sacan… No toleramos ningún fallo en ellos y les hacemos sentir en permanente estado de alerta, sin respetar el ritmo que cada niño tiene. A menudo nos olvidamos de que el juego es importantísimo para el correcto desarrollo de un niño y de un adolescente y los mantenemos todo el día corriendo de una actividad extraescolar a otra, sin ni siquiera preguntarles si es eso lo que quieren hacer.

Muchos de vosotros tenéis adolescentes muy hábiles y ocupados, pero ¿son felices? Vale la pena que os lo preguntéis y reflexionéis sobre ello.

El estrés ante un examen.

El caso que os comentaba al principio de este post es menos dramático pero muy frecuente: el bloqueo ante un examen o una prueba “importante”.

Un poco de estrés puede ser bueno porque nos lleva a cotas de esfuerzo, atención y acierto que no tendríamos en situaciones de relajación. El problema llega cuando este estrés se convierte en distrés o un estrés excesivo.

El estrés no afecta sólo a los adultos
Photo by Tim Gouw

En esta situación nos vemos inmersos en un estado de ansiedad que nos hace estar más pendientes de lo que va a venir a continuación que de lo que está ocurriendo en el momento. Es decir, lo contrario al estado de concentración necesario para obtener un buen resultado tanto académico como en cualquier otro aspecto.

Más de un 50% de los conocimientos aprendidos para un examen se pueden llegar a perder si se pone uno excesivamente nervioso.

El cerebro necesita estar descansado para asociar ideas, rebuscar en nuestra memoria y pensar cuál es el resultado correcto.

Es muy importante que nuestros hijos aprendan a relajarse tanto a la hora de estudiar como en el momento de entrar a un examen.

Son muchas las técnicas de relajación que se pueden poner en marcha. Seguro que en Internet podéis encontrar diferentes ejercicios que podéis hacer con ellos.

En todos estos ejercicios vais a encontrar un denominador común: la respiración. Vamos todos tan atareados por la vida que casi se nos olvida respirar.

¿Habéis observado alguna vez como respira un bebé? Nada que ver con la forma en la que respiramos cuando somos adultos.

Alejandra Vidal, autora del libro Respiración consciente, afirma que la mayor parte de nosotros usamos tan solo el 30% de nuestra capacidad respiratoria. “En vez de expandir y llenar nuestros pulmones de aire, lo hacemos de manera superficial”, explica. Como consecuencia, nos falta vitalidad, tenemos dolores de cabeza, ansiedad, estrés… pero, sobre todo, esta carencia de oxígeno provoca un funcionamiento pobre de todo el organismo”.

Te invito a que compartas un poco de tiempo con tu hijo y juntos os relajéis, respiréis correctamente y dejéis de pensar en ser perfectos y os focalicéis en ser FELICES.

 

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Coach internacional, conferenciante, formadora y experta en Programación Neuro-Lingüística, me ha especializado en los 3 pilares educativos: madres/padres, adolescentes y profesores. Empresaria desde los 20 años y apasionada de las personas, he desarrollado la gestión del conflicto, la mediación y la conciliación.Actualmente imparto formación a madres/padres, profesores y adolescentes, doy conferencias sobre Comunicación Afectiva y Efectiva. Realizo sesiones de coaching individuales y sesiones de coaching al sistema familiar.

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