Acaba el curso

¡Queridísimas! ¿Cómo estáis?

¿Habéis conseguido terminar bien el curso? ¡Qué momento más tremendo para las madres ese del final de curso! (Y no os cuento para las que somos madres y profesoras…)

Cuando pasa el 15 de mayo y, de repente, nos damos cuenta de que abren las piscinas, todos miramos al cielo a ver si sacamos ya la ropa de verano (menos este año, que hemos vuelto a sacar el plumas), los alérgicos se convierten en un mar de mocos y picores y… ¡llega tu niño y te dice que ya tiene las fechas de los exámenes finales y de recuperación!

Acaba el curso

En ese momento, te das cuenta de que el curso llega a su fin y eso implica que:

  • Tus hijos tienen que leer lo que no han leído en todo el año y tú te ves haciendo resúmenes como si no hubiera un mañana.
  • Te suenan más cerca que nunca esas noches de repaso. Cuando llegas a casa después de tu jornada y tu hijo te saluda sonriente y, en lugar de preguntar ¿qué tal el día? Te espeta: “mami, me preguntas”. Y cuando eso ocurre tú sabes que el niño no se ha estudiado el tema y lo que quiere es que tú le vayas preguntando y respondiendo y así algo se le queda.
  • Los profesores tienen (tenemos) la mala costumbre de pedir los trabajos pendientes – y no entregados en fecha – justo en estos momentos. Que levante la mano aquella que ha tenido que dedicar una tarde a hacer ese trabajo que le han pedido al niño hace tres semanas y lo tiene que dejar para la noche anterior.
  • Se acerca ese estresante momento en el que te ves con un horario laboral intensivo, con más trabajo que nunca porque parece que todo el mundo tiene que hacer en verano antes de las vacaciones lo que no ha hecho durante todo el año y… ¡con los niños en casa todo el día!

Empieza esa cadena de petición de favores a padres, suegros, primos, tíos… “Por favor ¿te quedas con los niños esta semana?”

“Por favor ¿te quedas con los niños esta semana?”

  • Hay que empezar a buscar sitio para irse de vacaciones. Tus padres quieren pasar unos días con vosotros, tus suegros también, los niños quieren ir a Euro Disney y tú sólo quieres sentarte debajo de una higuera a leer y no tener que ir ni al supermercado ni pisar la cocina. ¿O no?

En fin, es una época del año muuyyyy estresante. A mí, para terminar de arreglarlo, se me ocurrió llevarme a los niños al Parque de Atracciones el sábado pasado. Toni estaba fuera de Madrid y yo decidí que si llevaba a los niños al Parque de Atracciones estarían entretenidos, divertidos y a mí me dejarían relajarme… no sé qué me llevó a pensar eso, la verdad: no sé si es que me sentó mal es desayuno, me dí un golpe en la cabeza y no me di cuenta…

El caso es que, como os podéis imaginar niños-en-el-parque-de-atracciones y relax no pueden ir en la misma frase.

¡Qué tarde me dieron!

Blanca y Chandraraj (si también se vino el novio) se perdieron en el metro (¡) y llegaron tarde. Marta se llevó a una amiguita que se cayó nada más entrar en el recinto y tuvimos que ir al puesto de Primeros Auxilios; se tropezó y, como llevaba las manos metidas en los bolsillos, no puso las manos y dio con la cara en el suelo: se le mueve un diente.

Paulita, como siempre va a su bola, se despistó y nos tocó llamarla por megafonía. Los MEO fueron los únicos que se portaron medianamente bien… cosa normal si se tiene en cuenta que uno iba “atado” a mi mano, otro a mi madre y otro a mi suegra. Con todo y con eso, Eric se metió en una fuente y estuvo toda la tarde empapado.

Cuando llegué a casa por la noche me sentía como si hubiera escalado el Everest. No, no es que alguna vez haya ido al Everest, pero digo yo que tiene que ser muy cansado. Ni cené. Me tomé una aspirina y me metí en la cama. Al día siguiente me dolían hasta las uñas.

Yo que pensaba que Nueva Orleans era la cuna del jazz…

Bueno, ya os dejo, pero antes, no puedo dejar de comentar un video que he visto esta semana y que me tiene con los ojos como platos. Se trata de las imágenes de la llegada de nuestros Reyes el viernes a territorio americano, concretamente a Nueva Orleans.

¿Alguien se ha dado cuenta de la orquesta que esperaba en el aeropuerto? Por Dios bendito, la banda de música de mi pueblo que sólo sale en Semana Santa, creo que tiene un poco más de compostura.

Y yo que pensaba que Nueva Orleans era la cuna del jazz…

¡Vaya semana!

Sed felices.

 

Rita

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Durante años he sido Jefe de Desarrollo de Proyectos en Tesauro. Por mis manos pasaron muchos guiones de cine y televisión, nacionales e internacionales y ahí nació mi pasión por el cine y por la escritura de guión. Escribo porque es una necesidad: cualquier tema y cualquier excusa es buena para dejar volar la imaginación y plasmar historias en un papel. Hace un tiempo creé VÍMELO PRODUCCIONES, una productora y agencia de comunicación. Además, colaboro como guionista con BLUEBERRY STUDIOS y con LINCEO PRODUCCIONES. Soy optimista y espero arrancar de vez en cuando una sonrisa cuando leáis este blog. Sed felices.

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