Autoestima Sana. Comunicación constructiva

Liderar (nos) en tiempos de crisis

Liderar (nos) en tiempos de crisis

De repente y sin pedir permiso, algo microscópico ha sido capaz de cambiar todos los aspectos de nuestra vida y han dejado huella en nuestra salud física, mental y emocional. Por no hablar de las consecuencias que ha tenido en nuestros nuestras relaciones, nuestro trabajo y nuestra economía.

Sabemos que no contamos con la capacidad de controlar ni la trayectoria ni las consecuencias globales de este virus, sin embargo, sí podemos y debemos, tomar medidas para responder de manera adecuada, intentando disminuir todos estos impactos negativos y adaptándonos a las nuevas condiciones.

Esta experiencia nos da mucho que pensar y, si estamos dispuestos, de aprender. No voy a decir que salimos reforzados porque eso lo tendremos que ver con el tiempo pero si después de algo tan impactante como lo que hemos vivido, volvemos exactamente a los mismos procesos, las mismas formas de trabajar y de relacionarnos, sería un sin sentido.

Es imprescindible comprender que para poder realizar cambios en nuestro entorno, hay que comenzar haciéndolos en nosotros mismos. La verdad es que, durante estos meses de vorágine nos hemos implicado a tope con mil cambios y con seguridad hemos intentado hacerlo de la mejor manera posible o improvisando según el momento.

Para mí, uno de esos cambios e introspección en los que me he sumergido y a veces con sorpresas, ha sido el del trabajo personal de autoconocimiento y reconocimiento de lo que valoramos, lo que somos, nuestras creencias y capacidades, de tener presentes las metas, de lidiar con las debilidades y los temores que eran muchos, de preguntarme y replantearme hasta qué punto las relaciones interpersonales y las de pareja discurren de manera satisfactoria, en fin de esa noria de sentimientos y circunstancias que sorteamos diariamente.

Somos muchos los que nos enfrentamos a cambios continuos en nuestra vida personal y profesional. Dentro de nuestra búsqueda de bienestar y crecimiento interior, podemos replantearnos muchas cosas y  esta situación  nos ha generado una gran ansiedad debido a la falta de estabilidad y vernos envueltos en un futuro incierto donde nuestra grandes preguntas han sido: ¿voy a ponerme enfermo? ¿Qué pasará con mi familia? ¿Qué va a ocurrir con mi trabajo? ¿Seré capaz de recuperar mi actividad, servicios y clientes?

Conocerse no es fácil ni cómodo. Aceptar lo que somos y lo que no, buscar e indagar en nuestro interior  supone invertir tiempo, esfuerzo y, sobre todo, ser muy sinceros. Aquí salen a flote tus luces y sombras  y cuando hay que invertir tiempo…siempre se hace cuesta arriba. Si no sabes apreciar lo que tienes y lo que eres, vas a vivir en una frustración continua  y si no tienes ni idea de los que quieres andarás eternamente en la búsqueda de algo. ¿Crees que merece la pena? Sinceramente creo que no

“Conocerse representa tener poder sobre uno mismo y la oportunidad para aprovechar adecuadamente nuestras habilidades”

En ocasiones podemos descubrir aspectos que nos asusten y nos “avergüencen” pero no hay que ser cobardes y salir huyendo porque “esto no va conmigo”.  Nos podemos sorprender con ideas que van y vienen, sí,  contradictorias e incoherentes, pero que también forman parte de quiénes somos. Y, lo más importante, cuando no aceptamos y rechazamos esas partes que consideramos negativas de nosotros mismos, nos estamos perdiendo la oportunidad de mejorar y por tanto de desarrollarnos y crecer a nivel personal.

Como veis, todo comienza en nosotros… Para ello es imprescindible comenzar el liderazgo empezando por nosotros mismos. Es necesario recorrer un camino de autodescubrimiento. Querernos, conocernos, aprender a gestionar las emociones (positivas o negativas), a conocer tus fortalezas, tus debilidades, tus mejoras y objetivos. Esta es la mejor forma de enfrentarte con los obstáculos que nos pone la propia vida y que en este momento son más numerosos de lo que nos gustaría.

