Comida oriental

¡Hola querid@s!

¿Cómo estáis? ¡Cuánto tiempo sin hablar con vosotr@s! Es que estoy, como dicen ahora las nuevas generaciones “estoy que no me da la vida” (que no sé qué significa, por cierto, pero intuyo que debe ser que están muy ocupadas y no tienen tiempo para nada… y por eso lo digo).

No os voy a aburrir con mis tareas: sólo deciros que he tenido de todo: viajes, reuniones familiares, alergia, bronca con la directora… es decir, lo normal.

Comida oriental

Lo que si quiero contaros es que me he aficionado a la comida china. Me han dicho que es muy sana, que tiene poca grasa y me he hecho fan. Me estoy viendo todos los videos que encuentro en You Tube y cuando puedo me voy a probar recetas a restaurantes orientales. A esto último siempre voy sola o con alguna amiga porque mi Toni me ha dicho que “ni de coña”. Ya sabéis que él es muy suyo y no cambia una fabada por un arroz tres delicias ni aunque le den un premio.

Salsa chili dulce

Os contaré que la semana pasada fui a un restaurante nuevo y me pedí una ensalada deliciosa: tenía fideos vermicelli, cilantro, gambas y una salsa un poco picante que estaba deliciosa. Me costó averiguar qué salsa era porque la camarera no sabía decir ni agua en nuestro idioma y nos costó mucho entendernos.

El caso es que, finalmente, me dijo que se trataba de una salsa de chili dulce. No hace falta que os cuente que esa misma tarde me fui a un supermercado de productos chinos (de los de verdad) y me compré todo para hacerme yo la ensalada en casa.

Cacareando las bondades de la ensalada oriental

La verdad es que fui con los MEO que no se pueden estar quietos ¡Dios, que movidos me han salido!, aparqué en doble fila y, además, iba con mucha prisa porque llegaba tarde a recoger a las niñas de ballet. El caso es que pregunté donde estaban los ingredientes que buscaban y lo cogí todo casi sin mirar.

Lo que viene a continuación os lo podéis imaginar. Por la noche hice la ensalada y estuve cacareando sus bondades más de una hora en un intento de que tanto Toni como las niñas la probaran. Me puse tan pesada que decidieron probarla, no tanto por decisión propia como por no oírme, lo sé.

Pero no con chili ……..

Sólo deciros que no nos hemos vuelto a hablar. Y esta vez no es porque estemos enfadado, no: es porque tenemos el paladar dormido desde hace 4 días. Nos llevamos la comida a la boca todos a la vez y aquello estuvo a punto de arder como la Noche de San Juan. Toni se puso tan rojo que yo pensé que le daba algo. Las niñas rompieron a llorar y yo no era capaz ni de pedir auxilio.

Después de un rato de angustia y congoja me fui a la cocina para tratar de averiguar qué había hecho mal.

Como os podéis imaginar, el fallo estaba en la salsa: era de chili, si pero en lugar de dulce era “extra hot” … lo que viene a significar que picaba como un demonio.

Por Dios, leer siempre la etiqueta

Después de esta maravillosa experiencia, no renuncio a la comida oriental, pero he decidido que cuando vaya a comprar los ingredientes, voy a:

  • Ir sola (sin los MEO)
  • A ser posible sin prisas y sin ganas de ir al baño
  • A aparcar bien, aunque me pille un poco más lejos
  • Y, sobre todo, sobre todo, VOY A LEER LA ETIQUETA antes de comprar.

Uno de los MEO ni se inmutó

Para terminar, compartiré con todos vosotros lo más extraño del caso: cuando volvimos a la mesa después de beber agua, tomar miga de pan, volver a beber agua, tomar sal, beber más agua… cagarnos en todo lo que se movía y volver a beber agua… nos dimos cuenta que uno de los MEO estaba sentadito a la mesa y estaba comiendo ensalada como si tal cosa. Ni se inmutó.

He pedido hora en el pediatra por si acaso tiene algún problema y no tiene gusto o paladar o, a lo mejor, simplemente es tan atrevido como su madre.

Ya os contaré. ¡Feliz semana!

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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