Querida Luisi:

¡Qué alegría volver a estar en contacto después de tantos años!

Me hizo mucha ilusión encontrarte el otro día en la calle. ¡Qué casualidad y qué pequeño es el mundo! Si me llegan a decir que te iba a ver justo el día en el que salí a la calle con un catarrazo tremendo, en chándal, con el pelo sucio y arrastrada (literalmente) por mi perro, no sé qué hubiera hecho… bueno, si lo sé: lavarme el pelo y vestirme. Hija, es que tú siempre has ido muy mona…

Supongo que fue por ese cúmulo de circunstancias por lo que no me reconociste a primera vista. Por eso y porque he engordado 24 kilos durante el embarazo y aunque los voy perdiendo, voy lenta. Para ser más exactos, he perdido 1 kilo y 320 gramos en los últimos 5 meses, exactamente desde el día que nacieron los MEO (Martín, Eric y Óscar). Mi madre dice que la ansiedad me engorda.

Volviendo a nuestro encuentro, te diré que por ti no pasan los años: sigues teniendo la misma cara que tenías en el colegio, tan redondita, con esos mofletes tan coloraditos. Eras una monada, como tu hermano mayor. Hay que ver cómo os parecíais. No sé por qué el simple de Tomás os llamaba los hermanos cebolleta. Cosas de niños.

Tenemos que quedar un día con más calma y me cuentas qué fue de tu hermano. ¿Se casó con la niña esa con la que me puso los cuernos? No te creas que le guardo rencor. ¡Qué va! He de confesarte que lo pasé muy mal pero se me pasó aquel frío día de enero en el que le desapareció la ropa del vestuario después del partido. ¿Te acuerdas? Tuvo que volver a casa en pantalones cortos y camiseta, con el frío que hacía.

No sé quién sería el desalmado que le robó la ropa y la dejó en la capilla con una nota que decía “Te jodes. Donde las dan las toman”. A mi me dio mucha pena y dejé de tenerle manía.  Además, ese mismo día conocí a mi Toni que, fíjate qué casualidad, le tocaba ser monaguillo. ¡Casualidades de la vida!

Bueno te dejo porque ya es la hora del baño y a los MEO les falta pedir gafas de buceo de las ganas que tienen de agua.

Lo dicho, a ver si nos vemos un día tranquilamente y hablamos sobre nuestras vidas.

Un abrazo,

 

Rita

P.D.- Por cierto no te tomé el pelo cuando te dije que mi perro se llama “perro”, que vi que torcías el gesto. Lo compramos para nuestra hija Marta (iba a decir la mediana, pero ahora ya tendré que decir la segunda) porque no pronunciaba bien la erre y pensamos que así le ayudaríamos. (Una tontería como otra cualquiera). El médico nos dijo que tenía rotacismo y lleva años en tratamiento con un logopeda. El perro se quedó con ese nombre tan absurdo y ella sigue llamándole “Pego”.

 

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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