Trabajar nuestro autoliderazgo implica ser capaces de liderar nuestra vida, nuestra realidad, nuestras creencias, y la libertad de elegir cambiarla o no, en definitiva nos ayuda a entender que somos protagonistas, que podemos formar parte activa de lo que pasa a nuestro alrededor y comprender  que eso es una oportunidad muy valiosa para cada uno de nosotros.

Trabajar nuestro autoliderazgo

Todo esto repercute en un mayor bienestar emocional, crecimiento personal, así como en una mayor seguridad y confianza en la propia persona. Ya que se trata de intentar indagar en nuestra esencia, pero ¿cómo lo hacemos? ¿Qué competencias, sobre todo emocionales, nos van a ayudar en este proceso?

autoestima sanaEl autorespeto es una de ellas. Es muy lógico querer que las personas con las que nos relacionamos nos reconozcan y nos valoren; deseamos que acepten, o al menos tengan en cuenta, nuestras opiniones, preferencias o necesidades. En definitiva que nos respeten

Sintiéndolo mucho os tengo que decir que en más de una ocasión nos olvidamos de ofrecer hacia nosotros, ese mismo respeto que exigimos a los demás. Anteponemos, por sistema, las necesidades de los demás a las nuestras. No ponemos límites y permitimos que los demás abusen de nosotros o de nuestro tiempo. Dejamos a un lado nuestros principios y valores. ¿Os suena de algo esto? Reflexionemos…

El autorespeto implica aceptarnos como somos, tener claras cuáles son nuestras limitaciones y posibilidades, ser conscientes de cuáles son nuestras necesidades y de respetarlas; poniendo límites a los demás en el caso de que fuera necesario y estar dispuesto a pensar de manera independiente. En definitiva vivir de acuerdo con nuestros valores y opiniones, independientemente de la aprobación y juicios de los demás que siempre van a estar presentes.

En muchas ocasiones nos empeñamos en “encajar” y a mostramos de forma diferente a como realmente somos, solo por ser aceptados; esta falta de autenticidad nos hace sentir mal y deshonestos con nosotros mismos y con los demás. Si para ser aceptado tienes que enmascarar u ocultar tu forma de pensar, tal vez sea el momento de ponerte a pensar lo que te aporta mantener una relación con alguien que no te valora tal y como eres. Recuerda que el respeto mutuo es la base de las relaciones sanas.

Por tanto, di lo que piensas; es lógico que tengas miedos o dudes de la reacción de la otra persona pero acuérdate de que tienes derecho a mostrarte cómo eres, de forma adecuada, sin violencia y sin ofender a nadie, pero también expresando tu desacuerdo u opinión, sin tener miedo de que los demás acepten o rechacen tu forma de pensar

“Respetarse a uno mismo es ser auténtico, reconocerse siempre con la aptitud y seguridad necesarias, para ver tus logros y seguir adelante”

autoestima sanaEl autocontrol es la capacidad de  estar tranquilo, pudiendo ejercer el control de las propias emociones, comportamientos, deseos. Esta capacidad nos permite afrontar cada momento de la vida con mayor serenidad y eficacia al manejar de forma adecuada las diferentes situaciones con las que nos enfrentamos, es decir, nos resulta más fácil mantener la calma y controlar nuestros impulsos y por tanto, favorece que actuemos de forma proactiva.

Ser una persona proactiva significa tomar la iniciativa, ser activo y actuar; en lugar de esperar a que el problema se resuelva solo o que sean otros quienes lo solucionen; intentar crear nuevas oportunidades, buscando información para encontrar respuestas que permitan generar estrategias diferentes y mejorar así la situación personal.

autoestima sana Nuestra autoestima que es el conjunto de percepciones, evaluaciones y valoraciones que tenemos de nosotros mismos en cuanto a nuestra forma de ser, nuestras cualidades y valores. Es ese sentimiento que tenemos sobre nosotros mismos, sobre nuestra manera de ser y actuar, sobre nuestros rasgos físicos y mentales… Lo más natural de mundo es que como personas sintamos temor de los demás y de sus intenciones, y ¿entonces cómo supero este listón?

