¡Queridísimas y queridísimos! ¿Cómo estáis? ¿Cómo os trata la vida?

El amor en los tiempos de pandemia y el 2.0.

Hacer la segunda pregunta en los tiempos que estamos viviendo, manda huevos, que diría aquel famoso político.

Bueno, al menos espero que la no hayáis perdido ni la salud ni el buen humor para hacer frente a esta pandemia y lo que queda del año. ¡Menudo 2020!

Yo os diré que tengo muchas novedades. Después de mi atípico verano en la casa del pueblo con los niños, mis padres y demás familia, Tony tomó la firme decisión de marcharse con los niños a viajar por Europa en una autocaravana (el karma existe, no os digo más). Y yo ese mismo día tomé la decisión de apagar el teléfono móvil y hacer las maletas con rumbo desconocido.

Maletas con Mariví

Como os mencioné, en el pueblo coincidí con mi amiga de la infancia Mariví. Hacía mucho que no nos veíamos, pero los días que estuvimos juntas nos dio tiempo a actualizar nuestra biografía y a recuperar el tiempo perdido.

Mariví se casó con un chico de “muy buena familia”, soso como él solo que únicamente tenía ojos para su ordenador y Real Madrid TV. Según parece, a Mariví, después de tantos años de aburrido matrimonio, un buen día algo se le iluminó en su cabecita y decidió mandarlo todo al carajo… con todo quiero decir al soso de su marido, a la suegra y al apartamento en Castellón. Al piso de Madrid y a los niños todavía no.

“Mira – me contó – el día de mi cumpleaños, cuando me vi cenando otra vez en el mismo restaurante cutre, con la misma vajilla, el mismo menú y me volvieron a regalar – otra vez – un pañuelo, un frasco de colonia y un libro de autoayuda, me dije: ¡Hasta aquí hemos llegado! Al día siguiente busqué un abogado por Internet y a tomar por saco… los 50 años marcan un antes y un después. Me pienso comer el mundo”.

El amor en tiempos de Mojitos

Y en estas estábamos cuando vi alejarse por la carretera la autocaravana de Tony con los 6 tesoritos. Miramos las ofertas de vuelos y en pocas horas estábamos en un hotel maravilloso en Santa Cruz de Tenerife, tomándonos un mojito y arreglando el mundo.

Os puedo decir que ha sido uno de los veranos más divertidos de mi vida, excepto por el hecho de que sufrí una pequeña alergia al sol y me llené de granitos que picaban como un demonio. Pero a pesar de ese pequeño contratiempo, creo que no me he reído más en mi vida y que no he contestado la verdad a ninguna de las preguntas que me han hecho.

¿Casada o divorciada?

A mi edad, no me van a preguntar “¿Estudias o trabajas?” pero si te preguntan “¿Casada o divorciada?”. Yo este verano me he declarado: soltera, divorciada, viuda y lesbiana… y porque no se me ocurrió nada más.

El caso es que, durante ese viaje y esas mañanas tontas de playa, tumbona y mojitos, a Mariví se le ocurrió que nos podíamos apuntar a uno de esos portales en los que encuentras solteros con tus mismos gustos.

Yo no estaba muy convencida, pero me dije: total, que vas a perder. No sales, todos tus amigos son los amigos de tu ex, trabajas en un colegio religioso que no ha cambiado de profesores desde hace 40 años y cuando te mandan de viaje te hospedas en una casa religiosa… ¡Muchas oportunidades de conocer gente no tienes!

Nuevo perfil y … empieza la aventura 2.0.

Y dicho y hecho: nos creamos un perfil y empezamos la aventura.

Hemos tenido algunas citas que no han sido muy afortunadas, pero ¿sabéis qué os digo?: que me da lo mismo. He recuperado las ganas de arreglarme (pero por gustarme a mi, no por gustar a nadie). Me he cortado el pelo, me he puesto mechas, me hago tratamientos de belleza y, no os lo vais a creer, me he atrevido a hacerme las ingles brasileñas que siempre me había dado mucha cosa, fíjate qué tontería.

En casa están que no dan crédito. Tony me mira de forma rara y no para de decirme “Algo te han hecho, te noto diferente”. Y yo pienso para mi ¿Diferente? No te darías cuenta de que he cambiado ni con una operación de reasignación de sexo. Una vez me corté el pelo y tardó en darse cuenta 5 días. Decía que pensaba que me había hecho un recogido.

La familia está encantada a pesar de la pandemia

Los MEO por su parte, están encantados. Como ahora salgo más (no entro en casa) pasan mucho tiempo en casa de papá, comen palomitas y se ven hasta los partidos de la liga nepalí, si es que existe.

Mis adolescentes y mi jovencita (a Blanca con novio y empezando la universidad, ya no la puedo considerar adolescente) están intrigadas y un poco molestas. Intrigadas porque ya he dejado de pelearme con ellas por el desorden de su habitación o por dejar la ropa tirada por cualquier sitio y molestas porque como no meten la ropa en la lavadora, han estado unos cuantos días sin ropa limpia que ponerse. ¡Cosas de la vida!

Ya ni me enfado cuando veo a Shaiming (el novio) en casa. Ya le he dicho que se puede quedar a dormir cuando quiera, en cuanto me presente los papeles de empadronamiento y pueda hacer frente a los 800 euros que pido por habitación. No sé qué efecto le habrán hecho mis palabras, pero a las 10 se va a su casa.

En cuanto a Marta y Paulita, están encantadas de que haya renovado mi vestuario y, sobre todo, mis esmaltes de uñas. Me los roban sin parar.

Dejo para el final, la noticia bomba: llevo ya 4 semanas quedando con el mismo señor. ¡Madre mía!

Os dejo con la intriga porque esto os lo tengo que contar con más calma.

¡Ay, Mariví, Mariví por qué te habré hecho caso!

¡Feliz semana!

 

Rita

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Mujer, madre, hija, esposa, emprendedora y rebelde… ¡esa soy yo! Me llamo Mercedes Rico, me confieso luchadora y con una gran capacidad de reinvención. Me he caído y me he levantado muchas veces. En algunas ocasiones he perdido el sentido del humor, pero ha sido muy pocas veces. Me gusta reír y arrancar una sonrisa y creo que la imaginación es el único secreto para tener una vida más o menos feliz. En la actualidad compagino mi labor como coordinadora académica en un centro de enseñanza con mi proyecto LAS COSAS DE MERCEDES. Tengo un deseo: arrancaros una sonrisa.

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