¿Os ha pasado alguna vez de sentir mucho dolor por una emoción? Y que en esas ocasiones os gustaría pasar días durmiendo, ¿o viendo la tele?  Seguro que más de una hemos pasado por esto, ¿verdad?

Nos ocurre Cuando la emoción duele

Porque hay emociones gustosas y deliciosas y, hay otras, dolorosas y desagradables.  ¡¡¡Y las sentimos todas!!! Va en el “pack” de ser humano. Reir, llorar, enfadarnos, sentir vergüenza…

A veces dejamos más espacio a aquellas que nos gustan… pero ¿qué hacemos con las que nos molestan?  Normalmente huimos de ellas, a veces anestesiándonos con distracciones o con adicciones, otras veces, negando que estén ahí, creyendo que por ello van a desaparecer.

Mindfulness aprendemos la importancia de permitirnos sentir

Pero esas emociones, también forman parte de nosotras y tienen derecho a ser escuchadas y tener su lugar.

En Mindfulness aprendemos la importancia de permitirnos sentir, de dejar un espacio para la emoción, de observarla con distancia y sin juicio y, de ahí, comprender que son mensajeras que quieren hablarnos de nosotras mismas.

Escuchémoslas, sin avergonzarnos de lo que sentimos ni culpabilizarnos.

¿Qué emoción no te permites?

Ahora en concreto, piénsalo… ¿Qué emoción no te permites?  ¿la rabia?  ¿la tristeza? ¿el miedo? ¿Qué te decían de pequeña?  “Está mal enfadarse”, “¡No llores!”, “No tengas miedo, ¡menuda chorrada!”… Todas estas frases, cargadas de buenas intenciones, nos han dado el mensaje de que está mal sentir algunas emociones, que es de personas débiles y sin carácter… ¿te suena?

Gestionando emociones con Mindfulness en The Damas Blog

 

Dando espacio en mi día a las emociones…. a todas ellas.

Pues hoy, rindo homenaje a estas emociones que, aunque duelan, también me hablan de mí.  Les doy espacio y las expreso de una manera adecuada para mí y las personas de mi entorno. No se trata de dejar al caballo emocional desbocado.  Se trata de cuidarle, alimentarle y poder utilizar su energía para poder galopar si queremos, o sino, simplemente dar un agradable paseo.

Cómo gestionar emociones con Mindfulness

Os invito a que, cuando sintáis esas emociones, busquéis un espacio tranquilo y sin interrupciones y, cerrando los ojos, toméis respiraciones largas y profundas desde el abdomen. Así podréis escucharlas, sin engancharos a ellas, tomando la distancia necesaria para mirarlas con una enorme compasión.  Notareis las tensiones o los dolores del cuerpo, donde habitan e iremos soltando con cada inspiración y expiración.  Las respiramos hasta que sintamos que nos hemos reconciliado con lo que sentimos y, agradecidas, retomaremos la jornada o aquello que queramos hacer en ese momento.

Mi propuesta del día es hacernos amigas de nuestras de nuestras emociones, de TODAS y cada una de ellas.

¡Feliz y consciente día!

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Experta en Mindfulness, Formadora y Coach en entorno corporativo y escuelas de negocio. Emprendedora, mujer y madre de dos niños. Me encanta disfrutar de todo lo que nos regala la vida: una buena compañía, un paseo, un espacio de silencio, una comida deliciosa… Comprometida con el desarrollo de la conciencia y en facilitar el descubrimiento de la atención plena como una manera de vivir más satisfactoria.

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