Hábitos saludables: claves para el éxito sostenible

¿Por qué crees que no eres lo suficiente inteligente, hábil, perseverante o no estás centrado para hacer lo necesario y poder alcanzar el resultado que tú deseas? ¿Por qué tienes tantas dudas que pudieran ser razonables o no? ¿Por qué lo crees? Con la autoestima hemos topado. Si no sabemos quiénes somos, si no conocemos cuáles son nuestras fortalezas y debilidades, nuestros valores….la llave la tienes en tu mano, tienes que tener confianza en tus capacidades, la autoestima nos refuerza para darle sentido de vida y valorarnos como individuos y como profesionales. Estos son los primeros escalones que nos llevan a autorrealizarnos y esto, queramos reconocerlo o no, es el sueño de cualquier persona.

Si tú mismo te pones barreras y te rechazas, ese rechazo es una herida que tiene síntomas. Esos síntomas no son tu valor. Tu valor lo defines tú y solo tú. Lo que el rechazo te enseña es que tú eres un potencial infinito de amor propio y que ese dolor es un lugar de impulso para retomarte, valorarte y hacerte cargo de tu propio poder y autoliderazgo.

Como bien leía en el artículo Hábitos saludables: claves para el éxito sostenible, las personas que tienen desatendidos el cuerpo, la mente y sus emociones no pueden optar por un auutoliderazo efectivo y las personas que no tienen autodominio, no pueden optar por un liderazgo sostenible en el tiempo. Comencemos a liderarnos y comencemos por cultivar uno de los hábitos más saludables: nuestra autoestima

La autoestima: para dar primero hay que darnos

Hablamos mucho de la importancia de querernos a nosotros mismos, pero pocas veces nos dicen que implica y conlleva esto. La autoestima, como hablamos en el punto anterior, es la ventana a través de la cual vemos el mundo y nos percibimos a nosotros mismos. No se trata de algo pasajero que conseguimos y ya está, hemos terminado de prestar atención y punto, es algo que hay que alimentar día a día y momento a momento que requiere cultivarla y cuidarla.

Si nos queremos bien, vamos a poner el énfasis en nuestras fortalezas, en nuestras cualidades, en las cosas que nos salen bien y, a través de ella, en los aspectos más positivos y constructivos del mundo que nos rodea. Por el contrario si nos queremos mal, pondremos el énfasis en nuestras debilidades, en nuestros defectos, en nuestros errores y, desde ahí, vamos a percibir los aspectos más negativos de los demás y del entorno que nos envuelve.

“Las personas con sana autoestima tienen relaciones muy enriquecedoras. No son egoístas, están aprendiendo aquello que necesitan para después brindárselo a los demás”

  • De qué depende una autoestima sana

Desde bien pequeños comenzamos a moldear nuestra autoestima. Si nuestros padres, amigos o familiares nos hicieron sentir que éramos personas inútiles o poco valiosas, es bastante probable que como adultos nos sigamos juzgando de la misma forma, siendo una fuente de conflicto importante que se transmite en la forma que tenemos de afrontar los problemas

Por el contrario, si desde niños se nos transmite seguridad y la idea de que seremos capaces de conseguir ser independientes y alcanzar lo que nos propongamos, entre otros tantos aspectos, aumentará la posibilidad de tener una autoestima alta.

A pesar de ello, cuando somos adultos somos responsables de nuestra autoestima, y para ello debemos desarrollar el trabajo interior de aceptación de esa parte “herida” y crear tus propios cimientos de la autoestima.

  • Aceptarse incondicionalmente, secreto de autoestima

Es importante admitir todo aquello que no nos gusta de nosotros mismos, de reconciliarnos con todas las partes que están en conflicto en nuestro interior. Cuando abrazamos y acogemos todo lo que somos, dejamos de malgastar la energía en luchar contra una parte de nosotros mismos, y la tenemos disponible para mejorar y transformarnos. Cuando nos aceptamos, las relaciones dejan de ser dependientes y demandantes para ser relaciones más nutrientes y enriquecedoras no tenemos que esperar que otra persona llene el hueco emocional que nos corresponde cubrir a nosotros.

