¿Donde han quedado esos camisones que solo con vernos lo decían todo? ¿Esas batas sugerentes que invitaban a ser quitadas? En muchos de nuestros armarios, han desaparecido o en el mejor de los casos, los hemos dejado para “ocasiones especiales”. Poco a poco, han sido sustituidos y desplazados por… ¿cómo decirlo?

Por ¡¡¡ESO!!! Con lo que nos metemos en la cama todos los días. Ese pijama de invierno construido de partes, un pantalón, una camiseta y a lo mejor aliñado con una bata, si, una de esas batas que se han puesto de moda, suaves, muy suaves, ¡¡¡¡peroooo de sexy NADA!!!!

Si a veces parecemos ovejas, aunque, si nos descuidamos lo sustituimos por un jersey de cuello vuelto, eso sí, ¡¡monísimos todos!! Que el buen gusto, no lo hemos perdido.

Algo más que un camisón

Durante los primeros años de matrimonio, hacemos frente a las bajas temperaturas de nuestra casa poniendo la calefacción al máximo, para poder ponernos ese camisón –que todas sabemos que les encanta- para “estar” mientras hablamos del día que hemos tenido.

Nos sabemos deseadas y eso nos gusta, os vamos seduciendo con pequeños gestos, con una mirada, con una caricia en el pelo… y vosotros sois perfectamente conscientes de ello y ¡¡¡Reconocerlo, también os encanta!!! Os encanta dejarnos seduciros, os encanta cuando estamos sexys y os deseamos.

Esos camisones que un día os sedujeron

Y un día nos preguntáis donde han quedado esos camisones que un día os sedujeron, donde está mujer que os recibía con la mirada llena de amor. En ocasiones, los camisones están guardados y olvidados y nosotras también nos hemos dejado vencer por la comodidad, o porque –aunque nos cueste reconocerlo- ¡¡¡¡no nos caben!!!!

Todas estas excusas se van colando en nuestra habitación poco a poco, se instalan en nuestras rutinas hasta que pasados uno años miramos atrás y nos damos cuenta que hemos olvidado cómo le seducíamos, como deseábamos que apareciera por casa para disfrutar juntos de nuestra intimidad, como hemos, no solo dejado de elegir los camisones pensando en ellos, sino que también hemos olvidado pensar en nosotras.

Que el camisón no sea la excusa

Recuperar miradas de deseo

Pero en situaciones como esta, vosotros podéis aportar mucho, más de lo que os imagináis. Aportáis con una mirada que nos diga que nos deseáis con esa “piel de naranja” que ya se ha instalado en nuestras piernas, que os seguimos atrayendo con nuestros brazos percherones o con nuestras arrugas que reflejan madurez.

Hacernos ver qué queréis volver a ver en nosotras ese deseo de quereros, esa coqueteo seductor que nos llevaba a amarnos. Venir un martes con ese camisón que veis todos los días –camino del trabajo- en la marquesina del autobús y decirnos lo sexys que estamos con él.

Ayudarnos a romper la rutina que se cuela en nuestros dormitorios

Ayudarnos a romper la rutina que se cuela en nuestros dormitorios. Ayudarnos a ver cómo nos cuidáis, como sois capaces de entregaros en el silencio del día a día. Como sois nuestro soporte y hacéis que nos sintamos seguras. Ayudarnos a seguir queriendo seduciros y volver a ese cortejo que reaviva la llama de nuestro amor.

Este es un camino que tenemos que recorrer juntos, de la mano.

Donde nos ayudemos sin reproches y nos levantemos sin rencores.

Donde la pasión no se vea apagada por el silencio, y el deseo no se vea ahogado por el egoísmo.

Donde el camisón sea la excusa para volver a desearnos.

 

FuenteFotos Pinterest
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Soy esposa y madre de cuatro hijos y me gusta decirlo en ese orden. Licenciada en ADE y tras mis años de auditora y gestionando presupuestos en una editorial, empecé a tener la necesidad de gestionar esos conflictos que duermen en nuestro interior y que en ocasiones no sabemos expresar. Así que después de varios años haciendo entrevistas a matrimonios y parejas sobre la forma de comunicarnos en un tema tan personal como son los desencuentros afectivos y sexuales, me dedico tanto a dar conferencias como a asesorar y acompañar a muchas parejas con la necesidad de romper esa barrera que se ha creado entre ambos. En definitiva que puedan ver la manera de crecer juntos.

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