La autoestima sana: para dar primero hay que darnos

  • Contar con un “yo cuidador” para superar las dificultades

La verdadera autoestima no tiene que ver con el perfeccionismo, sino que tiene que ver con la aceptación de nuestra parte vulnerable. Y es que, querernos bien no va a depender de nuestras cualidades positivas, nuestros éxitos profesionales o  económicos, sino que más allá de todo ello, va a depender de la capacidad que

tengamos de reconocernos y levantarnos  a pesar de nuestras equivocaciones, defectos, fracasos y debilidades. Es importante desarrollar un “yo cuidador” para acogernos en momentos difíciles y de esta forma ir experimentando cómo la autoestima se convierte en un amortiguador de las emociones que nos duelen y entristecen. ¿De qué estamos hablando? Se trata  de crear unos momentos y un espacio al que acudir cuando la vorágine de los sucesos cotidianos nos absorbe y hasta nos desborda para conectar con nosotros mismos mismo y a la vez, desconectar de los estímulos innecesarios y distracciones del día a día. Será una especie de punto firme al que acudir cuando sobrevengan tempestades. Las tempestades son todas aquellas situaciones, cotidianas o no, que nos sacuden, nos paralizan o nos crean tensión.

  • Autoestima sana a pesar de los fracasos

En dónde tenemos que poner el foco de nuestra atención no es en cambiar lo que no nos gusta, sino en poder decir: sí así es, así está siendo, y lo acepto, lo reconozco. Desde ese reconocimiento sincero, ver lo que es mejor para nosotros y nos proporciona la paz y la serenidad que nos corresponde por naturaleza.

Así experimentamos el valor que llevamos dentro independientemente del de todo el cúmulo de sucesos que han surgido en el camino de la vida, de si ocurre o no lo que deseamos, de si nos aprecian o no, pues nuestro sentimiento de valía ya no depende de lo externo, sino de nosotros mismos.

“Ocúpate de tu autoestima y crea un“yo cuidador”, un punto firme al que acudir cuando aparezcan situaciones que nos sacuden, nos crean tensión y paralizan”

Hábitos para tener una autoestima sana ¿Los conoces?

¿Cómo me siento conmigo? ¿Me hago esta pregunta a menudo? O paso por la vida de puntillas dando prioridad a todos los asuntos del día a día? Benditas preguntas… Y es que por mucha confianza que tengamos en nosotros, siempre aparecen los problemas de autoestima. Siendo tú lo más importante que tienes en tu vida, siempre de una manera sana y sin caer en el egocentrismo ¿No crees que sea posible aprender cómo ser mejor persona o la mejor versión de ti mismo?

Hábitos para tener una #autoestima sana ¿Los conoces? by @a_donnas Clic para tuitear

Si notas que no eres capaz de confiar en lo bueno que eres y sientes que una inseguridad emocional  se apodera de cualquier decisión que debes tomar entonces es momento de tomar las riendas y acabar con ciertas conductas que no ayudarán en tu camino a tener una buena autoestima:

  •   No te trates con desdén

En muchas ocasiones somos muy duros y autoexigentes con nosotros mismos. Recuerda que una cosa es hacer las cosas bien y ser exigentes y otra es flagelarte y hacerte daño a la primera de cambio. Mereces tratarte de buena manera y respetarte cada hora del día y tratar de hacerlo siempre desde un punto de vista positivo, que siempre nos proporcionará un refuerzo más favorable a la hora de desarrollar nuestra autoestima y volver a ganar confianza en uno mismo.

  • Piensa en tus logros y metas alcanzadas

Este es uno de los mejores ejercicios para aprender cómo mejorar la autoestimaApunta tus logros, incluso haz una lista. Cuando percibas inseguridades o miedos lee esta lista va a hacer que te sientas un triunfador y esto te motivará a alcanzar tus otras metas dándote más logros para aumentar esta lista que vas creando.

Hábitos para tener una autoestima sana

  • La importancia de decir “No”

No trates de complacer a los demás sin complacerte a ti primero. Es vital que te priorices, por lo tanto, cada vez que quieras decir “no” a situaciones en las cuáles no te quieres ver envuelto, solo hazlo. No hay problema en comunicarlo, para eso está la asertividad. Nos costará en un principio pero con el tiempo le vas a encontrar muchas ventajas.

  • Poner el foco en tus defectos es un hábito destructivo

Es imposible ser perfectos, así que es necesario empezar identificando nuestros defectos para tratar de convertirlos en virtudes ya que son nuestros aliados para mejorar la autoestima y lograr grandes cosas.

  • Queda prohibido compararse con otras personas

Al compararnos con otras personas tratamos de imitar sus logros y nos olvidamos nuestra esencia. Entre los peligros de compararnos nos daremos cuenta que siempre habrá una persona mejor que nosotros y lo más fácil es compararse con una persona de nuestro entorno, una comparación  totalmente errónea. Compararse suele dar paso a la envidia por los éxitos de la otra persona.  Demos la vuelta a la tortilla a nuestro favor, es mejor sentir admiración por esa persona y que se convierta en un referente para mejorar nuestra autoestima.

“Piensa en la felicidad propia como un elemento más para hacer felices al resto, no como un sacrificio”

  • Dile no a las autocríticas destructivas

Culpabilizarnos por una situación es más fácil de lo que creemos. Está claro que de vez en cuando hay que asumir responsabilidades y analizar dónde hemos fallado, es un gesto de madurez y fortaleza que no todos llegamos a hacer. El problema lo tenemos cuando hacemos de esto una continua fuente de conflictos algo patológico, que nos lleva a paralizarnos, a sentirnos excesivamente culpables e incluso a provocarnos depresión, afectando nuestra autoestima. Una buena estrategia para acabar con la culpa es examinar la situación desde un punto de vista lógico y atribuir su parte de culpa a cada uno de los responsables.

Independientemente de las expresiones que empleemos o cómo lo digamos, cuando nos hacen o nos hacemos una crítica tenemos que reconocer que acaba por dolernos de una forma u otra. ¿Por qué nos ocurre esto? Porque nos tocan algo tan valioso como es nuestra autoestima.  Si recordáis, en el blog ya tratamos este tema en el artículo  Cómo hacer críticas sin herir a las personas

  • Elógiate y aprende a aceptar elogios

Sí, sí y esto no es ego… es decirte que aprendas a felicitarte y hacerte cumplidos, date de vez en cuando unos aplausos merecidos y también aprende cómo aceptar cumplidos. Nos cuesta mucho porque nos da vergüenza, deja de creer que no los mereces y comienza a decir “gracias”.

  • No te pongas metas irrealistas

Te lo habrán dicho una y mil veces: fijarte metas y objetivos en la vida es algo fundamental. Es necesario tener algún tipo de ambición, querer conseguir algo, para que sepas exactamente cómo dirigir tu vida. A lo mejor lo que no te han contado es que esas metas y esos objetivos deben ser, sobre todo, realistas. Si nos fijamos metas u objetivos inalcanzables, lo único que obtendremos es frustración porque tendremos la sensación de que no nos esforzamos ni trabajamos lo suficiente y… ¡nada más lejos de la realidad!.

Adquirir un buen aprendizaje de cómo afrontar retos y cómo superar las derrotas, nos va a ayudar a entender cómo mejorar la próxima vez. No te de miedo de darte segundas, terceras y muchas oportunidades, ya que la constancia y la dedicación es lo que nos enseña cómo ser exitosos.

No te pongas metas irrealistas

  • Comparte con las personas que te quieren

Mucho cuidado con este punto. Una persona que es solitaria, tiene menos posibilidades de alcanzar un bienestar emocional porque  al fin y al cabo somos seres sociales y para nosotros es vital socializar y compartir con otros seres humanos. Por lo tanto, compartir con personas a lo largo del día, te ayuda a sentirte querido y escuchado, te hace sentir con un grado de importancia para las personas que te rodean. Ahora está la cara menos bonita  aprender cómo mejorar la autoestima implicas que reconozcas y evites a las personas que no aportan cosas positivas y que no suman en tu vida

Autoestima sana y comunicación constructiva

Desde que nacemos nuestro mundo está rodeado de palabras y frases que van formando nuestro cerebro día a día. El lenguaje de nuestros familiares, amigos, nuestro entorno más cercano, va condicionando nuestro día a día sin que percibamos el poder que estas palabras puedan tener en nuestro estado de ánimo, nuestra manera de pensar y en definitiva, en nuestra actitud para enfrentarnos a las cosas que sucedan en nuestras vidas.

Nuestra forma de hablar nos delata. Las expresiones que inconscientemente utilizamos demuestran cuándo existe algún problema de autoestima. ¿Y has observado qué te dices a diario? ¿Es Motivador y positivo? ¿Es negativo y devastador? Te animo a  descubrir más en el siguiente e interesante artículo  El lenguaje de la autoestima: lo que debes decir y lo que no para sentirte mejor a lo mejor alguna de estas expresiones la utilizas más a menudo de lo que piensas ¿verdad?

“Es muy importante lo que decimos a los demás, pero todavía más lo que nos decimos a nosotros mismos. Cuida el lenguaje y la elección de las palabras que usas”

 

En nuestro diálogo interno se resumen gran parte de los pensamientos, ideas y preocupaciones que ocupan nuestra mente; seamos conscientes o no, este dialogo ocurre de forma continua, y es un reflejo de nuestra personalidad y de nuestra perspectiva ante  todo lo que ocurre a nuestro alrededor. Las palabras que nos decimos influyen en la emoción desde la que actuamos; o lo que es lo mismo, nuestro lenguaje interior condiciona la forma de afrontar los problemas, ya sea optimista, ansioso, activo, pesimista, apático…

Observar cómo nos hablamos a nosotros mismos (y a los demás) y qué tipo de lenguaje utilizamos nos aporta una información muy valiosa que podemos usar para mejorar nuestra vida y nuestras relaciones con los demás. Con esto no estoy diciendo que seamos unos “happy flower” superpositivos  y vayamos a creer que sólo cambiando las palabras vamos que las cosas sucedan por arte de magia.

Una buena comunicación es la capacidad de poder expresar tus necesidades, opiniones, pensamientos y sentimientos de una forma clara, directa y comprensible para tu interlocutor. De la misma manera, una buena comunicación también requiere saber escuchar de verdad lo que las otras personas dicen. Gracias a esta interacción de comunicar y escuchar, podremos lograr un entendimiento entre las personas que participan de dicha comunicación.

El éxito de una buena comunicación es tener muy claro qué deseas expresar y cómo hacerlo de la forma adecuada. Para ello necesitas tener confianza plena en tu punto de vista y querer comunicarte sin esperar una respuesta en concreto. Ahora seguramente te estarás preguntando, cuáles son las consecuencias de una baja autoestima en tu comunicación. Párate a pensar por un momento en lo siguiente  cuando hablas ¿sientes vergüenza de dar tu opinión? ¿Lo haces por querer aparentar o demostrar algo? ¿Tienes problemas para identificar y comunicar tus necesidades? ¿Te comunicas reaccionando a una determinada situación de forma explosiva?.

Autoestima sana y comunicación

La respuesta a todas estas preguntas va a poner de manifiesto tus niveles de inseguridad y  los correspondientes problemas de comunicación que trae consigo. ¿Por qué las dificultades de comunicación son una consecuencia de la baja autoestima? Porque una comunicación  positiva pasa por estar seguro de tus propios pensamientos y sentimientos y esto es muy difícil de mantener si es que tienes una baja autoestima. Las personas que tienen baja autoestima no están seguros de sus pensamientos y sentimientos, lo que provoca ansiedad, opiniones variables e inestables y comunicación corporal defensiva.

Gracias a la autoestima, es más fácil tener la mente abierta a las influencias y posibles manipulaciones por parte de personas interesadas o manipuladoras. Además vamos a conseguir disfrutar de muchas actividades bien sea solos o acompañados de otras personas, ya que nos sentiremos plenos y abiertos al cambio.

“Para conseguir el éxito y lograr una buena comunicación es importante saber identificar exactamente qué es eso que nos impide interactuar”

El lenguaje negativo se puede transformar en uno más positivo, si así lo deseamos; solo hay que entrenarse para hacerlo, y “cambiar el chip” de nuestros pensamientos y palabras de negativas a positivas. Y lo mismo ocurre con el lenguaje corporal. Tu cuerpo puede delatarte y mostrar que, aunque tus palabras reflejen que eres una persona segura, puede que no te sientas bien contigo, lo normal es que no tengas ganas que los demás vean la percepción que tienes de ti mismo.

Las manos también nos hablan y mucho. Si tu propio cuerpo  es una molestia y te sabotea, no va a servir de nada que sepas desplegar todas tus capacidades. Si no eres  capaz de mantener las manos quietas además de mostrar nerviosismo también es una señal de inseguridad. Procura no jugar con nada, ya sea una pulsera, un bolígrafo o tu propio pelo. Estos gestos pueden revelar a tu interlocutor que crees estar en inferioridad de condiciones.

Una parte muy importante de nuestro cuerpo son los hombros. Fíjate, por si lo habías pasado por alto, los hombros, además de tu autoestima, también hablan de tu estado de ánimo. Unos hombros encogidos muestran agotamiento e incluso indican que esa persona carga con gran número de preocupaciones.

Los ojos, las manos, la postura de la espalda, la cabeza e incluso la forma de caminar tienen una gran importancia a la hora de mostrar o no seguridad en ti. El contacto visual es esencial en cualquier conversación, más aún si se trata de reuniones importantes o entrevistas de trabajo. No mirar a los ojos a tu interlocutor es signo de timidez, de baja autoestima e incluso de una falta de interés por tu parte. Caminar con paso lento, con la cabeza baja y de forma poco segura muestra al mundo tu baja autoestima.

Para que esta falta de seguridad solo la veas tú y no la proyectes es importante que prestes atención a lo que tu cuerpo dice de ti. Como siempre repetimos, una sonrisa hará que la otra persona se fije en ella y, por tanto, evitará que preste atención a otras partes de tu cuerpo. Debes estar relajado, intentando no mover las piernas de forma nerviosa.

¿Cómo comunican las personas con alta #autoestima? by @a_donnas Clic para tuitear

No siempre nos es fácil determinar cuánto nos queremos a nosotros mismos. Entonces ¿Cómo comunican entonces las personas con alta autoestima?

Siempre hacia afuera

Con  seguridad en uno mismo, las emociones equilibradas y gestionando las relaciones de forma asertiva sabiendo expresar nuestras necesidades o con coherencia al hablar desde nuestros valores.

Comprometidos con uno mismo

Si yo tengo una buena valoración de mí mismo, doy importancia a lo que pienso y siento, y así lo expreso. No dudo a la hora de contar cómo estoy o qué necesito, sino que tengo fe en que lo que digo es correcto desde mi propio punto de vista. Mis palabras tienen valor porque yo así lo considero y se lo doy.

Unidos con el otro

Cuando una persona se sabe válida, su ego no se excede y sabe ver, comprender y apoyar a las demás personas. El lenguaje busca la cooperación, el estar con los demás y el apoyo en el grupo. De esta forma, tenemos una mayor facilidad para estar con la familia, los amigos y para las relaciones profesionales al contrario del aislamiento que suele sufrirse con baja autoestima.

Utilizando un lenguaje directivo

La conversación se dirige fundamentalmente hacia los puntos que creen y consideran necesarios. Toman las riendas, tratan aquello que les interesa, expresan lo que sienten y no se dejan llevar ni por las circunstancias ni por el otro. El lenguaje directivo es seguro y desde un egoísmo razonable.

Sabiendo destacar

Si observamos durante unos minutos a una persona segura de sí misma, lo que más puede llamarnos la atención es su carisma. Sin pretenderlo ni buscarlo, llaman la atención y su lenguaje va acorde a este modo de actuar. Una comunicación que atrae a los demás y genera magnetismo.

Me relaciono bien cuando también estoy así conmigo mismo, y eso determina cómo me expreso o el lenguaje que utilizo. Una señal clara del amor propio que tengo. Ya sabes, como resumen,  la autoestima debe ser el punto de partida para tus logros y por ello me gustaría compartir contigo el siguiente artículo Diez claves para la mujer empoderada

A lo largo de los años hemos creado nuestro estilo, nuestros automatismos y nuestros hábitos a la hora de expresarnos; hacer un cambio no es un proceso fácil, requiere constancia y trabajo; pero si sabemos que el lenguaje construye nuestra realidad, ¿por qué no utilizarlo como una herramienta para mejorar, crecer y evolucionar? ¿Cuál es tu opinión?

Si has llegado hasta aquí ¡Gracias por leerme!.

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Profesional especializada en Netiqueta, Redes Sociales, Comunicación 2.0 Protocolo Social, Protocolo Institucional y Marca Personal Siempre en modo aprendizaje. Considero la comunicación, un factor decisivo para la conexión entre las personas y para generar satisfacción Me gusta pensar que siempre hay personas a las que les pueden interesar tus aportaciones y que hay alguien que conversa contigo en cada interacción. Trabajo intensamente en este aspecto, el feedback me resulta imprescindible. Mi misión es aportar un servicio profesional enfocado a obtener mayor visibilidad, establecer nuevas conexiones y mejorar las relaciones de los equipos, poniendo en práctica el uso de la marca digital través de redes sociales y una comunicación 2.0 efectiva basada en el protocolo social, protocolo institucional, la Netiqueta y la negociación.

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